Ni las heladas las detienen: seis plantas que llenan de flores el jardín durante el invierno
Cuando gran parte del jardín parece entrar en reposo, algunas especies encuentran precisamente en el invierno el momento ideal para florecer.

Cuando llegan las primeras heladas, es fácil pensar que el jardín ha terminado su espectáculo hasta la primavera. Sin embargo, esa impresión cambia por completo al descubrir que algunas plantas reservan precisamente para esta época sus flores más llamativas.
Desde pequeñas especies para macetas hasta elegantes arbustos, existen plantas capaces de aportar color, perfume e incluso atraer a los primeros polinizadores en los días más templados del invierno. Conocerlas permite diseñar jardines que mantengan el interés durante todo el año.
Pensamientos (Viola × wittrockiana)
Pocas flores representan tan bien el invierno como los pensamientos. Disponibles en una enorme variedad de colores, desde blancos y amarillos hasta púrpuras casi negras, llenan de vida jardineras, macetas y borduras durante varios meses.

Su floración continua y la facilidad de cultivo explican por qué siguen siendo una de las plantas ornamentales más utilizadas en esta época del año. Además de soportar muy bien las bajas temperaturas, toleran las heladas moderadas sin perder su atractivo.
Después de una noche especialmente fría es normal que las flores se vean decaídas, pero suelen recuperarse rápidamente cuando aumenta la temperatura. Para mantener una floración abundante, basta con retirar las flores marchitas y cultivar las plantas en un sustrato bien drenado.
Cyclamen (Cyclamen persicum)
Los cyclamen destacan por sus elegantes flores de pétalos curvados hacia atrás y por el atractivo dibujo plateado que presentan sus hojas. Su aspecto delicado puede llevar a pensar que son plantas frágiles, pero en realidad disfrutan de las temperaturas frescas y ofrecen una larga floración durante el otoño y el invierno.

Prefieren lugares luminosos, protegidos del sol intenso y con un sustrato que permanezca ligeramente húmedo sin llegar a encharcarse. Aunque resisten bien el frío habitual de gran parte de Chile, en zonas donde las heladas son muy intensas conviene resguardarlos para proteger tanto las flores como sus tubérculos.
Prímula (Primula malacoides)
Las prímulas aportan una floración abundante cuando pocas especies ofrecen color. Sus delicados ramilletes de flores aparecen en tonos blancos, rosados, lilas o púrpuras y forman verdaderas nubes de color sobre un compacto follaje verde.

Son una excelente alternativa para iluminar patios, balcones y jardines durante los meses más grises del año. Se desarrollan mejor en ambientes frescos, con buena humedad y protegidas del sol directo de la tarde. Gracias a su prolongada floración y a su fácil cultivo, son una de las plantas de temporada más versátiles para combinar con pensamientos, cyclamen y otras especies de invierno.
Daphne odora
Si existe una planta capaz de conquistar un jardín por su perfume, esa es la Daphne odora. Sus pequeños racimos de flores blancas o rosadas desprenden un aroma dulce e intenso que puede percibirse a varios metros de distancia, convirtiéndola en una de las especies más apreciadas para plantar cerca de entradas, terrazas o senderos.

Además de su fragancia, destaca por su elegante follaje siempreverde y por florecer cuando la mayoría de los arbustos permanece en reposo. Prefiere suelos fértiles y bien drenados, evitando los trasplantes frecuentes, ya que una vez establecida no suele responder bien a los cambios de ubicación.
Pieris japonica
Este elegante arbusto siempreverde ofrece durante el invierno y comienzos de la primavera racimos colgantes de pequeñas flores blancas que recuerdan a diminutos lirios del valle. Su floración aporta luminosidad a sectores de semisombra donde muchas otras especies florecen con dificultad.

Sin embargo, uno de sus mayores atractivos aparece justo después de la floración. Los nuevos brotes emergen con llamativos tonos rojizos o cobrizos antes de transformarse en un brillante verde oscuro. Cultivado en suelos ácidos, ricos en materia orgánica y con humedad constante, puede convertirse en uno de los protagonistas más refinados del jardín.
Armeria maritima
Originaria de acantilados y praderas costeras, la Armeria maritima forma compactos cojines de hojas estrechas desde los que emergen finos tallos rematados por pequeñas flores esféricas de color rosado, blanco o púrpura. Su porte compacto y su floración delicada contrastan con una extraordinaria capacidad para soportar condiciones difíciles.

Está adaptada a crecer en lugares expuestos al viento, la salinidad y suelos pobres, por lo que resulta ideal para jardines costeros, rocallas y macetas con excelente drenaje.
Una vez establecida, requiere pocos cuidados y ofrece una floración prolongada que puede comenzar desde finales del invierno en climas templados.