Una señal histórica de El Niño: el Índice de Oscilación del Sur registra su valor más bajo en más de un siglo
Durante junio de 2026, el Índice de Oscilación del Sur alcanzó uno de los valores más negativos de toda la serie histórica. La intensidad de la señal atmosférica destaca incluso frente a otros grandes eventos de El Niño.

En las últimas semanas, uno de los principales indicadores atmosféricos de El Niño ha alcanzado valores extraordinariamente bajos. Se trata del Índice de la Oscilación del Sur, más conocido como SOI por sus siglas en inglés, cuya evolución refleja los cambios en la presión atmosférica entre el Pacífico occidental y el central.
Los valores negativos del SOI suelen observarse cuando la circulación atmosférica tropical adopta características propias de El Niño. Sin embargo, la caída observada en junio de este año ha sido especialmente intensa, incluso en comparación con algunos de los mayores El Niños registrados en las últimas décadas. ¿Qué nos dice realmente este índice y hasta qué punto su comportamiento actual es excepcional?
Una respuesta atmosférica muy intensa
El SOI se calcula a partir de las diferencias de presión atmosférica entre Tahití, en el Pacífico central, y Darwin, en el norte de Australia. Esta diferencia permite seguir los cambios en la circulación de Walker. En condiciones normales, la presión suele ser relativamente alta sobre Tahití y más baja cerca de Darwin.
Durante El Niño, este contraste se debilita o incluso se invierte. La presión disminuye sobre el Pacífico central y aumenta cerca de Australia. Como resultado, el SOI se vuelve negativo. Por el contrario, los valores positivos suelen asociarse con condiciones de La Niña.

Durante junio de 2026, las anomalías de presión evidenciaron claramente esta configuración. Se observaron presiones inferiores a lo normal en una amplia zona del Pacífico central, incluida la región cercana a Tahití, mientras que sobre Australia y el Pacífico occidental predominaron anomalías positivas de presión.
Esta diferencia llevó al SOI mensual a valores cercanos a -25. Las actualizaciones más recientes, que combinan los datos diarios disponibles para estimar el promedio mensual, incluso llegaron a aproximarse a -30. No se trata simplemente de una señal negativa: es una de las respuestas atmosféricas más intensas observadas en el registro histórico y evidencia un fuerte acoplamiento entre la atmósfera y el océano en respuesta al calentamiento del mar.
Excepcional incluso entre los grandes eventos de El Niño
Para poner este valor en perspectiva, comparamos todos los meses de junio desde 1876. El resultado muestra que el SOI de junio de 2026 se encuentra entre los valores más intensos (negativos) de toda la serie y es el más bajo observado desde comienzos del siglo XX.

Pero el SOI representa solo la parte atmosférica de ENSO. Una comparación con las anomalías de temperatura superficial del mar en la zona Niño 3.4 muestra que los meses de junio con aguas más cálidas en Niño 3.4 suelen presentar valores negativos del SOI, mientras que los episodios fríos de La Niña tienden a situarse en el extremo opuesto. Sin embargo, la correlación alcanza −0,60, lo que indica que el océano y la atmósfera no siempre evolucionan con la misma intensidad.
Junio de 2026 destaca precisamente por esa combinación. Con una anomalía cercana a +1,5 °C en la zona Niño 3.4 y un SOI próximo a −25, aparece separado del resto de los años. Incluso los llamados “Super El Niño” de 1982, 1997 y 2015 no mostraron en junio una combinación tan intensa entre calentamiento oceánico y respuesta atmosférica como el actual.
Esto no significa necesariamente que el episodio actual vaya a superar a aquellos grandes eventos en su máxima intensidad. El Niño suele alcanzar su madurez hacia finales de año y aún puede evolucionar de distintas maneras. Pero sí muestra que, al menos durante junio, el acoplamiento entre el océano y la atmósfera tropical fue extraordinariamente fuerte.