El Niño rompe récords en 2026, pero Santiago tiene la mitad de lluvia que en 1997: el CR2 explica por qué
El Niño alcanzó una intensidad histórica en el Pacífico, mientras Santiago acumula 380 mm de lluvia, muy lejos de los más de 750 mm registrados en 1997. Un análisis del CR2 explica esta diferencia y advierte qué podría ocurrir durante el verano

El Niño alcanza niveles extraordinarios en 2026, pero sus efectos sobre las lluvias en Chile difieren de otros episodios históricos. Aunque el Pacífico registra un calentamiento récord, Santiago acumula hasta ahora aproximadamente la mitad de las precipitaciones registradas durante 1997.
Según un análisis del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), realizado por René Garreaud, influyeron el inicio tardío de El Niño y la circulación atmosférica. El estudio también anticipa posibles condiciones para el verano 2026-2027 en Chile.
El Niño alcanzó un récord histórico y octubre dejó lluvias excepcionales
El 20 de octubre de 2026, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +3,4 °C, el valor más alto de la serie diaria analizada desde 1982 por el CR2. Este indicador mide el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, una región clave para seguir la evolución de El Niño.

El calentamiento también se manifestó frente a Chile central. Según datos del reanálisis ERA5, tanto la temperatura superficial del mar como el contenido de vapor de agua en la atmósfera alcanzaron valores récord durante octubre.
Octubre fue extraordinariamente lluvioso en Santiago: Quinta Normal registró 148 mm, casi siete veces su promedio. En el sector oriente, las precipitaciones al menos duplicaron ese monto, debido a tormentas desarrolladas sobre la ladera andina.
Por qué Santiago no ha recibido tanta lluvia como en 1997
Pese a las lluvias extraordinarias de octubre, Quinta Normal acumuló 380 mm hasta fines de ese mes, un 30 % sobre lo normal. Esta cifra representa aproximadamente la mitad de los más de 750 mm registrados durante 1997, año de El Niño.

El Niño comenzó a desarrollarse tarde, después de un otoño e inicio de invierno secos en Chile central. Las lluvias abundantes llegaron recién en julio y septiembre fue mayormente seco. Además, disponer de más humedad no garantiza mayores precipitaciones.
El papel del chorro subtropical y el bloqueo atmosférico
El análisis del CR2 identifica dos elementos decisivos para comprender las precipitaciones de 2026: la corriente en chorro subtropical y el bloqueo atmosférico.
Durante octubre, los vientos en altura superaron su intensidad habitual, pero sin alcanzar valores extremos. Aunque existía abundante humedad sobre el Pacífico, la circulación atmosférica no presentó condiciones suficientemente intensas para transformar toda esa humedad disponible en precipitaciones extraordinarias.
A esto se sumó un persistente bloqueo atmosférico cerca del extremo sur de Sudamérica, con anomalías de presión superiores a 10 hPa. Esta configuración desvió las perturbaciones hacia latitudes más bajas, favoreciendo las precipitaciones en el Norte Chico y Atacama.
El norte recibió lluvias extraordinarias, pero el sur presentó déficits
La distribución de las precipitaciones durante 2026 tampoco fue uniforme. Entre enero y octubre, el Norte Chico, Atacama y parte de Antofagasta registraron superávits de entre 100 y 200 %, equivalentes al doble o triple de las precipitaciones habituales en esas zonas.

La Serena acumuló 225 mm, su segundo registro más lluvioso desde 1970, mientras Concepción alcanzó 1.290 mm, un 37 % sobre lo normal. En contraste, desde Los Lagos hacia el sur se registraron déficits de entre 10 y 20 %.
Qué pasará con El Niño durante el verano 2026-2027
El CR2 proyecta que El Niño alcanzaría su máxima intensidad entre noviembre y diciembre de 2026, mientras el Pacífico podría mantenerse más cálido de lo normal hasta el otoño de 2027. Sin embargo, esto no garantiza lluvias frecuentes en Santiago.
Durante el verano, la corriente en chorro migra hacia el sur y el anticiclón subtropical se expande, reduciendo la probabilidad de lluvia en Chile central. Sin embargo, la humedad disponible podría intensificar las precipitaciones si llega alguna perturbación atmosférica.
En cuanto a las temperaturas, el análisis también identifica una mayor probabilidad de condiciones cálidas en sectores del norte y la costa central, aunque esto no implica que todas las regiones experimenten un verano excepcionalmente caluroso.
La experiencia de 1997, 2015 y ahora 2026 deja una enseñanza: la intensidad de El Niño no determina por sí sola cuánta lluvia recibirá Chile. También importa cuándo se desarrolla, cómo circulan los vientos en altura y hacia dónde se desplazan las tormentas. Por eso, incluso con un Pacífico extraordinariamente cálido, las lluvias históricas no están garantizadas.
Referencia de la noticia
CR2. (2026). Análisis CR2 | ¡Un Niño histórico! ¿Un verano extremo?.