6 de cada 10 escolares en Chile presentan ansiedad o depresión: el desafío silencioso que impacta el aprendizaje

La salud mental se convierte en un factor clave en las aulas chilenas. Cada vez más estudiantes enfrentan ansiedad o depresión, afectando su rendimiento, concentración y bienestar. Un fenómeno silencioso, que comienza a instalarse como uno de los principales desafíos educativos del país.

El estrés académico y el agotamiento emocional pueden afectar la concentración y el aprendizaje, reflejando el impacto que la salud mental tiene en el desempeño escolar.
El estrés académico y el agotamiento emocional pueden afectar la concentración y el aprendizaje, reflejando el impacto que la salud mental tiene en el desempeño escolar.

La salud mental en niños, niñas y adolescentes en Chile está encendiendo las alertas. Estudios recientes advierten que más del 60 % de los escolares presenta síntomas de ansiedad o depresión, una cifra que evidencia la magnitud del desafío que enfrentan hoy los establecimientos educacionales del país.

Este diagnóstico ha sido respaldado por investigaciones publicadas en la revista científica Frontiers in Education, donde se concluye que el escenario chileno es incluso más complejo que el descrito a nivel global por la Organización Mundial de la Salud.

Se trata de un fenómeno creciente que atraviesa salas de clases, hogares y comunidades educativas, impactando directamente en el bienestar y en la capacidad de aprender. Hoy, la salud mental ya no es un tema secundario: es un factor clave en el desarrollo escolar.

Un problema que afecta el aprendizaje

El aumento de síntomas de ansiedad y depresión no solo afecta el estado emocional de los estudiantes, sino también su desempeño académico. La concentración, la memoria y la motivación se ven comprometidas cuando el bienestar emocional no está en equilibrio.

El aumento de la ansiedad y la depresión en estudiantes impacta directamente su rendimiento académico, afectando la concentración, la memoria y la motivación, y elevando el riesgo de bajo desempeño, desinterés en clases y ausentismo escolar.
El aumento de la ansiedad y la depresión en estudiantes impacta directamente su rendimiento académico, afectando la concentración, la memoria y la motivación, y elevando el riesgo de bajo desempeño, desinterés en clases y ausentismo escolar.

En este contexto, los expertos advierten que los estudiantes con dificultades en salud mental tienen mayor riesgo de presentar bajo rendimiento, desinterés por las clases e incluso ausentismo escolar.

Además, el estrés sostenido puede generar agotamiento emocional, dificultando procesos básicos como prestar atención, participar en clases o mantener la constancia en el estudio.

¿Por qué está aumentando la ansiedad en los escolares?

Las causas son múltiples y responden a un escenario complejo. Entre los principales factores se encuentran la presión académica, los cambios sociales, el uso intensivo de redes sociales y las secuelas emocionales que dejó la pandemia.

La salud mental estudiantil enfrenta una tormenta perfecta: presión académica, redes sociales, pandemia y un entorno incierto que intensifica la ansiedad, la comparación y las dificultades para volver a la presencialidad.

El entorno digital, por ejemplo, ha intensificado la comparación constante y la exposición a estímulos que pueden afectar la autoestima. A esto se suma un contexto global incierto, que también impacta en la estabilidad emocional de los más jóvenes.

La salud emocional entra a la sala de clases

El aumento de síntomas de ansiedad y depresión en estudiantes plantea un desafío urgente para el sistema educativo chileno. Hoy, las escuelas no solo están llamadas a enseñar contenidos, sino también a convertirse en espacios de contención emocional, donde el bienestar sea parte del aprendizaje diario.

En este nuevo escenario, el bienestar socioemocional se ha instalado como un eje clave dentro de la educación. Cada vez más establecimientos incorporan herramientas que permiten medir y monitorear el estado emocional de sus estudiantes, entregando información valiosa para orientar decisiones pedagógicas.

Las evaluaciones socioemocionales, aplicadas en distintos momentos del año, permiten detectar señales de alerta de forma temprana. Esto no solo facilita prevenir situaciones de riesgo, sino también ajustar estrategias educativas de manera oportuna, fortaleciendo el acompañamiento dentro y fuera del aula.

Más allá de lo académico, integrar la salud mental como parte del proceso educativo se vuelve esencial. Porque aprender no es solo adquirir conocimientos, sino también sentirse seguro, escuchado y emocionalmente acompañado en cada etapa del desarrollo.

Referencia de la noticia

- Frontiers. Depresión, ansiedad y estrés en el Sistema Educativo Chileno: prevalencia y variables en niños y adolescentes después de la pandemia.

- Ciencia en Chile. 6 de cada 10 escolares en Chile presenta ansiedad o depresión: ¿Cómo afecta esto en los procesos de aprendizaje?