¿Adiós a La Niña? CIIFEN confirma transición a fase neutra con el 90 % de probabilidad
El más reciente boletín climático de CIIFEN confirma que el Pacífico ecuatorial avanza hacia condiciones neutrales tras meses bajo influencia de La Niña. Aunque la transición parece firme, el monitoreo continuará, ya que el comportamiento océano-atmósfera aún muestra señales de ajuste.
El Pacífico ecuatorial está cambiando su pulso. Tras meses bajo la influencia de una La Niña débil, el nuevo boletín del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) confirma que el océano y la atmósfera avanzan hacia una condición neutral, con un 90 % de probabilidad para el trimestre marzo–mayo de 2026.
¿Significa esto que todo vuelve a la normalidad? No exactamente. En climatología, “neutral” no es sinónimo de aburrido. Es más bien una pausa estratégica en una danza oceánica que define lluvias, sequías y temperaturas en América Latina.
El océano se calienta… pero con matices
Durante enero, las anomalías frías superficiales en el Pacífico Central y Oriental se debilitaron considerablemente, acercándose a valores normales. Según CIIFEN, incluso se observaron anomalías cálidas frente a las costas de Chile, mientras que pequeñas áreas frías persistieron al sur de Ecuador.
Bajo la superficie también hay movimiento. En los primeros 200 metros del océano se propagaron anomalías cálidas hacia el Pacífico Oriental, impulsadas por una onda Kelvin cálida que alcanzó la región durante enero. Estas ondas funcionan como verdaderas autopistas submarinas de calor.

Sin embargo, la atmósfera todavía muestra señales de La Niña. El Índice de Oscilación del Sur (IOS) se mantuvo en valores positivos durante enero, alcanzando el umbral La Niña, con un registro reciente de 9,3 al 21 de febrero. Es decir, el océano quiere cambiar de fase, pero la atmósfera todavía no termina de soltar la mano.
¿Qué se espera para marzo-mayo 2026?
El escenario proyectado por los principales centros climáticos apunta con fuerza a un cambio de fase en el Pacífico ecuatorial. La probabilidad de transición hacia condiciones neutrales alcanza el 90 %, con una permanencia estimada al menos hasta julio, consolidando un periodo de mayor estabilidad oceánica.

En cuanto a temperaturas del mar, el modelo NMME prevé condiciones cercanas a lo normal en el Pacífico Central y ligeras anomalías cálidas en el Oriental (hasta +0,5 °C), mientras que el ECMWF proyecta anomalías más marcadas, de hasta +1 °C.

Para el trimestre marzo–mayo, los principales modelos climáticos coinciden en que el oeste de Sudamérica mantendría temperaturas cercanas a los promedios históricos. En contraste, el este y sur del continente registrarían anomalías cálidas de hasta +1,5 °C, especialmente en el sur de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, donde el otoño podría comenzar con un sesgo más cálido de lo habitual.
En cuanto a precipitaciones, el escenario muestra contrastes marcados. Se proyectan lluvias sobre lo normal en el norte de Colombia y la sierra de Ecuador, mientras que amplias zonas de Brasil, Bolivia y el norte de Argentina presentarían déficits según el modelo NMME. Por su parte, el ECMWF advierte condiciones más secas en el sur de Venezuela y las Guayanas, reforzando un patrón regional heterogéneo.
¿Y qué significa esto para Chile?
Aunque el boletín tiene foco regional, hay señales relevantes para nuestro país. Las anomalías cálidas frente a la costa chilena podrían influir en temperaturas costeras y circulación atmosférica en las próximas semanas.
En fase neutral, Chile suele experimentar una mayor variabilidad: sistemas frontales más ligados a la dinámica de latitudes medias y menos modulados por ENOS. Es decir, menos señal dominante, pero más dependencia de factores intraseasonales como la corriente en chorro o bloqueos anticiclónicos.
Seguiremos atentos a las próximas actualizaciones; y como siempre ocurre con ENOS, el mensaje es uno: prudencia, monitoreo constante y decisiones basadas en evidencia. Porque en el Pacífico ecuatorial, cada décima de grado importa.