La revolución energética china en cifras: así pasó de gigante contaminante a líder verde mundial
En pocas décadas, China pasó de depender casi por completo del carbón a convertirse en la mayor potencia mundial en energías renovables. Las cifras muestran una transformación energética sin precedentes, marcada por enormes desafíos ambientales y compromisos climáticos históricos.

Durante años, el crecimiento económico de China estuvo impulsado por una industrialización acelerada basada en el carbón, el combustible fósil más contaminante. Su expansión manufacturera, urbana y tecnológica convirtió al país en la segunda mayor economía del mundo, pero también en el principal emisor de dióxido de carbono (CO₂) del planeta.

Hoy, sin embargo, el mismo país que simbolizó la contaminación global encabeza la revolución energética verde. Para entender esta transformación es necesario partir desde el comienzo: su enorme huella de carbono.
China, el mayor emisor de carbono del planeta
Desde mediados de la década de 2000, China ocupa el primer lugar en el ranking mundial de emisiones de dióxido de carbono. Actualmente, es responsable de cerca de un tercio del CO₂ global, una cifra que supera ampliamente a la de cualquier otro país.
Su acelerado proceso de industrialización, impulsado desde finales del siglo XX, convirtió al país en la “fábrica del mundo”, pero también en el principal motor del aumento reciente de emisiones.

El crecimiento económico sostenido, una población que supera los 1.400 millones de habitantes y una fuerte dependencia histórica del carbón explican gran parte de esta realidad. Durante décadas, más del 60 % de su matriz energética se basó en este combustible fósil, clave para abastecer industrias, infraestructura y ciudades en expansión.
Consciente del impacto global de su huella de carbono, el presidente Xi Jinping anunció ante la ONU en 2020 que China alcanzará el pico de emisiones antes de 2030 y la neutralidad de carbono en 2060, marcando un punto de inflexión en su política climática.
China, la fábrica mundial de paneles solares
China no solo lidera en emisiones, también domina la producción global de energía limpia. En la última década, el país se convirtió en el mayor fabricante de paneles solares del mundo, concentrando más del 70 % de la producción internacional y controlando gran parte de la cadena de suministro, desde el procesamiento del polisilicio hasta el ensamblaje final.

Gracias a subsidios estatales, economías de escala y una fuerte planificación industrial, las empresas chinas redujeron drásticamente los costos de fabricación. Esto no solo impulsó su mercado interno, sino que también inundó los mercados internacionales con tecnología más accesible, acelerando la expansión global de la energía solar.
Impactos inesperados de la expansión solar
La expansión masiva de paneles solares en China ha generado efectos ambientales diversos. En regiones desérticas del norte, enormes parques fotovoltaicos han comenzado a modificar el paisaje: los paneles actúan como sombra y cortavientos, ayudando a retener humedad y favoreciendo el crecimiento de vegetación. Aunque no detienen el avance del desierto, algunos estudios sugieren que pueden contribuir modestamente a la restauración del suelo.

Sin embargo, no todos los impactos son positivos. En las montañas de Yunnan, una de las principales zonas productoras de té del mundo, cultivos tradicionales están siendo reemplazados por instalaciones solares. Agricultores locales advierten que las obras alteran el terreno, aflojan la tierra y dañan plantaciones, afectando la producción.
La transformación energética de China resume una de las mayores paradojas del siglo XXI: el país que más ha contribuido al aumento reciente de emisiones es hoy también el principal motor de la transición verde global. Sus decisiones industriales, tecnológicas y ambientales no solo determinan su propio futuro, sino también el rumbo climático del planeta.
Entre avances acelerados, impactos locales y metas ambiciosas al 2060, China se consolida como un actor indispensable en la carrera contra el cambio climático, donde cada paso —positivo o controversial— tiene repercusiones globales.
Referencia de la noticia
BBC. Los gráficos que muestran cómo China se convirtió en una superpotencia de la energía verde.