¿Los terremotos de Venezuela, Colombia y Perú anuncian uno en Chile? La ciencia responde
Tres grandes sismos sacudieron la región en apenas seis semanas y reactivaron una inquietud conocida en Chile: qué ocurre bajo nuestros pies y si terremotos separados por miles de kilómetros pueden estar conectados.

Un terremoto en Venezuela. Otro, semanas después, en Colombia y luego uno de magnitud 7,2 en Perú. Cuando las alertas se acumulan en el teléfono y los mapas comienzan a llenarse de epicentros, es difícil no pensar que algo se está moviendo en toda Sudamérica, pero la coincidencia en el tiempo puede engañar.
Bajo estos países, varias placas y fallas se rozan, chocan o se hunden. No todas se mueven de la misma forma ni acumulan tensión en los mismos lugares. Por eso, tres grandes terremotos pueden ocurrir en pocas semanas sin que uno haya provocado al siguiente.
Y para Chile, donde la pregunta por el próximo gran terremoto nunca está demasiado lejos, esa diferencia no es menor.
Bajo Venezuela, Colombia y Perú, la tierra se mueve de forma distinta
En Venezuela, las placas del Caribe y Sudamérica se desplazan lateralmente y esa tensión puede liberarse en terremotos cercanos a la superficie.
Eso también cambia la forma en que se sienten los terremotos. Un sismo profundo puede percibirse a cientos de kilómetros, mientras uno más superficial puede concentrar sacudidas mucho más violentas cerca del epicentro.
Dos centímetros al año pueden terminar en un terremoto
En algunos sectores del norte de Sudamérica, las placas se desplazan cerca de dos centímetros al año. Es un movimiento lento, casi imperceptible para las personas, pero constante durante décadas. El problema es que ese avance continúa año tras año.
Las rocas se deforman, algunas zonas quedan trabadas y la tensión se acumula. Es como intentar empujar un mueble pesado sobre un piso rugoso: puede resistirse durante un rato y, de pronto, avanzar de golpe. Ese salto brusco libera energía en forma de ondas sísmicas.

Estudios basados en mediciones GPS y registros de terremotos han permitido seguir ese movimiento en Venezuela y Colombia. Otra investigación encontró que parte de la placa del Caribe continúa hundiéndose y puede rastrearse hasta unos 600 kilómetros de profundidad bajo el noroeste de Sudamérica.
¿Una cadena de terremotos que podría llegar a Chile?
Los recientes sismos de Venezuela, Colombia y Perú no son una cadena de terremotos que avance hacia Chile. Que ocurran cerca en el tiempo no significa que uno haya provocado al siguiente.
Chile comparte con Perú la interacción entre la placa de Nazca y Sudamérica, pero un terremoto al norte no funciona como una señal de que otro ocurrirá pronto en territorio chileno.
La ciencia puede medir cómo se mueve la corteza y reconocer dónde se acumula tensión; lo que todavía no puede hacer es decir cuándo llegará el próximo gran terremoto.
Mientras las noticias de nuevos sismos aparecen en los medios, la tierra sigue moviéndose bajo Sudamérica, apenas unos milímetros cada año, casi imperceptibles, pero suficientes para acumular tensión durante décadas. Hasta que un día esa energía se libera de golpe y la tierra vuelve a recordarnos que nunca está completamente quieta.
Referencia de la noticia
Lopez-Barrera C., et al.. (2022). Regional Geophysics of the Caribbean and Northern South America: Implications for Tectonics.
Pérez O., et al.. (2018). On the interaction of the North Andes plate with the Caribbean and South American plates in northwestern South America from GPS geodesy and seismic data.
Locos por la Ciencia. (2026). Venezuela, Colombia, Perú: claves tectónicas para entender la secuencia de terremotos en el Caribe y los Andes.