7 de cada 10 personas ya están en riesgo por calor extremo: la amenaza que no da tregua ni de noche

Una investigación publicada en Nature Climate Change advierte de una crisis de salud pública global: la combinación de días abrasadores y noches tropicales golpea ya a 7 de cada 10 personas en el planeta.

Una sensación térmica igual o superior a 46ºC se considera calor extremo. El 21,9% de la población se enfrenta a estas condiciones al menos un día al año.
Una sensación térmica igual o superior a 46ºC se considera calor extremo. El 21,9% de la población se enfrenta a estas condiciones al menos un día al año.

El calor extremo ha dejado de ser una simple incomodidad para convertirse en una amenaza para la salud pública actual. Mientras Europa esta semana se enfrenta a nuevas olas de calor, la ciencia confirma lo que muchas personas ya sienten: el calor se ha vuelto más agresivo, más persistente y apenas da tregua cuando se pone el sol.

Un estudio publicado en Nature Climate Change señala que la intensificación de este tipo de eventos ha sumado a más de mil millones de personas a la zona de riesgo de estrés térmico por calor en medio siglo.

Incremento en el porcentaje de la población global expuesta a estrés térmico por calor desde la década de 1970 a los últimos 10 años (2015–2024). Crédito: Emerton et al. / Nature Climate Change.
Incremento en el porcentaje de la población global expuesta a estrés térmico por calor desde la década de 1970 a los últimos 10 años (2015–2024). Crédito: Emerton et al. / Nature Climate Change.

Si en la década de 1970 la mitad de la población mundial sufría al menos 90 días de calor muy fuerte al año (55,4 %), hoy esa cifra se ha disparado hasta alcanzar a 7 de cada 10 habitantes de la Tierra (69,5 %) que enfrentan al menos 90 días con una sensación térmica igual o superior a 38 °C anualmente.

El peligro del calor de día y de noche

Cada año, las olas de calor rompen récords de intensidad y duración, empujando a millones de personas hacia una zona de peligro inminente.

El riesgo no solo reside en las máximas que marca el termómetro durante el día, sino también en la humedad y en la incapacidad biológica del organismo para enfriarse por las noches. Esta acumulación continua de calor, sin descanso nocturno, genera un profundo estrés biológico que puede agravar problemas cardiovasculares, respiratorios y de salud mental.

Europa es una de las zonas donde más ha aumentado el índice de estrés térmico.
Europa es una de las zonas donde más ha aumentado el índice de estrés térmico.

Quienes más sufren esta combinación son las personas mayores, las que padecen enfermedades previas, los trabajadores al aire libre y quienes viven en el centro de grandes ciudades, además de los niños.

¿Qué es el estrés térmico? No se mide solo mirando el termómetro. Los científicos utilizan índices que calculan la sensación térmica real del cuerpo humano al sumar cuatro factores: la temperatura del aire, la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento. Cuando este equilibrio se rompe, el cuerpo acumula más calor del que es capaz de expulsar.

El estrés térmico se dispara en todos los continentes

Para comprender la magnitud de la crisis, el equipo —liderado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF)— analizó la evolución del clima actual (2015–2024), comparándola con los registros de la década de 1970, evaluando de forma simultánea los extremos térmicos de día y de noche.

Los resultados muestran que las condiciones de calor "muy fuerte" y “extremo” se han expandido por todo el planeta, llegando incluso a regiones previamente no afectadas.

En Sudamérica, la frecuencia con la que se experimenta un estrés térmico “extremo” es ahora 2,5 veces mayor que en la década de 1970 y los episodios de estrés térmico "muy fuerte" ocurren 2,3 veces más a menudo.

En el sur de Europa y partes del norte de África y la península arábiga, por ejemplo, el índice de estrés térmico máximo en los diez días más cálidos del año es hasta 4 °C más alto hoy que hace 50 años, y en partes del suroeste de Europa, hasta 5 °C más alto.

Una crisis que golpea también a la infancia

Los datos del estudio indican que la proporción de personas expuestas a al menos un día de estrés térmico extremo anual ha crecido del 15,9 al 21,9 % en 50 años.

Las poblaciones infantiles se encuentran entre las más afectadas por este fenómeno. Alrededor de 559 millones de niños ya están expuestos a una alta frecuencia de olas de calor, una situación especialmente peligrosa, ya que tienen menor capacidad para regular su temperatura corporal.

Referencia de la noticia

Emerton, Rebeca et al.. (2026). Global heat stress intensification and its expanding footprint on the human population.