Un octubre fuera de lo común en Chile central: El Niño y otras piezas del rompecabezas

Octubre está dejando lluvias excepcionalmente abundantes en el centro de Chile. El patrón observado sobre Sudamérica y el estado del Pacífico tropical entregan varias pistas sobre los mecanismos que podrían estar favoreciendo este escenario.

Octubre ha sido muy lluvioso en Chile central.
Octubre ha sido muy lluvioso en Chile central.

Durante lo que va de octubre, Santiago ya acumuló más precipitación que en cualquier otro octubre de la serie histórica desde 1960. Y la señal no se limita a la capital: buena parte de Chile central ha registrado lluvias inusualmente abundantes para esta época del año, mientras más al sur, el panorama ha sido muy diferente.

Al ampliar la mirada hacia Sudamérica, aparece un patrón de anomalías de precipitación de gran escala que invita a mirar hacia el Pacífico tropical. El estado actual de El Niño, junto con la respuesta de la circulación atmosférica y otras oscilaciones como la MJO y la AAO, ofrece varias pistas para entender por qué este octubre está resultando tan particular.

Un octubre excepcional que va más allá de Santiago

En Santiago, la señal es contundente. Con datos acumulados solo hasta el 17 de octubre, el año 2026 ya supera a todos los octubres de la serie analizada desde 1960, incluso a años asociados a eventos de El Niño fuertes. Se trata, por tanto, de un mes excepcional, aun cuando todavía faltaba casi la mitad de octubre por contabilizar.

Precipitación acumulada hasta el 17 de octubre en Santiago y comparación con otros octubres desde 1960 (izquierda), junto con la posición de 2026 dentro del registro histórico de distintas estaciones del país (derecha). Datos: Dirección Meteorológica de Chile (DMC).
Precipitación acumulada hasta el 17 de octubre en Santiago y comparación con otros octubres desde 1960 (izquierda), junto con la posición de 2026 dentro del registro histórico de distintas estaciones del país (derecha). Datos: Dirección Meteorológica de Chile (DMC).

Al ampliar la mirada hacia otras estaciones del país, aparece un contraste marcado. Varias estaciones de Chile central y centro-norte se ubican entre los octubres más lluviosos de sus respectivos registros históricos, mientras que hacia el sur predominan condiciones mucho más secas. Esto sugiere que no estamos frente a una anomalía aislada en Santiago, sino ante un patrón espacial más amplio.

Izquierda: anomalías acumuladas entre el 1 y el 17 de octubre de 2026 según ERA5. Derecha: patrón medio de anomalías de precipitación durante eventos El Niño fuertes. Datos: ERA5-Copernicus.
Izquierda: anomalías acumuladas entre el 1 y el 17 de octubre de 2026 según ERA5. Derecha: patrón medio de anomalías de precipitación durante eventos El Niño fuertes. Datos: ERA5-Copernicus.

Ese patrón se vuelve aún más evidente al observar Sudamérica. Durante la primera mitad de octubre, las anomalías positivas de precipitación se extendieron desde el centro de Chile hacia sectores de Argentina, pero también en Paraguay y el sur de Brasil, mientras que otras regiones registraron déficits importantes.

Esta distribución de las anomalías es muy similar a la del compuesto obtenido durante eventos de El Niño intensos, lo que plantea la pregunta de qué tanto del comportamiento de este octubre puede estar relacionado con lo que ocurre actualmente en el Pacífico tropical.

El Pacífico tropical como una pieza clave

Durante octubre, la temperatura superficial del mar presenta anomalías cálidas muy marcadas frente a las costas de Sudamérica. Al mismo tiempo, las anomalías de radiación de onda larga revelan una mayor convección (tormentas y precipitación) sobre el Pacífico tropical central, una señal consistente con una atmósfera que responde al calentamiento del océano.

Anomalías de temperatura superficial del mar (derecha), radiación de onda larga saliente (OLR, abajo) y velocidad potencial, (arriba) utilizadas para caracterizar el estado del océano, la convección tropical y la circulación atmosférica de gran escala. Fuentes: NOAA-CPC y CIIFEN.
Anomalías de temperatura superficial del mar (derecha), radiación de onda larga saliente (OLR, abajo) y velocidad potencial, (arriba) utilizadas para caracterizar el estado del océano, la convección tropical y la circulación atmosférica de gran escala. Fuentes: NOAA-CPC y CIIFEN.

Esa respuesta tropical puede tener consecuencias muy lejos del ecuador. Los cambios en la convección alteran la circulación atmosférica y pueden favorecer la generación de trenes de ondas que se propagan hacia latitudes medias.

En el hemisferio sur, una de las respuestas más conocidas es el patrón de teleconexión Pacífico-Sudamericano (PSA), capaz de modificar la posición e intensidad de altas y bajas presiones sobre el Pacífico Sur y Sudamérica.

Durante las últimas semanas, la circulación muestra precisamente una estructura ondulatoria sobre el Pacífico y Sudamérica que resulta compatible con un patrón de teleconexión. Esto ofrece un mecanismo posible para vincular las anomalías observadas en el Pacífico tropical con un ambiente más favorable para las precipitaciones sobre Chile central. Sin embargo, la similitud entre patrones no implica por sí sola una relación causal: la atmósfera combina simultáneamente distintas fuentes de variabilidad.

Anomalías de circulación y flujo de actividad de ondas sobre el Pacífico Sur (arriba), junto con la evolución reciente de la Oscilación Madden-Julian (MJO, izquierda) y la Oscilación Antártica (AAO, abajo). Fuente: NOAA-CPC, y Tokyo Climate Center.
Anomalías de circulación y flujo de actividad de ondas sobre el Pacífico Sur (arriba), junto con la evolución reciente de la Oscilación Madden-Julian (MJO, izquierda) y la Oscilación Antártica (AAO, abajo). Fuente: NOAA-CPC, y Tokyo Climate Center.

Entre ellas están la Madden-Julian Oscillation (MJO) y la Oscilación Antártica (AAO). La MJO se ha mantenido relativamente débil durante buena parte del periodo, mientras que la AAO pasó de valores positivos durante fines de septiembre e inicios de octubre a condiciones más cercanas a la neutralidad y posteriormente negativas. Ambas pueden modular la circulación, pero en este episodio parecen actuar más como piezas adicionales que como una explicación única.

Más que buscar un solo responsable, este octubre muestra cómo distintas escalas pueden superponerse: un Pacífico tropical muy activo, una respuesta atmosférica de gran escala y variaciones intraseasonales que, juntas, pueden haber contribuido a crear una configuración particularmente favorable para las lluvias en Chile central.