El Niño vuelve al radar climático: ¿qué tan probable es su llegada este invierno a Chile?

El Pacífico ecuatorial muestra señales de transición en el sistema climático ENSO. ¿Podría El Niño desarrollarse durante el invierno austral y cambiar el panorama de lluvias en Chile? Esto es lo que dicen los organismos oficiales.

niño/lluvia/probabilidad de inundaciones
El Niño podría tener asociado un incremento de precipitaciones en la zona central de Chile durante el invierno, en caso de gestarse. ¿Cuál es la probabilidad de que ocurra?

El comportamiento del océano Pacífico tropical es clave para anticipar cómo será el invierno en Sudamérica. Tras meses dominados por condiciones frías, los modelos comienzan a mostrar un posible giro hacia un evento El Niño.

Aunque aún no está confirmado, su eventual llegada podría tener impactos relevantes en las precipitaciones y las temperaturas de Chile durante los próximos meses.

Situación actual del Pacífico ecuatorial y estado del ENSO

Los últimos reportes del Climate Prediction Center (CPC/NOAA) indican que el ENSO – o El Niño-Oscilación del Sur, una anomalía del sistema acoplado océano-atmósfera que se caracteriza por calentamientos y enfriamientos del océano Pacífico ecuatorial– se encuentra actualmente transitando a condiciones neutrales, luego del debilitamiento progresivo de La Niña.

Probabilidades de ENSO - oficial NOAA
En el informe emitido por la NOAA, se aprecian probabilidades de ENSO Neutral para los próximos meses y no se descarta el desarrollo de El Niño a partir del trimestre Junio-Julio-Agosto. Fuente: CPC/NOAA

Las anomalías de temperatura superficial del mar (SST) en el Pacífico ecuatorial central y oriental se mantienen cercanas a cero, aunque con sectores mostrando tendencias al calentamiento.

El Niño es la fase cálida del sistema ENSO, caracterizada por un calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial que altera la circulación atmosférica global y modifica los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del planeta.

En cuanto a la atmósfera, los vientos alisios han perdido intensidad respecto de meses anteriores y la circulación de Walker muestra señales de relajación. Este acoplamiento océano-atmósfera incompleto sugiere una fase de transición, donde el sistema aún no se inclina claramente hacia El Niño, pero deja abierta la posibilidad de su desarrollo durante el segundo semestre.

¿Qué se prevé para los próximos meses?

Los modelos climáticos analizados por NOAA e IRI coinciden en que existe una probabilidad creciente de que el Pacífico evolucione hacia condiciones de El Niño durante el invierno austral. El calentamiento subsuperficial detectado en el océano es uno de los principales indicadores que respalda esta proyección.

No obstante, los especialistas advierten que el otoño es una etapa especialmente compleja para anticipar la evolución del ENSO, conocida como la barrera de predictibilidad primaveral (definida desde el hemisferio norte).

Para anticipar El Niño, los científicos vigilan el calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, el debilitamiento de los vientos alisios y cambios en la presión y las lluvias. Un evento se confirma cuando las anomalías superan +0,5 °C por al menos tres meses.

Por ello, aunque el escenario de El Niño gana terreno en los pronósticos estacionales, los especialistas advierten que aún existe incertidumbre sobre su posible intensidad, duración y el momento exacto en que podría consolidarse durante los próximos meses.

Probabilidad de El Niño en invierno y posibles efectos en Chile

De materializarse El Niño durante el invierno, Chile podría experimentar cambios significativos en su patrón de precipitaciones, especialmente entre la zona centro-norte y centro-sur.

Mapa de anomalía de SST (NMME)
El modelo NMME indica que para el trimestre Julio-Agosto-Septiembre podría persistir una condición de El Niño, debido a las anomalías positivas de la temperatura superficial del mar esperadas.

Durante estos eventos, el debilitamiento del Anticiclón del Pacífico Sur facilita el desplazamiento de sistemas frontales más al norte, aumentando la probabilidad de lluvias invernales.

En Chile Central, El Niño suele asociarse a precipitaciones más intensas y concentradas, que pueden contribuir a aliviar la sequía, pero también elevar el riesgo de inundaciones, deslizamientos y crecidas de ríos.

Un ejemplo extremo fue el denominado “El Niño Godzilla”, ocurrido en 2015, caracterizado por un calentamiento de la temperatura superficial del océano Pacífico de más de 2 a 3 °C sobre lo normal, que provocó lluvias inusuales, alzas de temperatura a la zona central de Chile y eventos de alto impacto.

El Niño/La Niña
En el esquema se muestran los patrones atmosféricos y oceánicos a los que responden El Niño (izquierda) y La Niña (derecha). Imagen: SMN

Además, el calentamiento del océano afecta la productividad marina y los ecosistemas costeros, con impactos en la pesca y la biodiversidad. En términos generales, El Niño favorece escenarios con más agua disponible y menos sequía en comparación con La Niña, aunque los efectos varían según la intensidad del evento y la época del año.

Referencias de la noticia

NOAA / CPC: ENSO Diagnostic Discussion

IRI – Columbia University: Lo esencial del ENSO

SENAPRED: Información ENSO en Chile