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China "modificó" el clima para dejar el cielo más limpio

Pekín es una de las ciudades más contaminadas del planeta. Sin embargo, cuando ocurre alguna reunión política importantes, o algún evento de orden internacional, el cielo se vuelve limpio, azul, y la luz retorna a la ciudad. ¿Será coincidencia?

Lluvia artificial
China pretende llevar lluvia artificial a 550 millones de hectáreas hasta el 2025.

Las autoridades meteorológicas de China controlaron con éxito el clima, antes de una celebración política, a comienzos del 2021, según indica un estudio de la Universidad de Pekín.

El día 1 de julio, el Partido Comunista Chino conmemoró su centenario con grandes celebraciones, incluyendo decenas de miles de personas, en una ceremonia en la Plaza Tiananmen, y un estudio de la Universidad de Tsinghua afirmó que una extensa operación de siembra de nubes en las horas previas, garantizó un cielo limpio y bajos niveles de contaminación del aire.

El gobierno chino ha sido un entusiasta defensor de la tecnología de siembra de nubes, gastando con ello miles de millones de dólares en esfuerzos para manipular el clima, con el objetivo de proteger las regiones agrícolas o mejorar eventos significativos desde, por lo menos, los Juegos Olímpicos de 2008.

Las primeras investigaciones sobre esta técnica comenzaron a finales de la década de 1940, principalmente en los Estados Unidos. Pero todavía existen grandes interrogantes sobre este método.

Proceso de rainmaking

Tradicionalmente, el proceso de rainmaking consiste en la siembra de nubes, una técnica de modificación del clima, mediante la adición de productos químicos —como, por ejemplo, pequeñas partículas de yoduro de plata— a las nubes, haciendo con que las minúsculas gotas de agua se aglomeren alrededor de ellas, aumentando la hipótesis de formación de lluvia.

Recientemente, el South China Morning Post publicó una investigación mostrando señales definitivos que una operación de siembra de nubes, ocurrida en la víspera del centenario, produjo una disminución acentuada en la contaminación del aire.

La operación de siembra de nubes —de dos horas— fue lanzada en la víspera de la ceremonia, y los habitantes de las regiones montañosas cercanas relataron haber visto cohetes siendo disparados hacia el cielo el 30 de junio. Estos cohetes transportaban yoduro de plata para estimular la precipitación.

Los investigadores afirman que la lluvia artificial resultante redujo el nivel de MP2,5 (material particulado con diámetro inferior a 2,5 micrometros) en más de dos tercios, modificando los índices de calidad del aire —con base en los valores definidos por la Organización Mundial de la Salud— de "moderados" para "buenos".

El año pasado, Pekín anunció planos de expandir su programa experimental de modificación climática para un área equivalente a 1,5 veces el tamaño de India (5,5 millones de kilómetros cuadrados), cubierta por lluvia artificial o nieve. El Consejo de Estado dijo que pretende desarrollar un sistema de modificación climática hasta el 2025, incluyendo otro medio millón de kilómetros cuadrados, incluyendo tecnologías de supresión de granizo.

Protección contra el granizo

Existe un creciente número de evidencias científicas sobre el éxito de esta tecnología, pero también existe debate sobre si la manipulación climática en una área puede interrumpir los sistemas climáticos en otra. En los cinco años previos a 2017, los medios afirmaron de China gastó más de US$ 1300 millones en esta tecnología, e indujo cerca de 233,5 mil millones de metros cúbicos de lluvia adicional.

En 2019, las autoridades dijeron que las prácticas de alteración del clima, para interrumpir los frentes desfavorables —generalmente mediante el disparo de granadas llenas de yodo—, ayudaron a reducir 70% de los daños ocurridos anualmente en las regiones agrícolas de Xinjiang.

Las actividades de manipulación del clima, también conocidas como "blueskying", son implementadas, generalmente, en conjunto con los cambios sociales que preceden los eventos. Esto incluye el cierre de fábricas, la pausa en las faenas de construcción y de otras industrias contaminantes, así como el incentivo para que las personas salgas de las calles o salgan de la región.