¿Se pueden anticipar las olas de calor en Chile central con semanas de antelación? Esto dice la ciencia
Las olas de calor en Chile central no aparecen “de la nada”: suelen gestarse semanas antes a partir de una combinación específica entre variabilidad tropical y perturbaciones atmosféricas, que juntas organizan la circulación favorable para el calor extremo.

Las olas de calor en Chile central se han vuelto cada vez más frecuentes e intensas, con impactos que van desde el estrés en la salud humana hasta el aumento del riesgo de incendios forestales.
Aunque muchas veces estos eventos parecen surgir de forma repentina, lo cierto es que la atmósfera suele “avisar” con bastante anticipación. La pregunta clave es: ¿somos capaces de detectar esas señales a tiempo?
En verano, las olas de calor en Chile central suelen estar asociadas a una configuración atmosférica bien conocida: un anticiclón persistente ubicado al sur del país. Esta circulación favorece cielos despejados, subsidencia del aire (descenso de aire a gran escala) y temperaturas anormalmente altas en la superficie. Sin embargo, este patrón explica lo que ocurre durante el evento, pero no necesariamente cómo ni cuándo se gesta.
Mirar más allá de Chile
El origen de muchas olas de calor estivales en Chile central se encontraría mucho más lejos, tanto en los trópicos como en las latitudes medias del hemisferio sur. Hay dos señales atmosféricas que, al combinarse, aumentan significativamente la probabilidad de que ocurra un evento de calor extremo:
- Oscilación Madden-Julian (MJO): patrón de variabilidad tropical asociado a regiones de convección que se desplazan hacia el este alrededor del planeta. Modula la circulación atmosférica a escala global y, tras un peak en las fases 4 y 5, suele favorecer condiciones más cálidas en Chile central. Su alta predictibilidad intraseasonal la convierte en una herramienta clave para anticipar eventos extremos.
- Perturbaciones en latitudes medias: señal vinculada a un dipolo de anomalías de circulación en el océano Índico suroccidental. Aunque distante de Chile, estas anomalías pueden propagarse mediante trenes de ondas atmosféricas, influyendo en la circulación del Pacífico Sur días o incluso semanas después.
En conjunto, estas señales tropicales y de latitudes medias permiten anticipar condiciones favorables para olas de calor en Chile central con semanas de antelación.
Cuando las señales se alinean
De manera individual, tanto la MJO como estas perturbaciones extratropicales muestran cierta relación con las olas de calor en Chile central. Sin embargo, el resultado más interesante surge cuando ambas señales ocurren de forma consecutiva y coherente. En esos casos, la probabilidad de que se registre una ola de calor aumenta notablemente, superando ampliamente lo esperado por azar. Esta es una fuente fuerte de predictibilidad.
Varias olas de calor ocurridas durante el verano muestran claramente esta secuencia: primero, una señal en el océano Índico; luego, su interacción con fases activas de la MJO; y, finalmente, la instalación de la circulación favorable al calor sobre Chile central.
Un paso hacia mejores alertas tempranas
Anticipar una ola de calor con una o dos semanas de antelación no significa evitarla, pero sí ofrece una ventana crucial para reducir sus impactos. Dado que hoy existen pronósticos operativos de la MJO y modelos capaces de representar estas perturbaciones en latitudes medias (el dipolo sobre el océano Índico), combinar ambas señales podría convertirse en una herramienta clave para la gestión del riesgo climático en Chile.
En un contexto de cambio climático, entender cómo y cuándo se organizan estos eventos extremos es tan importante como saber que seguirán ocurriendo.
Referencia de la noticia
Jacques-Coper, M., Veloso-Aguila, D., Segura, C., Valencia, A. Intraseasonal teleconnections leading to heat waves in central Chile. International Journal of Climatology. https://doi.org/10.1002/joc.7096