Curiosity y Perseverance: los laboratorios sobre ruedas que buscan señales ocultas en Marte
Los rovers de la NASA no solo buscan evidencias de antigua vida marciana; también actúan como avanzadas estaciones meteorológicas interplanetarias. Gracias a sus sensores, hoy entendemos la dinámica de un planeta desértico, gélido y azotado por violentas tormentas de polvo.

Marte es el gran enigma del sistema solar. Aunque hoy lo vemos como un desierto inhóspito, sabemos que en el pasado albergó agua líquida y una atmósfera mucho más densa.
Las misiones Curiosity (en el cráter Gale desde 2012) y Perseverance (en el cráter Jezero desde 2021) comparten el objetivo de buscar habitabilidad ancestral, pero también cumplen un rol crucial y menos rimbombante: convertirse en los primeros meteorólogos de Marte.
Misiones sobre ruedas: ciencia en el cráter Gale y Jezero
El objetivo principal de Curiosity ha sido determinar si el cráter Gale tuvo alguna vez condiciones ambientales favorables para albergar vida microbiana. Durante más de una década, ha trepado el Monte Sharp, analizando capas de roca que revelan un pasado de lagos y ríos.

Por su parte, Perseverance llegó a Jezero con una misión aún más audaz: buscar biofirmas directas (fósiles químicos) y recolectar tubos de muestras geológicas que una futura misión traerá a la Tierra.
Sin embargo, para entender si hubo vida, primero debemos comprender el entorno físico y atmosférico que la rodeaba. Ninguno de estos objetivos sería alcanzable sin monitorear el aire que respiran los rovers.
Los ojos atmosféricos: REMS y MEDA al descubierto
Para medir las variables atmosféricas, ambos vehículos están equipados con sofisticadas estaciones meteorológicas. Curiosity cuenta con REMS (Rover Environmental Monitoring Station), un instrumento español que mide la presión, la humedad relativa, la radiación ultravioleta, y las temperaturas del aire y del suelo. Además, tiene un sensor de viento ultrasónico capaz de registrar la sutil brisa marciana.
Perseverance dio un salto generacional con MEDA (Mars Environmental Dynamics Analyzer). Esta suite no solo replica las mediciones de REMS con mayor precisión, sino que añade un sensor óptico clave para estudiar el polvo en suspensión, midiendo cómo la radiación solar es absorbida y dispersada en la atmósfera. MEDA aporta datos en tiempo real cada hora, de día y de noche, sobreviviendo a las brutales oscilaciones térmicas del planeta rojo.
Lo que el viento marciano nos ha enseñado
Gracias a este monitoreo continuo, los científicos han desmontado varios mitos sobre el clima de Marte. Hemos aprendido que la atmósfera marciana es extremadamente dinámica, a pesar de tener solo el 1% de la presión terrestre.
Los datos revelan oscilaciones térmicas diarias brutales: en el cráter Jezero, la temperatura puede variar desde unos -80 °C durante la madrugada hasta cerca de -20 °C en las horas más cálidas del día.
Snap, crackle, boom
— NASA (@NASA) December 8, 2025
Our Perseverance Mars rover recorded a long-suspected phenomenaelectrical sparks and mini-sonic booms created by dust devils on Mars. Learn more about this discovery and what it means for our understanding of the Red Planet: https://t.co/k1YvAWNe9g pic.twitter.com/J0oFZUtvCM
Además, REMS y MEDA han permitido mapear la formación de los dust devils (remolinos de polvo) y comprender los ciclos atmosféricos del carbono y del agua. Aunque el aire es extremadamente seco, la humedad relativa se dispara por las noches, llegando a rozar la saturación.
Estos datos no solo reescriben los modelos climáticos planetarios, sino que son fundamentales para diseñar los trajes y hábitats de los futuros astronautas que pisarán el polvo marciano.
Referencias de la noticia
- Lunar and Planetary Institute (LPI). Exploring the Weather and Climate on Mars.
- NASA. NASA’s Perseverance, Curiosity Panoramas Capture Two Sides of Mars.
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