El Niño también deja su huella en primavera: así cambian las lluvias en Chile
El Niño tiende a favorecer primaveras más lluviosas en Chile central y también a aumentar la intensidad de algunos eventos de precipitación, aunque esta última señal es menos consistente entre eventos.

Gran parte de la relación entre El Niño y las precipitaciones en Chile se ha estudiado y comunicado pensando en el invierno, que es cuando ocurre gran parte de la temporada lluviosa en la zona central. Pero la primavera también es una estación clave: coincide con etapas importantes para la agricultura y puede concentrar episodios de lluvia intensa capaces de generar impactos relevantes.
Mirar qué ocurre entre septiembre y noviembre permite entonces completar la historia. Durante El Niño, las lluvias de primavera no solo pueden cambiar en cantidad, sino también en la intensidad de los episodios que las producen, y esa respuesta no es la misma en todo el país.
El Niño inclina la balanza hacia una primavera lluviosa
La relación más clara entre la precipitación primaveral y El Niño se observa en Chile central. Entre aproximadamente La Serena y Valdivia (32 y 41°S), las primaveras con El Niño presentan, en promedio, precipitaciones superiores a lo normal, con aumentos que en varias zonas alcanzan entre el 25 % y 50 % respecto de la climatología del periodo 1991-2020.
Pero quizás lo más interesante no sea solamente cuánto aumenta la lluvia, sino qué tan repetidamente ocurre esa respuesta. En buena parte de Chile central, más del 80% de las primaveras de El Niño analizadas terminaron con precipitaciones superiores a lo normal, y en algunos sectores la proporción se acerca al 100%. Esto significa que la señal observada en las anomalías no está dominada solo por un par de eventos intensos; es algo consistente.

Esto no significa que El Niño garantice una primavera lluviosa, pero sí que modifica de manera muy marcada las probabilidades. Hacia el norte del país, esta relación se debilita rápidamente, mientras que al sur de aproximadamente 42–44°S la respuesta también se vuelve mucho más variable, dejando a Chile central como la zona donde la señal primaveral de El Niño aparece con mayor claridad.
Los extremos también aumentan, pero de forma menos consistente
La señal de El Niño también aparece cuando miramos los episodios de lluvia más intensa: los llamados extremos. En Chile central, tanto la precipitación máxima acumulada en un día (Rx1day) como en cinco días consecutivos (Rx5day) tienden a ser mayores durante las primaveras de El Niño, con aumentos que en varias estaciones alcanzan entre 25 y 50% respecto de la climatología.
Sin embargo, esta respuesta es menos uniforme que la observada para la precipitación total de primavera. Mientras una primavera más lluviosa aparece en la gran mayoría de los eventos de El Niño, los máximos diarios y de cinco días superan su climatología con frecuencias cercanas al 60–80 %, dependiendo de la estación.
En otras palabras, los extremos de precipitación en la primavera de Chile central tienden a ser más intensos en los años de El Niño, pero no siempre. Es una respuesta que en algunos eventos de El Niño no se ha observado.

Esto sugiere que El Niño favorece una primavera más húmeda de manera muy robusta, pero no implica necesariamente que cada evento vaya acompañado de lluvias extremas más intensas. La señal parece más clara para los acumulados de varios días que para el máximo de una sola jornada, lo que apunta a una mayor influencia sobre episodios persistentes que sobre un único día excepcional.