La NOAA envía drones Saildrones para investigar el motor de El Niño en El Pacífico ecuatorial
Los vehículos de superficie no tripulados, drones marinos, ayudarán a los científicos a monitorear el desarrollo de un evento históricamente fuerte, como es El Niño 2026-2027, sobre el Pacífico.

El 21 de agosto de 2026, dos vehículos de superficie no tripulados Saildrone Explorer de color naranja partieron de Honolulu, Hawái, con destino a una vasta y remota zona del océano Pacífico oriental donde un fenómeno histórico de El Niño está cobrando fuerza.
Equipadas con un conjunto de sensores meteorológicos y oceanográficos especializados, las dos naves naranjas propulsadas por el viento se reunirán con otros dos Saildrones lanzados la semana anterior en una misión de ida y vuelta de 9.700 km para el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de la NOAA.(PMEL).
“Se avecina un fenómeno de El Niño de proporciones épicas”, declaró Michael McPhaden, ex científico sénior del PMEL que ahora trabaja en el Instituto Cooperativo de Estudios Climáticos, Oceánicos y de Ecosistemas (CICOES) de la NOAA. “Vamos a analizarlo con más detalle”.
Datos para profundizar la comprensión
Una vez allí, los Saildrones recorrerán distintas rutas dentro del Sistema de Observación del Pacífico Tropical, una red internacional que integra boyas ancladas capaces de medir continuamente variables como viento, temperatura del aire, humedad y temperatura del océano en sus capas superiores.
A esta red se suman flotadores Argo, que obtienen perfiles oceánicos de hasta 2 kilómetros de profundidad cada diez días, además de boyas a la deriva que registran temperatura superficial y corrientes. Desde el espacio, los satélites complementan estas mediciones con observaciones de grandes extensiones del océano.

Durante los cuatro meses de misión, los Saildrones recopilarán datos cada minuto y a distancias de pocos cientos de metros, complementando la red de observación existente. Esta información permitirá identificar con mayor precisión los frentes entre aguas tropicales cálidas y aguas más frías del Pacífico ecuatorial, además de comparar y validar mediciones obtenidas por satélites, boyas, flotadores y otras plataformas autónomas.
«Los satélites son excelentes para obtener una cobertura de área extensa», afirmó la oceanógrafa investigadora Meghan Cronin, líder del proyecto Saildrone en el PMEL.
«Pero aun así, es necesario colocar un termómetro en el agua para asegurar una medición precisa. Los Saildrones llevan un conjunto completo de sensores adicionales que nos permiten medir el intercambio de calor entre la superficie del océano y la atmósfera, así como los cambios derivados de la desgasificación de CO₂ del océano y su absorción, a medida que cruzamos los frentes oceánicos cerca del ecuador».
Anteriormente, para llevar ese termómetro y el conjunto de sensores al medio del océano se requerían meses de planificación, la disponibilidad de grandes buques de investigación especializados y equipos de científicos que pasaban meses en el mar, todo lo cual resulta costoso.
Impulsando una nueva era en la observación oceánica
Desde 2001, la NOAA ha ampliado fuertemente el uso de sistemas no tripulados para la investigación oceanográfica. Estas plataformas reducen la exposición humana a condiciones riesgosas, pueden operar durante meses y permiten obtener datos de alta precisión a un costo menor que muchas expediciones tradicionales.
El Niño puede presentarse con distintas configuraciones, dependiendo principalmente de dónde se concentra el calentamiento anómalo del Pacífico tropical. En un episodio del Pacífico oriental, el calentamiento más intenso se desarrolla en el Pacífico ecuatorial oriental y frente a las costas de Sudamérica.
Esta redistribución del calor modifica la convección tropical y puede alterar la circulación atmosférica y la corriente en chorro. Como resultado, cambian los patrones de lluvia, temperatura y viento en distintas regiones del planeta, aunque los impactos específicos dependen de la intensidad y evolución de cada evento.
Datos que beneficiarán las previsiones actuales y futuras
Desde 2001, la NOAA ha ampliado fuertemente el uso de sistemas no tripulados para la investigación oceanográfica. Estas plataformas reducen la exposición humana a condiciones riesgosas, pueden operar durante meses y permiten obtener datos de alta precisión a un costo menor que muchas expediciones tradicionales.
El Niño puede presentarse con distintas configuraciones, dependiendo principalmente de dónde se concentra el calentamiento anómalo del Pacífico tropical. En un episodio del Pacífico oriental, el calentamiento más intenso se desarrolla en el Pacífico ecuatorial oriental y frente a las costas de Sudamérica.
Esta redistribución del calor modifica la convección tropical y puede alterar la circulación atmosférica y la corriente en chorro. Como resultado, cambian los patrones de lluvia, temperatura y viento en distintas regiones del planeta, aunque los impactos específicos dependen de la intensidad y evolución de cada evento.
Referencia de la noticia
NOAA. (2026). Buscar Décadas de datos de radares de cazadores de huracanes proporcionan información sobre la rápida intensificación.