NOAA eleva la alerta por El Niño: podría formarse muy pronto y ganar fuerza hacia fin de año

El Pacífico ecuatorial sigue en fase neutral, pero las señales bajo la superficie se fortalecen. NOAA advierte que El Niño podría emerger pronto y fortalecerse hacia el verano austral.

Anomalía de temperatura superficial del mar entre el 3 y el 9 de mayo de 2026, con aguas más cálidas de lo normal en gran parte del Pacífico ecuatorial, una señal relevante para el monitoreo de El Niño. Fuente de datos: NOAA Optimum Interpolation (OI) SST V2. Elaborado por: CIIFEN.
Anomalía de temperatura superficial del mar entre el 3 y el 9 de mayo de 2026, con aguas más cálidas de lo normal en gran parte del Pacífico ecuatorial, una señal relevante para el monitoreo de El Niño. Fuente de datos: NOAA Optimum Interpolation (OI) SST V2. Elaborado por: CIIFEN.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, publicó este 14 de mayo de 2026 una nueva actualización sobre el estado de El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENSO.

El mensaje principal es claro: el sistema todavía se mantiene en fase neutral, pero la probabilidad de que El Niño aparezca pronto aumentó con fuerza.

Según la NOAA, existe un 82 % de probabilidad de que El Niño se desarrolle durante el trimestre mayo-julio de 2026. Además, el organismo proyecta que el evento podría continuar durante el verano del hemisferio sur 2026-2027, con una probabilidad de un 96 % para diciembre-febrero.

Por ahora, la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 —zona clave para monitorear El Niño— se mantiene en +0,4 °C, todavía levemente por debajo del umbral oceánico típico de El Niño, que suele ubicarse desde +0,5 °C y debe sostenerse en el tiempo. Es decir, el Pacífico ya muestra señales de calentamiento, pero todavía no cruza oficialmente la puerta de entrada.

Evolución de las anomalías relativas de temperatura superficial del mar en las regiones Niño 4, Niño 3.4, Niño 3 y Niño 1+2. La región Niño 3.4 muestra un rápido calentamiento entre abril y mayo de 2026, señal clave para el seguimiento de un posible desarrollo de El Niño. Crédito: NOAA/CPC.
Evolución de las anomalías relativas de temperatura superficial del mar en las regiones Niño 4, Niño 3.4, Niño 3 y Niño 1+2. La región Niño 3.4 muestra un rápido calentamiento entre abril y mayo de 2026, señal clave para el seguimiento de un posible desarrollo de El Niño. Crédito: NOAA/CPC.

La actualización también muestra diferencias entre sectores del Pacífico ecuatorial. NOAA informó que la región Niño 4 marcó +0,5 °C, mientras que Niño 1+2 llegó a +1,0 °C, mostrando un calentamiento más notorio hacia el Pacífico oriental.

El calor escondido bajo el océano preocupa a los modelos

Aunque en superficie las condiciones siguen siendo neutrales, bajo el océano la historia viene más movida. NOAA indicó que el índice de temperatura subsuperficial ecuatorial aumentó por sexto mes consecutivo, con temperaturas ampliamente superiores al promedio en el Pacífico ecuatorial.

Este dato es importante porque el calor acumulado bajo la superficie puede emerger durante las próximas semanas o meses, reforzando el calentamiento superficial.

En palabras simples: el océano todavía no grita “El Niño”, pero bajo la alfombra ya guarda bastante calor.

También se observaron anomalías de viento del oeste en el Pacífico ecuatorial occidental en niveles bajos, mientras que en niveles altos estas señales se extendieron hacia el Pacífico central y centro-oriental. Estos cambios en la circulación atmosférica son relevantes porque El Niño no depende solo del océano: necesita que la atmósfera también se acople al calentamiento del mar.

Predicción del modelo CFSv2 para las anomalías relativas de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4. La proyección muestra un rápido calentamiento del Pacífico ecuatorial desde mayo de 2026, con escenarios que apuntan al desarrollo y fortalecimiento de El Niño hacia el segundo semestre. Crédito: NOAA / NWS / NCEP / CPC.
Predicción del modelo CFSv2 para las anomalías relativas de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4. La proyección muestra un rápido calentamiento del Pacífico ecuatorial desde mayo de 2026, con escenarios que apuntan al desarrollo y fortalecimiento de El Niño hacia el segundo semestre. Crédito: NOAA / NWS / NCEP / CPC.

NOAA remarca que, en conjunto, el sistema océano-atmósfera todavía refleja condiciones neutrales. Sin embargo, los modelos del conjunto norteamericano NMME, incluido el modelo CFSv2, favorecen la formación de El Niño durante el próximo mes y su permanencia durante el verano 2026-2027.

¿Será un El Niño fuerte? Todavía hay incertidumbre

Uno de los puntos más relevantes del informe es que NOAA evita ponerle apellido al evento. Aunque la confianza en la aparición de El Niño aumentó respecto al mes anterior, el organismo advierte que todavía existe incertidumbre sustancial sobre su intensidad máxima. Ninguna categoría de fuerza supera el 37 % de probabilidad en las proyecciones actuales.

Esto significa que aún no se puede hablar con seguridad de un El Niño débil, moderado, fuerte o extremo. Menos aún de un “Superniño”, término muy usado en redes y algunos medios, pero que no corresponde a una categoría oficial del monitoreo climático.

NOAA también recuerda que los eventos de El Niño más fuertes de la historia se caracterizan por un acoplamiento sólido entre el océano y la atmósfera durante el verano del hemisferio norte o invierno en el hemisferio sur. Por ahora, todavía falta ver si esa conexión se consolida durante 2026.

Probabilidades de intensidad de ENSO emitidas por NOAA/CPC en mayo de 2026, basadas en el índice relativo Niño 3.4/RONI. El gráfico muestra un aumento progresivo de las probabilidades de El Niño hacia la primavera y el verano austral, aunque la intensidad máxima aún mantiene incertidumbre. Crédito: NOAA/CPC.
Probabilidades de intensidad de ENSO emitidas por NOAA/CPC en mayo de 2026, basadas en el índice relativo Niño 3.4/RONI. El gráfico muestra un aumento progresivo de las probabilidades de El Niño hacia la primavera y el verano austral, aunque la intensidad máxima aún mantiene incertidumbre. Crédito: NOAA/CPC.

Además, un El Niño más fuerte no garantiza impactos más fuertes en todos los territorios. Lo que hace es aumentar la probabilidad de ciertos patrones climáticos, pero los efectos concretos dependen de la estación del año, la región, la circulación atmosférica y otros factores locales.

¿Qué podría significar para Chile?

Para Chile, El Niño suele asociarse a cambios en los patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica, especialmente durante el invierno y la primavera. Sin embargo, sus impactos no son automáticos ni iguales en todos los eventos.

En la zona central, algunos eventos de El Niño han favorecido inviernos más lluviosos, pero eso no ocurre siempre. La posición del anticiclón subtropical, la temperatura del Pacífico frente a Sudamérica, la actividad frontal y la circulación en altura pueden reforzar o limitar sus efectos.

Por eso, la actualización de NOAA es una señal importante, pero no una sentencia meteorológica inmediata. El pronóstico estacional debe seguir actualizándose, sobre todo considerando que el país arrastra años de déficit de precipitaciones y una alta sensibilidad a cambios en la disponibilidad de agua.

El próximo boletín de diagnóstico ENSO de NOAA está programado para inicios de junio de 2026, fecha clave para saber si el Pacífico finalmente cruza el umbral hacia El Niño o si la atmósfera decide seguir jugando a la indecisión climática.

Referencia de la noticia

NOAA. El Niño/Oscilación del Sur (ENSO). Discusión Diagnóstica.

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