NOAA confirma el fortalecimiento de El Niño: hay un 81 % de probabilidad de que alcance una intensidad excepcional
La actualización de julio del Centro de Predicción Climática de NOAA confirma que El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico ecuatorial. Los modelos anticipan que el evento aumentará su intensidad durante 2026 y podría ubicarse entre los más fuertes desde 1950.
El fenómeno de El Niño ya está plenamente instalado y continúa ganando fuerza. Así lo confirmó este 9 de julio el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC/NOAA), que mantiene vigente el Aviso de El Niño y proyecta una alta probabilidad de que el evento se prolongue hasta comienzos de 2027.
La nueva actualización entrega señales contundentes tanto en el océano como en la atmósfera. El calentamiento se ha extendido por amplias áreas del Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras los modelos climáticos anticipan una intensificación sostenida durante los próximos meses.
El Pacífico sigue calentándose y Niño 3.4 alcanza +1,2 °C
Durante el último mes se amplió considerablemente la superficie oceánica con anomalías de temperatura superiores a +1 °C en el Pacífico ecuatorial central y oriental.
El índice semanal de la región Niño 3.4, una de las principales zonas utilizadas para monitorear el fenómeno, alcanzó los +1,2 °C. Más al oeste, la región Niño 4 registró +0,5 °C, mientras que en el extremo oriental la región Niño 1+2 llegó a un marcado valor de +2,7 °C.

Los mapas de anomalías muestran que el calentamiento ya no se limita a una pequeña porción del océano, sino que ocupa una extensa franja del Pacífico tropical. Además, el calor también se ha profundizado bajo la superficie.
Una reciente onda Kelvin cálida descendente favoreció el hundimiento de la termoclina y elevó las temperaturas en el Pacífico oriental, aportando nueva energía al desarrollo del evento.
La atmósfera ya está respondiendo
El Niño no se define únicamente por el calentamiento del mar. Para consolidarse, también debe existir una respuesta atmosférica, y eso es precisamente lo que NOAA está observando.
Durante las últimas semanas se registraron anomalías de viento del oeste en niveles bajos y vientos anómalos del este en altura sobre el Pacífico occidental y central. Al mismo tiempo, aumentó la convección —formación de nubosidad y precipitaciones— sobre el Pacífico central y centro-oriental, mientras disminuyó cerca de Indonesia.
Estos cambios indican que el océano y la atmósfera se encuentran cada vez más acoplados, reforzándose mutuamente. Los Índices de Oscilación del Sur (IOS) también permanecen significativamente negativos, otra señal característica de un episodio cálido en fortalecimiento.
¿Hasta cuándo podría durar El Niño?
El promedio del conjunto multimodelo norteamericano NMME, que incluye al modelo climático CFSv2, proyecta que El Niño continuará intensificándose durante el resto de 2026. NOAA estima una probabilidad de un 97 % de que el fenómeno persista hasta comienzos del otoño del hemisferio sur de 2027.

Pero el dato más llamativo aparece hacia el último trimestre del año: existe un 81 % de probabilidad de que El Niño alcance una categoría muy fuerte entre octubre y diciembre. De concretarse, podría situarse entre los eventos más intensos del registro histórico iniciado en 1950.
¿Qué podría significar para Chile?
Históricamente, El Niño suele modificar la circulación atmosférica y favorecer cambios en la trayectoria de los sistemas frontales. En Chile, sus efectos se han asociado con una mayor probabilidad de precipitaciones sobre la zona central y sur, aunque la respuesta varía según la época del año, la ubicación del calentamiento y la interacción con otros patrones climáticos.
Un evento fuerte tampoco garantiza automáticamente un invierno o una primavera lluviosa. La propia NOAA advierte que incluso los episodios más intensos no producen los impactos típicos en todos los lugares. Sin embargo, mientras mayor es la intensidad, mayor puede ser la influencia sobre la circulación global y la probabilidad de observar algunos de los efectos históricamente asociados al fenómeno.
Para Chile será clave monitorear durante los próximos meses la evolución del calentamiento, la posición de las anomalías en el Pacífico y la respuesta de la atmósfera. Por ahora, la señal es clara: El Niño sigue fortaleciéndose y el océano aún no muestra indicios de haber alcanzado su máxima intensidad.
Referencia de la noticia
Centro de Predicción Climática/NCEP/NWS. (2026). EL NIÑO/OSCILACIÓN DEL SUR (ENSO) DISCUSIÓN DIAGNÓSTICA.