Vigilancia de El Niño costero: aquí vamos de nuevo
En Perú se ha cambiado el estado de alerta ante un eventual evento de El Niño costero. Actualmente están en vigilancia.
Desde hace ya varios meses, los modelos de pronóstico vienen anticipando el establecimiento de condiciones de El Niño en el Pacífico ecuatorial para este 2026. En ese contexto, hay pocos países afectados por El Niño de manera tan directa como Perú y, por lo mismo, un eventual episodio de El Niño genera preocupación en nuestro vecino del norte.
Por eso, no es sorpresa que se activen los estados de alerta por parte de las instituciones encargadas de monitorear el estado de El Niño, como el ENFEN (Estudio Nacional del fenómeno "El Niño").
#ENFEN cambia el estado del sistema de alerta ante El Niño Costero y La Niña Costera de no activo a vigilancia de El Niño Costero. A partir de abril de 2026, las condiciones cálidas débiles son las más probables, persistiendo al menos hasta octubre de 2026. pic.twitter.com/Z4X8mJKLDf
— ENFEN (@enfenperu) January 16, 2026
El pasado 16 de enero, el ENFEN cambió su estado de alerta de El Niño de "no activo" a "vigilancia de El Niño Costero". ¿Por qué lo habrán hecho?
Cambios recientes en las regiones El Niño
En las últimas semanas se ha evidenciado un calentamiento en todas las regiones de El Niño. Particularmente, la zona Niño 1+2, definida justo frente a la costa de Ecuador y Perú, presenta anomalías negativas (-0.2 °C) pero se está calentando. Algo similar está ocurriendo en las regiones del Pacífico central y occidental.
El calentamiento del mar no ha sido uniforme a lo largo del Pacífico. En la zona occidental (Niño 4), el calentamiento comenzó a mediados de noviembre, lo cual no ocurrió en las otras regiones. Sin embargo, en todas las regiones, el calentamiento se aceleró en enero y la que comenzó con este calentamiento acelerado fue la región Niño 1+2.
El pronóstico de El Niño para los próximos meses
Entre marzo y abril de 2025 se registró el último evento de Niño Costero hasta ahora, a pesar de que en el Pacífico central predominaban las condiciones La Niña. En esa ocasión, el calentamiento de la costa fue especialmente acelerado: en poco más de un mes, las anomalías de temperatura pasaron de valores negativos a cerca de 1,5 °C por sobre lo normal, evidenciando un cambio abrupto en las condiciones oceánicas.
Esto demuestra que los eventos de Niño Costero no necesariamente están asociados a calentamientos en el Pacífico central, los llamados Niño canónicos, sino que pueden ocurrir por sí solos. Demostrando que la región cercana a la costa presenta una mayor variabilidad que las demás regiones.

El pronóstico actual del modelo europeo (ECMWF) muestra el desarrollo de un evento canónico: se alcanzaría el umbral de El Niño tanto en el Pacífico central como en la costa sudamericana. La diferencia entre la región Niño 3.4 (Pacífico central) y Niño 1+2 (costa sudamericana) radica en la velocidad y la intensidad del calentamiento.
Según el modelo, inicializado a principios del mes de enero, ambas regiones comienzan con valores negativos cercanos a -0.5 °C (con respecto al periodo 1981-2010), pero el valor máximo alcanzado a finales de junio es mucho mayor en la región Niño 1+2; en esta región el umbral de 0.5 °C se supera antes que en la región Niño 3.4.
Sí, es necesario mencionar que el pronóstico de la región Niño 1+2 tiene más incertidumbre; notar cómo los distintos miembros del ensamble del ECMWF difieren mucho más que en la región Niño 3.4.
Posibles impactos en Chile
Si bien los impactos en Chile de un evento de Niño Costero están lejos de los observados en Perú, en donde suelen aumentar de manera significativa las lluvias, volviéndose incluso peligroso, principalmente la costa del norte del país podría sentir sus impactos.
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El Niño costero actúa de forma más cercana y directa a la costa de Chile, a diferencia de El Niño canónico que impacta mediante teleconexiones.Cuando las aguas frente a la costa se calientan, ese calor se transfiere también al aire, favoreciendo un aumento de la temperatura en la región. Una atmósfera más cálida tiene la capacidad de retener más vapor de agua, por lo que estas condiciones suelen ir acompañadas de un ambiente más húmedo en la costa norte de Chile; lo que eventualmente podría favorecer las lluvias.