Células de circulación: el aire en movimiento

El planeta tiene su propia manera de regular la diferencia de temperatura que hay entre las regiones tropicales y polares. Explicamos aquí de una forma breve las bases de la circulación general de la atmósfera.

Viviana Urbina Viviana Urbina 08 Oct 2019 - 09:33 UTC
Circulación atmosférica
Debido al calentamiento diferencial de la superficie de la Tierra son formadas las celdas que gobiernan la circulación general de la atmósfera.

Desde la región ecuatorial a las polares, 3 células de circulación se forman en cada hemisferio de la Tierra y tienen una función muy simple: evitar que algunas regiones del planeta se calienten o se enfríen "más de la cuenta". La Zona Intertropical de Convergencia -que es un área de mucha convección y por tal, aire que sube desde niveles bajos de la atmósfera- es la región de encuentro de las Células de Hadley del hemisferio norte y del hemisfério sur. Llegando a la latitud 30º, el aire enfriado desciende (subsidencia), formando en superficie el Cinturón de Altas Presiones Subtropicales.

En estas regiones los movimientos verticales son inhibidos y, por subsidencia el aire se seca y calienta, y es por esto que en estas latitudes encontramos los desiertos más secos del planeta, como lo son el del Sahara, de Atacama y de Arizona. Una otra área de subsidencia es la que se forma en el centro de la Célula Polar y da lugar a las Altas Polares.

Aproximadamente en los 60º de latitud, el aire más cercano a superficie proveniente de las regiones polares se encuentra con el aire subsidente de la célula de Hadley (más cálido), formando una área de choque térmico conocida como el Frente Polar. Aquí es donde los sistemas frontales se forman. El aire cálido es obligado a subir al chocar con el aire más frío. Al llegar a la tropopausa, el aire que desvía al norte cierra la denominada Célula de Ferrel.

Sí, la Tierra es (casi) una esfera

Todo comienza porque nuestro planeta es una esfera achatada en los polos (aunque hay algunos que piensen lo contrario). La radiación que viene desde el Sol, al llegar con ángulo diferente a la superficie del planeta, hace que la superficie de éste se caliente de forma desigual. En la parte ecuatorial, el aire mucho más caliente, se eleva hasta la tropopausa (que es la zona límite entre las capas de la atmósferas llamadas de tropósfera y estratósfera), donde se desvía hacia las regiones polares, más frías.

Todo sería así de simple si la Tierra no girase. Es aquí aparece el tan famoso (entre los meteorólogos y físicos) Efecto Coriolis, que desvía cualquier objeto en movimiento en un sistema en rotación. En el caso del planeta, el aire en movimiento se desvía hacia la izquierda en el hemisferio sur y hacia la derecha en el hemisferio norte.

Por efecto, entonces, de Coriolis, el viento en la alta troposfera es mayoritariamente de oeste. Las regiones de encuentro de estas células de circulación atmosféricas son áreas de gran contraste térmicos, y donde, justamente, el viento sufre una mayor aceleración. Estas áreas de viento intenso se conocen como Corriente en Chorro -son como ríos de viento que circulan el planeta- y se observan tanto entre las células de Hadley y Ferrel -donde recibe el nombre de Corriente en Chorro Subtropical- como entre las células de Ferrel y Polar -donde se denomina de Corriente en Chorro Polar.

Publicidad