"No parece invierno": baja probabilidad de lluvias y altas presiones se intensifican en Chile en las próximas semanas

El invierno astronómico comienza este 21 de junio y de las lluvias, poco y nada. Las proyecciones climáticas de uno de los centros meteorológicos más importantes del mundo nos dejan con creciente preocupación. ¿Nos acostumbraremos al nuevo clima?

Las lluvias escasean en todo Chile. El déficit es grande y El Niño parece no querer ayudar a revertirlo.
Las lluvias escasean en todo Chile. El déficit es grande y El Niño parece no querer ayudar a revertirlo.

Apenas 0,6 mm fue lo que dejó el paso de la baja segregada (núcleo frío de altura) y su vaguada, este 18 de junio, en la emblemática estación de Quinta Normal en Santiago. La precipitación no solo sorprendió a los santiaguinos, sino a muchos que habitan las regiones del norte.

Las bajas segregadas son fenómenos que traen inestabilidad, y es más probable que su afectación se centre sobre la cordillera. Sin embargo, las nubes pueden desarrollarse sobre valles, cordillera de la costa y litoral, produciendo lloviznas intensas y esos chubascos desperdigados, como los que se registraron el pasado jueves.

Pero más allá de la alegría en sectores como La Serena, que anotó su primera lluvia de la temporada invernal —que acumuló 0,4 mm pero que mantiene un déficit superior al 90 %—, crece la preocupación ante los pronósticos más recientes de un panorama estable y seco para las próximas semanas, donde ya nos adentramos en lo que debiera ser "la estación más lluviosa del año".

¿Un “nuevo” invierno?

Para muchos, el establecimiento de El Niño —confirmado por la NOAA y la agencia meteorológica australiana, recientemente— podría ser sinónimo de tiempo lluvioso para la mayoría de las regiones de Chile, que tanto sienten la falta de las lluvias otoñales e invernales y que, así como Santiago, superan el 70 % de falta de precipitaciones.

Las anomalías muestran una probabilidad para las lluvias sobre el promedio, pero a escala semanal, la escasez de lluvia prevalece en el fin de junio y comienzo de julio.
Las anomalías muestran una probabilidad para las lluvias sobre el promedio, pero a escala semanal, la escasez de lluvia prevalece en el fin de junio y comienzo de julio.

Modelos climáticos como el CFSv2 proyectan un trimestre julio-agosto-septiembre con cerca de 1 mm por sobre el promedio diario en sectores del sur y de la cordillera central. Sin embargo, en las próximas semanas, modelos como el del Centro Europeo proyectan una tendencia desfavorable para las lluvias.

Probablemente necesitaremos algo más de paciencia para que los efectos —tan esperados— de El Niño sobre las lluvias en Chile lleguen. Además, debemos tener en claro que esta proyección, de más largo plazo, no nos asegura una segunda mitad de invierno lluviosa lo suficiente como para revertir todo el gran déficit de precipitaciones que se acumula en este primer semestre de 2026.

Por las próximas dos semanas, las altas presiones dominarán frente a Chile, dificultando el avance de sistemas frontales hacia el continente.
Por las próximas dos semanas, las altas presiones dominarán frente a Chile, dificultando el avance de sistemas frontales hacia el continente.

Mirando a un plazo de escala semanal, junio encerrará con casi nulas posibilidades de llegar a valores normales de lluvias, ni en el centro, ni en el sur del país. Las altas presiones, intensificadas y extendidas frente al Chile, ejercerán un efecto de barrera que frenará el avance de los frentes, debilitándolos en su avance hacia el continente.

La condición más seca de junio podría extenderse también en el comienzo de julio, y este dominio mayormente de altas presiones se debilitaría empezando la segunda quincena de ese mes, según los datos del ECMWF.

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Si estas proyecciones se concretan, el inicio del invierno también se caracterizaría por la escasez de precipitaciones en gran parte del país. Una situación que no solo preocupa por sus efectos sobre los recursos hídricos, sino que también refuerza la percepción de que los inviernos actuales son distintos a los inviernos pasados.

Escasas lluvias, escasa alegría

Para quienes tienen la memoria de los temporales invernales de antaño, llama la atención la alegría que provoca, en los más jóvenes, las escasas gotas que dejan los sistemas frontales actuales, aunque todo está relacionado a la realidad climática en la que han nacido.

El clima cambió, y seguirá cambiando. El calentamiento global está provocando una respuesta más violenta del sistema climático, que busca restablecer el equilibrio que hemos alterado.

Frenarlo parece algo casi imposible de lograr. Lo cierto es que: o luchamos por ralentizarlo, o nos adaptamos para vivir en un nuevo clima.

Seguirán vigentes en nuestra memoria aquellos inviernos fríos y con lluvias que no cesaban sino después de 5 o 7 días, donde los frentes pasaban uno atrás de otro, y el agua corría por las calles sin parar.

Hoy, el frío no tan intenso; la estabilidad y la mala calidad del aire dominan. Y aunque los frentes, escuálidos, logren avanzar por Chile en este invierno, es poco probable que dejen las lluvias de antes. Ya lo vemos, lo estamos viviendo. El invierno llegó y la lluvia escaseó durante casi todo el otoño.

Resignándonos, anhelamos apenas lluvia suficiente para que el país y sus habitantes sigan sobreviviendo a un clima cada vez más irreconocible y con efectos desconocidos.