La señal de El Niño aparece en el pronóstico de invierno: ¿qué podría pasar con las lluvias en Chile?

De acuerdo con diferentes variables pronosticadas para los próximos meses, se identifica una señal asociada al evento de El Niño actual y que tendría repercusiones en el centro y sur de Chile.

Pronóstico climático para los meses de julio (izquierda) y agosto (derecha) del sistema de pronóstico SEAS5 del ECMWF.
Pronóstico climático para los meses de julio (izquierda) y agosto (derecha) del sistema de pronóstico SEAS5 del ECMWF.

El Niño ya está presente en el Pacífico ecuatorial y los pronósticos indican que podría intensificarse durante los próximos meses. De mantenerse esta tendencia, existe la posibilidad de que hacia fines de año alcance una magnitud importante, incluso comparable con algunos de los eventos más intensos registrados históricamente.

En paralelo, el invierno ya se instaló en el hemisferio sur, marcando para Chile el inicio del trimestre más lluvioso en las zonas centro y sur. La relación entre El Niño y las precipitaciones invernales en estas regiones es ampliamente conocida: bajo este fenómeno, aumenta la probabilidad de inviernos más lluviosos, como ocurrió durante los eventos de 1982-83 y 1997-98, recordados por sus abundantes precipitaciones.

Pronóstico lluvioso para el invierno 2026

Hace un par de semanas, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) presentó su pronóstico estacional de precipitaciones para el invierno, indicando que lo más probable es que el invierno termine con precipitaciones cercanas o por encima del promedio en gran parte de Chile.

Pronóstico para el trimestre JJA de precipitación (arriba a la izquierda), altura geopotencial en 500 hPa (arriba a la derecha) y presión a nivel del mar (abajo) del sistema SEAS5 del ECMWF. Fuente: Copernicus.
Pronóstico para el trimestre JJA de precipitación (arriba a la izquierda), altura geopotencial en 500 hPa (arriba a la derecha) y presión a nivel del mar (abajo) del sistema SEAS5 del ECMWF. Fuente: Copernicus.

Este pronóstico probabilístico, realizado con una metodología multimodelo, permite contar con una mirada local muy certera, dado que incorpora un proceso de calibración con estaciones meteorológicas locales. Sin embargo, no permite tener una mirada de gran escala. Ahí es donde los modelos globales aportan una mirada complementaria.

No es de sorprender que los pronósticos basados en modelos globales, como el SEAS5 del ECMWF, estén de acuerdo con el pronóstico estacional de DMC, lo que aporta un grado de consistencia a la predicción. Con el modelo ECMWF también es posible identificar si este pronóstico lluvioso para Chile durante el invierno responde a un patrón típico de El Niño.

El Niño domina en la predicción del invierno 2026

Si se analiza el pronóstico de precipitaciones en el Pacífico Sur y se compara con el de otras variables, destaca un patrón: El Niño aparece como la señal dominante.

Si bien esto no es ninguna sorpresa, dado que El Niño es uno de los modos de variabilidad más importantes en el Pacífico Sur, no es el único. En el pronóstico climático del invierno, los modelos no solo tienen en consideración la variabilidad típica de El Niño, sino también de todos los fenómenos climáticos simultáneamente.

Pronóstico para el trimestre JJA de velocidad potencial (arriba) y viento en 200 hPa (abajo) del modelo CFSv2. Fuente: Tropical Tidbits.
Pronóstico para el trimestre JJA de velocidad potencial (arriba) y viento en 200 hPa (abajo) del modelo CFSv2. Fuente: Tropical Tidbits.

Para SEAS5 del ECMWF, el invierno estará dominado por anomalías de circulación y presión a nivel del mar que son muy similares a las esperadas durante un año de El Niño.

Estos son el debilitamiento de la presión en el Pacífico oriental e intensificación en el Pacífico occidental, algo típico de la fase negativa de la Oscilación del Sur, y un patrón de onda tipo PSA (Pacific South America) que favorece bloqueos atmosféricos frecuentes en el extremo sur.

Estas anomalías favorecen un aumento de las precipitaciones en Chile central y explicarían muy bien el pronóstico climático invernal.

Pero hay más. Para el invierno, el modelo CFSv2 también muestra una señal acorde con el desarrollo de El Niño: un aumento de la divergencia en altura en el Pacífico central, producto del incremento de las tormentas en esa región, y una intensificación de la corriente en chorro subtropical en el Pacífico sur. Esto último es una respuesta de los vientos al calentamiento anómalo del Pacífico tropical.

Estas anomalías pronosticadas por el CFSv2 también refuerzan la idea de que el pronóstico de lluvias para Chile durante el invierno está altamente influenciado por la presencia de El Niño.