Hongos para cultivar en Marte: la solución microscópica que podría convertir el polvo tóxico en comida
Cultivar comida en Marte parece ciencia ficción, pero la biotecnología propone una solución microscópica. Un ejército de hongos micorrízicos podría ser el aliado definitivo para transformar el árido y tóxico suelo marciano en una huerta apta para la exploración espacial.

El sueño de establecer una colonia humana sostenible en el planeta rojo depende en gran medida de nuestra capacidad para producir alimentos sin depender de envíos constantes desde la Tierra. Transportar toneladas de tierra fértil a través del espacio resulta inviable por cuestiones de peso y costes logísticos.
Ante este reto, un reciente trabajo titulado "Selection of beneficial fungi for plants with the potential to metabolize lunar and Martian regolith" de la revista Frontiers in Astronomy and Space Sciences, desarrollado por investigadores de Estados Unidos y Brasil, propone una alternativa innovadora basada en la utilización de recursos in situ: recurrir a microorganismos simbióticos para transformar la propia tierra marciana desde dentro.
Condiciones adversas para la agricultura en Marte
A primera vista, la superficie marciana es completamente hostil para la vida vegetal. El suelo del planeta, denominado regolito, es un polvo fino carente de materia orgánica y rico en sustancias químicas nocivas.
Entre sus principales obstáculos se encuentra la presencia de percloratos, sales altamente tóxicas que impiden el desarrollo saludable de la mayoría de las plantas.

Además, el regolito presenta una grave falta de nitrógeno aprovechable y una estructura física compacta que dificulta la retención de agua y la respiración de las raíces. Sumado al intenso estrés por temperaturas extremas y radiación constante, sembrar directamente en suelo marciano sin un tratamiento previo resulta prácticamente imposible.
¿Cómo surge la idea de utilizar hongos?
Frente a estas limitaciones, los científicos dirigieron su atención hacia la propia historia evolutiva de la Tierra. Hace cientos de millones de años, cuando las primeras plantas terrestres emergieron del agua, no encontraron un suelo fértil, sino un sustrato rocoso e inerte similar al de Marte.
Su supervivencia fue posible gracias a la alianza con los hongos micorrícicos, organismos que desarrollaron la capacidad de descomponer minerales duros y transferir esos nutrientes a las raíces vegetales.

A partir de esta premisa, la investigación analiza el uso de hongos micorrícicos arbusculares (como géneros pertenecientes a Glomeromycota o Trichoderma). Si estos microorganismos ayudaron a colonizar la Tierra primitiva, podrían repetir la hazaña en otros mundos, actuando como biofertilizantes capaces de mitigar el estrés ambiental y desbloquear los minerales atrapados en el polvo marciano.
¿Cómo se planea cultivar con hongos en el planeta rojo?
El plan no consiste en esparcir hongos directamente en la intemperie marciana, sino en utilizarlos dentro de invernaderos controlados donde se combine el regolito local con cultivos seleccionados. Los hongos micorrícicos se introducen en las raíces de las plantas para formar una red microscópica de filamentos llamados hifas.
Esta red simbiótica cumple tres funciones esenciales:
- Neutralización y filtrado: Los hongos ayudan a procesar o tolerar la presencia de sales tóxicas como los percloratos, protegiendo el sistema radicular de la planta.
- Solubilización de nutrientes: Solubilizan elementos como fósforo, hierro y potasio presentes en el regolito, transformándolos en formas químicas que la planta sí puede absorber.
- Creación de biomasa: A medida que la red fúngica se desarrolla y se regenera, aporta materia orgánica al sustrato, mejorando su textura y su capacidad para retener humedad.
Combinando este bioproceso con especies vegetales de rápido crecimiento, los futuros astronautas podrán transformar gradualmente el árido suelo marciano en un sustrato fértil y sostenible.
En definitiva, convertir Marte en un entorno habitable no requerirá grandes transformaciones mecánicas, sino alianzas microbiológicas invisibles a simple vista.
Aprovechar la capacidad de los hongos para sanar y nutrir el regolito marciano demuestra que la biotecnología terrestre no solo es la clave para la agricultura del futuro en nuestro planeta, sino también el pilar fundamental para que la humanidad eche raíces en otros mundos.
Referencia de la noticia
Carneiro, J., Loureiro, R., Palmer, A., Maistro, C.. (2026). Selection of beneficial fungi for plants with the potential to metabolize lunar and Martian regolith.
La Razón. (2026). Marte podría cultivar comida gracias a un ejército de hongos: las micorrizas transformarían su polvo tóxico en tierra fértil.