El telescopio gigante de Atacama se construye pieza a pieza: casi 500 segmentos ya llegaron a Chile
Más de la mitad de los segmentos que formarán el espejo de 39 metros del Extremely Large Telescope ya está en Paranal. Contamos cómo viaja cada pieza desde Europa y por qué el cielo de Atacama es clave para este proyecto.

En la cima del cerro Armazones, a poco más de 3.000 metros de altura en la Región de Antofagasta, avanza la construcción del que será el telescopio óptico más grande del planeta.
Su corazón es un espejo principal de 39 metros de diámetro. Según un anuncio reciente de ESO, casi 500 de sus segmentos ya llegaron a la Instalación Técnica del ELT en Paranal, mientras el último acaba de entrar a producción en Francia.
Un espejo hecho de 798 hexágonos
Fabricar un espejo de 39 metros en una sola pieza de vidrio es imposible. Por eso, el espejo primario, conocido como M1, está compuesto por 798 segmentos hexagonales que, alineados con extrema precisión, funcionan como una única superficie. A ellos se suman 133 piezas de reserva, para un total de 931.

La razón es práctica: el recubrimiento reflectante se desgasta con el tiempo y, cuando el telescopio esté operando, será necesario retirar dos segmentos al día para volver a recubrirlos. Gracias a las piezas extra, el espejo nunca quedará incompleto. Con el último lote recibido, más del 50 % del total ya se encuentra en Chile.
Un viaje de 10.000 kilómetros
Cada segmento recorre media Europa antes de cruzar el Atlántico:
- Los bloques se fabrican en Alemania con Zerodur, una vitrocerámica que prácticamente no se deforma con los cambios de temperatura, una propiedad fundamental en un lugar donde la oscilación térmica entre el día y la noche es marcada.
- Luego se pulen y montan en Francia, con soportes, sensores y actuadores desarrollados en Países Bajos, Francia y Alemania.
- Finalmente, viajan por mar y carretera hasta Atacama, pasando por el puerto de Antofagasta. Hoy se produce un segmento por día y ESO estima que todos estarán en Chile en los próximos meses.
¿Por qué Atacama? La meteorología detrás del ELT
La elección del lugar no es casual. El norte de Chile está bajo la influencia casi permanente del anticiclón del Pacífico Sur, cuyo aire descendente inhibe la formación de nubes y genera una inversión térmica que mantiene la nubosidad baja costera, la camanchaca, por debajo de las cumbres.

Sobre esa capa, el aire es extremadamente seco, y el escaso vapor de agua favorece las observaciones en el infrarrojo. A esto se suman cielos despejados la mayor parte del año y una atmósfera relativamente estable, que reduce la turbulencia responsable de distorsionar la imagen de las estrellas.
Desde Armazones buscará estudiar las atmósferas de planetas rocosos alrededor de otras estrellas, observar las primeras galaxias del universo y poner a prueba si las constantes de la física han cambiado a lo largo del tiempo cósmico.
Una vez más, el cielo de Atacama será la ventana privilegiada desde la que la humanidad mirará el cosmos.
Referencia de la noticia
European Southern Observatory. (2026). Más de la mitad del espejo gigante del ELT ya se encuentra en Chile.