El calor extremo aumenta el riesgo de parto prematuro en Santiago, pero no como creíamos
Un nuevo estudio en Santiago de Chile muestra que las olas de calor pueden aumentar el riesgo de parto prematuro, pero solo cuando se consideran métricas que capturan el estrés térmico real y la falta de aclimatación frente al calor extremo.

Las olas de calor son uno de los fenómenos más visibles del cambio climático y también uno de los más peligrosos para la salud humana. En las últimas décadas, Santiago de Chile ha experimentado un aumento sostenido en la frecuencia e intensidad de estos eventos extremos, con impactos que van mucho más allá del malestar térmico.
La investigación analizó más de 950.000 nacimientos ocurridos entre 1991 y 2019 en los municipios urbanos de Santiago, centrándose en la exposición al calor extremo durante la semana y el mes previos al parto. El parto prematuro —definido como aquel que ocurre antes de las 37 semanas de gestación— afectó aproximadamente al 6 % de los nacimientos analizados.
Cuando el calor importa más de lo que parece
Uno de los principales hallazgos del estudio es que no todas las olas de calor implican el mismo riesgo sanitario. Cuando los investigadores utilizaron definiciones clásicas basadas en percentiles de temperatura (por ejemplo, temperaturas por sobre el percentil 90 o 95), no encontraron una asociación clara con el aumento del riesgo de parto prematuro.

Sin embargo, el panorama cambió al utilizar el Factor de Exceso de Calor (FEC), una métrica que considera no solo cuán altas son las temperaturas, sino también si estas son inusuales respecto al clima histórico y si la población ha tenido tiempo de aclimatarse.
Este resultado es clave en el contexto del cambio climático: en climas templados como el de Santiago, el cuerpo humano puede ser especialmente vulnerable a episodios de calor intenso que ocurren de forma abrupta, incluso si las temperaturas no alcanzan valores extremos en términos absolutos.
Santiago: una ciudad térmicamente desigual
El estudio también reveló una marcada variabilidad espacial del calor extremo dentro de la ciudad, con diferencias de hasta 13 °C en las temperaturas máximas extremas entre comunas. Estas diferencias no son aleatorias y reflejan la presencia de islas de calor urbano, asociadas a factores como menor cobertura vegetal, alta densidad de construcción y desigualdad socioambiental.

Las comunas del sector norponiente de Santiago —como Quilicura, Renca y Cerro Navia— concentran algunas de las temperaturas más altas, lo que coincide con estudios previos sobre islas de calor superficiales en la capital. En un escenario de calentamiento global, estas desigualdades térmicas podrían amplificar los impactos del calor extremo sobre la salud materno-infantil.
¿Por qué algunas olas de calor parecen “menos peligrosas”?
De forma llamativa, el estudio observó un aparente efecto protector cuando se analizaron olas de calor definidas por temperaturas absolutas superiores a 30 °C durante varios días consecutivos. Lejos de sugerir que el calor sea beneficioso, los autores interpretan este resultado como una señal de adaptación conductual.
Cuando las temperaturas alcanzan valores claramente reconocibles como peligrosos, las personas tienden a modificar su comportamiento: reducir la actividad física, hidratarse mejor o permanecer en interiores. En Chile, además, la existencia de licencia prenatal pagada podría reducir la exposición ocupacional al calor en las semanas previas al parto, un factor que no está presente en todos los países.
Cambio climático y salud: una alerta temprana
Los resultados del estudio refuerzan la idea de que el impacto sanitario del cambio climático depende del contexto local. En Santiago, las métricas tradicionales basadas solo en percentiles de temperatura podrían subestimar los riesgos reales, mientras que indicadores como el Factor de Exceso de Calor ofrecen una visión más precisa del estrés térmico que enfrentan las personas.
En el caso del embarazo, incluso aumentos modestos del riesgo pueden traducirse en un impacto significativo a escala poblacional, convirtiendo al calor extremo en un desafío emergente de la salud pública en un Chile cada vez más cálido.
Referencia de la noticia
Blanco, E., Conejeros, J.D., González-Reyes, Á. et al. Heat beyond percentiles: exploring preterm birth risks in Santiago, Chile (1991–2019). Int Arch Occup Environ Health 99, 5 (2026).