¿Cuánto contamina una pregunta a ChatGPT? Estudio de la ONU destapa la millonaria huella ecológica de la IA
En menos de cinco años, los centros de datos detrás del funcionamiento de la inteligencia artificial consumirán más energía que la mayoría de los países del mundo, miles de kilómetros de suelo y millones de millones de litros de agua.

Cada consulta a un chat de inteligencia artificial activa una maquinaria invisible, pero voraz. Detrás de esa respuesta casi instantánea hay miles de servidores y masivas infraestructuras físicas procesando millones de datos en tiempo real.
Los modelos de inteligencia artificial tan populares en la actualidad, exigen un suministro constante de recursos naturales. Su impacto medioambiental es enorme y va más allá de la huella de carbono. El agua y la tierra que consumen también los pone en el punto de mira.
Un "país virtual" poco sostenible
Un nuevo informe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) advierte que, en menos de cinco años, los centros de datos que alimentan la IA consumirán más energía que la gran mayoría de las naciones del planeta. Para 2030, esta huella representará casi el 3% de la electricidad de todo el mundo.

Si este conjunto de servidores fuera un país, hoy ya sería el 11º mayor consumidor de electricidad del mundo, superando a Arabia Saudita y bajo Francia. En 2030 serían el sexto.
No se trata solo de emisiones de carbono: la cantidad de agua dulce necesaria para enfriar estos ordenadores gigantes y las hectáreas de suelo que ocupan en el planeta están dejando una huella ecológica sin precedentes.
La huella de la IA: carbono, agua y tierra
La popularidad de los modelos de IA generativa —capaces de crear contenido nuevo desde cero— es tan masiva que se estima que, solo el año pasado, se realizaron 2.500 millones de consultas diarias a ChatGPT. Mantener ese ritmo significó un gasto anual equivalente al de abastecer a 3 millones de personas en África subsahariana (cerca de 383 GWh).

Pero no es todo. El nivel de búsquedas equivale a un uso anual de 3.800 millones de litros de agua (más de 1.500 piscinas olímpicas aprox.) y 5,9 km² de suelo. Solo considerando uno de los modelos de IA.
El funcionamiento total de los centros de datos proyectados para 2030, según el informe, dejará una huella hídrica asociada de 9,3 millones de millones de litros (más de 3,7 millones de piscinas). La infraestructura requerida para generar la energía de estos centros de datos a nivel global ocupará más de 14.500 km² de suelo.
El mito de que el gasto energético es más durante el entrenamiento
La etapa de entrenamiento de una IA exige cantidades masivas de recursos. GPT-4, por ejemplo, demandó de 50 y 70 GWh diario por 100 días, equivalente a unas 25.000 toneladas de gases de efecto invernadero (CO₂e). Compensar solo la huella de carbono requeriría plantar 420.000 árboles durante 10 años, pero además se requirió unos 600 millones de litros de agua.

Sin embargo, no es la etapa con mayor impacto. Aunque una única consulta parece insignificante, la suma de miles de millones de interacciones diarias convierte el uso cotidiano de la IA en el responsable del 80% al 90% del consumo total de energía a largo plazo.
El coste energético varía drásticamente según la solicitud. Una consulta típica de texto consume unas 200 veces más energía que un filtro automático de correo no deseado (spam). Pero generar una imagen requiere cerca de 1.450 veces más electricidad, mientras que crear un vídeo corto puede gastar tanta luz como procesar 200.000 correos de spam a la vez.

La elección del modelo, la longitud de la solicitud, el formato de salida y la resolución influyen significativamente en el consumo energético. Sin embargo, la mayoría de estas decisiones se toman de forma invisible, mediante configuraciones predeterminadas del modelo que el usuario nunca ve.
Llamado al uso responsable
Los investigadores enfatizan en que el informe no es una crítica a la IA, la cual reconocen como una mejora en la vida de millones de personas. Su objetivo es hacer un llamado a usarla de manera responsable y a abordar de forma proactiva sus impactos ambientales para lograr que sea sostenible y equitativa.
El experto señala que es vital que las comunidades que proporcionan los minerales esenciales para el avance de la IA, las que albergan su infraestructura y gestionan los residuos electrónicos, también se beneficien de ella.
Referencias de la noticia
United Nations University. Informe: Carbon, Water and Land Footprints.
United Nations University. Comunicado de prensa. Rising emissions, depleting water and vanishing land—UN scientists: AI is threatening natural resources for billions.
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