Tormentas eléctricas que no llegaron a Santiago en Halloween: el radiosondeo explicaría lo ocurrido

Aunque el pronóstico advertía inestabilidad, las tormentas eléctricas no se desarrollaron sobre Santiago este 31 de octubre. Los radiosondeos y los registros de superficie ayudan a explicar por qué la atmósfera no logró activar la convección en el valle.

Aunque el pronóstico advertía inestabilidad, las tormentas eléctricas no se desarrollaron sobre Santiago.
Aunque el pronóstico advertía inestabilidad, las tormentas eléctricas no se desarrollaron sobre Santiago.

Avisos emitidos, pronóstico, todo mostraba con antelación la probabilidad de tormentas eléctricas, granizo y precipitaciones para la Región Metropolitana; sin embargo, en Santiago la tarde pasó sin tormentas.

Los datos de superficie y del radiosondeo de Santo Domingo de la DMC, muestran una capa de estratos profunda y una capa muy seca sobre ella, que habrían impedido el desarrollo vertical de las nubes en el valle.

Lo que se esperaba

La Dirección Meteorológica de Chile mantenía vigentes dos avisos para la Región Metropolitana. Uno por probables tormentas eléctricas con granizo en el valle, la precordillera y la cordillera. El otro era por precipitaciones normales a moderadas en corto periodo, con montos estimados de 10 a 20 mm en el valle y la precordillera.

El pronóstico indicaba tormentas eléctricas para la RM el sábado 31.
El pronóstico indicaba tormentas eléctricas para la RM el sábado 31.

El modelo ECMWF proyectaba entre 1 y 5 mm en el centro de Santiago, con montos mayores en el sector oriente y la precordillera, y el periodo más activo entre las 16 y las 20 horas.

Lo que se observó en Santiago

Los reportes meteorológicos horarios del aeropuerto Arturo Merino Benítez de Pudahuel (SCEL) no registraron tormentas eléctricas, chubascos ni nubes de desarrollo vertical durante el sábado 31 de octubre. La única precipitación identificada en estos informes correspondió a llovizna débil durante la madrugada, alrededor de las 05:00 horas.

Hora localTemperatura (°C)Nubosidad y condiciones
05:0015Llovizna débil, techo nuboso a 244 m
10:0016Nubosidad baja y cielo cubierto
13:0018Cielo cubierto, base nubosa a 305 m
16:0019Mayormente nublado
17:0018Nublado, base a 914 m
18:0018Mayormente nublado
19:0018Mayormente nublado
20:0017Nubosidad parcial y abundante nubosidad
Temperatura y nubosidad registradas en Pudahuel durante el sábado 31 de octubre. Datos METAR de SCEL (DGAC).

Durante la mañana predominó la nubosidad baja. Hacia la tarde, las condiciones mejoraron gradualmente, aunque se mantuvo abundante nubosidad. Entre las 16:00 y las 20:00 horas, las temperaturas oscilaron entre 17 y 19 °C, con vientos predominantes del sur y sur-suroeste y sin reportes de actividad tormentosa en el aeropuerto.

Los radiosondeos revelan por qué la atmósfera no favoreció las tormentas

El radiosondeo de Santo Domingo de las 09:00 horas del sábado 31 de octubre (12 UTC) mostró una atmósfera con abundante humedad cerca de la superficie, pero con una barrera que dificultaba la formación de tormentas.

Una capa de aire prácticamente saturado se extendía hasta poco más de 1.500 metros de altura, cubierta por una inversión térmica, es decir, una zona donde la temperatura aumenta con la altura en lugar de disminuir.

Esta inversión actuaba como una especie de tapa atmosférica, dificultando que el aire húmedo y relativamente cálido continuara ascendiendo y formara nubes de gran desarrollo vertical.

Por encima de esa capa, la humedad era moderada hasta aproximadamente los 2.850 metros. Sin embargo, a mayor altura el ambiente se volvía extremadamente seco. Cerca de los 3.000 metros, en el nivel de 700 hPa, la humedad relativa alcanzaba apenas un 9 %, con un punto de rocío de -26,6 °C.

Radiosondeos de Santo Domingo del 31 de octubre, a las 09:00 y 21:00 horas. Crédito: DMC.
Radiosondeos de Santo Domingo del 31 de octubre, a las 09:00 y 21:00 horas. Crédito: DMC.

La situación atmosférica cambió hacia la noche del sábado 31 de octubre. El radiosondeo de Santo Domingo de las 21:00 horas (00 UTC del 1 de noviembre) mostró que la capa de aire húmedo se había extendido hasta cerca de los 2.900 metros de altura.

Sin embargo, por encima de esa capa persistía aire extremadamente seco, con una humedad relativa de apenas un 12 % alrededor de los 3.000 metros (700 hPa). Esta condición podía dificultar el crecimiento de las nubes, ya que la incorporación de aire seco favorece la evaporación de las gotas de agua y puede debilitar las corrientes ascendentes.

La comparación de ambos radiosondeos evidencia que, aunque la humedad aumentó en parte de la atmósfera, persistieron condiciones que podían limitar el desarrollo de tormentas. No obstante, estas mediciones representan dos momentos específicos y no permiten conocer todos los cambios ocurridos durante la jornada.

La nubosidad baja y la inversión térmica frenaron el desarrollo de tormentas

Los registros meteorológicos también permiten comprender por qué las tormentas previstas no llegaron a desarrollarse de forma generalizada en el valle de Santiago.

Durante la mañana del sábado 31, una extensa capa de nubosidad baja cubrió buena parte de la capital, reduciendo la radiación solar que alcanzaba la superficie. Esto limitó el calentamiento del suelo y, con ello, la formación de corrientes ascendentes de aire cálido, uno de los mecanismos que pueden iniciar las tormentas.

La situación fue compatible con la influencia de una capa de estratos húmeda y estable, asociada a condiciones típicas de la circullación costera. Sin embargo, para atribuir directamente este comportamiento a una vaguada costera sería necesario analizar otros componentes, como las cartas de presión y la evolución del viento.

En el aeropuerto de Pudahuel, los registros mostraron vientos predominantes del sur y suroeste durante la tarde, junto con temperaturas cercanas a los 19 °C. Estas condiciones, sumadas a la inversión térmica observada en Santo Domingo, sugieren que el aire húmedo permaneció confinado en niveles bajos, dificultando su ascenso hacia las capas superiores.

Carta sinóptica del 31 de octubre de 2026, que muestra con una "b" la presencia de la vaguada o baja costera en la zona central. Crédito: DMC, 12 UTC.
Carta sinóptica del 31 de octubre de 2026, que muestra con una "b" la presencia de la vaguada o baja costera en la zona central. Crédito: DMC, 12 UTC.

Otro factor que pudo intervenir fue la presencia de aire extremadamente seco alrededor de los 3.000 metros. Si las nubes lograban crecer hasta esa altura, la incorporación de aire seco podía favorecer la evaporación de sus gotas, enfriando las corrientes ascendentes y debilitando su desarrollo. No obstante, este mecanismo debe considerarse una hipótesis, ya que los radiosondeos por sí solos no demuestran que haya ocurrido.

En definitiva, el sábado 31 de octubre existían ingredientes para la inestabilidad atmosférica, pero no necesariamente las condiciones para que se desarrollaran tormentas en toda la Región Metropolitana. La persistencia de nubosidad baja, la inversión térmica y la presencia de aire seco en niveles medios ayudarían a explicar por qué el potencial convectivo no se tradujo en tormentas generalizadas.

Debemos tener en cuenta que los avisos por tormentas eléctricas indican condiciones favorables para su desarrollo, pero no garantizan que se produzcan en todas las comunas.

Para este domingo 1 de noviembre, se mantiene la probabilidad de tormentas eléctricas en sectores de la precordillera y cordillera de la Región Metropolitana, donde las condiciones atmosféricas podrían favorecer el desarrollo de nubosidad de gran extensión vertical.