Buscaban microbios en Atacama y hallaron una enzima capaz de degradar plástico PET

Científicos de la Universidad de Chile descubrieron en el desierto de Atacama una enzima capaz de degradar plástico PET. El hallazgo revela el potencial de los microorganismos de ambientes extremos y abre nuevas posibilidades para desarrollar tecnologías de reciclaje.

El desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, alberga microorganismos con enzimas capaces de degradar plástico PET, según una investigación de científicos chilenos.
El desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, alberga microorganismos con enzimas capaces de degradar plástico PET, según una investigación de científicos chilenos.

En uno de los lugares más secos del planeta, científicos chilenos identificaron una enzima capaz de degradar plástico PET. El descubrimiento abre nuevas posibilidades para el reciclaje y revela sorprendentes capacidades de los microorganismos que habitan el desierto de Atacama.

El desierto de Atacama es conocido por sus paisajes extremos, su extraordinaria aridez y sus condiciones ambientales que parecen incompatibles con la vida. Sin embargo, bajo sus suelos habitan microorganismos con capacidades biológicas que podrían contribuir a enfrentar uno de los grandes problemas ambientales del planeta: la contaminación por plásticos.

Científicos chilenos descubren una enzima capaz de degradar plástico PET

Un equipo de investigadores de la Universidad de Chile descubrió que una enzima procedente de estos microorganismos puede degradar tereftalato de polietileno (PET), uno de los plásticos más utilizados en la fabricación de botellas, envases y fibras textiles.

Sebastián Rodríguez, ingeniero molecular y candidato a doctor del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) de la Universidad de Chile, lideró la investigación sobre una enzima de microorganismos del desierto de Atacama capaz de degradar plástico PET. Crédito: CeBiB / Universidad de Chile.
Sebastián Rodríguez, ingeniero molecular y candidato a doctor del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) de la Universidad de Chile, lideró la investigación sobre una enzima de microorganismos del desierto de Atacama capaz de degradar plástico PET. Crédito: CeBiB / Universidad de Chile.

La investigación, publicada en junio de 2026 en la revista científica Protein Science, fue encabezada por Sebastián Rodríguez, investigador del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB), junto con especialistas nacionales e internacionales.

El hallazgo podría contribuir al desarrollo de nuevas tecnologías para tratar residuos plásticos, aunque sus aplicaciones industriales todavía requieren investigación para determinar su eficiencia y viabilidad a gran escala.

De 27 enzimas candidatas a un descubrimiento prometedor

Los investigadores comenzaron explorando información genética de microorganismos del desierto de Atacama, especialmente bacterias del género Streptomyces, conocidas por producir una gran diversidad de compuestos biológicos.

Mediante herramientas bioinformáticas, identificaron 27 enzimas potencialmente capaces de actuar sobre materiales similares al PET. Después de seleccionar y estudiar experimentalmente las candidatas más prometedoras, una destacó por sus propiedades: PETS26b.

Estos resultados son importantes porque demuestran que los microorganismos de ambientes extremos poseen herramientas moleculares que podrían aprovecharse en futuros procesos biotecnológicos.

Las pruebas de laboratorio demostraron que esta enzima podía actuar sobre PET en polvo y sobre determinados compuestos derivados de este plástico. El estudio también identificó que su actividad óptima se producía alrededor de los 28 °C y con un pH de 8, condiciones que permitieron caracterizar mejor su funcionamiento.

Una enzima que probablemente no evolucionó para degradar plástico

Uno de los aspectos más interesantes del descubrimiento es que PETS26b probablemente no desarrolló originalmente su capacidad para descomponer plástico. El PET es un material relativamente reciente en la historia evolutiva del planeta. Por eso, los científicos investigaron qué función cumplía naturalmente esta enzima.

Al analizar los genes asociados a su producción, encontraron vínculos con el metabolismo de carbohidratos y procesos relacionados con la degradación de biomasa vegetal.

Esto sugiere que PETS26b podría haber evolucionado para transformar determinados compuestos naturales presentes en plantas. Su capacidad para actuar sobre el PET sería entonces una propiedad adicional.

Este fenómeno se conoce como promiscuidad enzimática: algunas enzimas pueden reconocer y transformar diferentes sustancias, incluso aquellas que no forman parte de su función biológica principal. La naturaleza podría contar con herramientas capaces de actuar sobre contaminantes modernos mucho antes de que estos existieran.

¿Podría ayudar a reciclar millones de botellas plásticas?

El descubrimiento abre posibilidades para desarrollar nuevas alternativas de reciclaje mediante procesos biológicos. Actualmente, el PET se utiliza ampliamente en envases de bebidas, alimentos y productos textiles. Su resistencia y durabilidad representan ventajas industriales, pero también dificultan su degradación cuando termina contaminando el ambiente.

Botellas de plástico PET representan uno de los residuos más abundantes y persistentes a nivel global, impulsando la búsqueda de nuevas alternativas biotecnológicas para su degradación.
Botellas de plástico PET representan uno de los residuos más abundantes y persistentes a nivel global, impulsando la búsqueda de nuevas alternativas biotecnológicas para su degradación.

Las enzimas capaces de romper enlaces químicos de este polímero podrían contribuir, en el futuro, a recuperar componentes útiles para fabricar nuevos materiales. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre los resultados de laboratorio y una aplicación industrial.

Los investigadores demostraron actividad sobre PET en polvo, pero no que PETS26b pueda eliminar botellas completas rápidamente ni degradar residuos plásticos a gran escala.

Para avanzar hacia una tecnología comercial, todavía será necesario estudiar su eficiencia, estabilidad, capacidad de procesamiento y funcionamiento bajo diferentes condiciones.

Referencia de la noticia

Rodríguez, S., Aste, A., Troncoso, D., Jaramillo, G., Zapata-Torres, G., Andrews, B. y Asenjo, J. A.. (2026). Descubriendo el potencial catalítico y la función intrínseca de la PETasa de Streptomyces sp..