El Niño es más intenso que en los últimos 1.000 años: el cambio climático estaría detrás de su fortalecimiento

El Niño de este año ha sido particularmente intenso, pero se suma a otros grandes eventos ocurridos en los últimos 40 años que no tienen precedentes. El calentamiento global está fortaleciendo su impacto, sostiene un nuevo estudio.

Agencias meteorológicas ya advierten que El Niño de este año podría ser el más intenso en un siglo.
Agencias meteorológicas ya advierten que El Niño de este año podría ser el más intenso en un siglo.

Mientras agencias meteorológicas internacionales, como la Oficina de Meteorología británica (Met Office), ya advierten que el actual fenómeno de El Niño podría ser el más intenso en un siglo, un nuevo estudio publicado en Science este jueves podría confirmar que esta intensificación responde directamente a la crisis climática.

Los pronósticos de temperatura de la superficie del mar en la región Niño 3.4 muestran valores récord de más de 3 °C en los próximos meses. Crédito: Met Office.
Los pronósticos de temperatura de la superficie del mar en la región Niño 3.4 muestran valores récord de más de 3 °C en los próximos meses. Crédito: Met Office.

La investigación de la Universidad de Michigan ha descubierto que los eventos de El Niño se han vuelto casi un 40% más fuertes en los últimos 40 años que en la era preindustrial, cuando los seres humanos comenzaron a afectar el clima con los gases de efecto invernadero. Agregan que, de hecho, no hay precedentes de algo similar en los 1.000 años anteriores.

Los datos de temperatura entregados por los corales

No hemos encontrado ningún caso en el pasado en el que El Niño haya sido tan intenso como ahora, y demostramos que la intensidad de El Niño varía en paralelo con el calentamiento global”, afirmó Julia Cole, investigadora de la Universidad de Michigan y autora principal del estudio.

“Nuestros hallazgos nos indican que los grandes eventos de El Niño de los últimos 40 años no son normales en el contexto de los últimos mil años”, aseguró.

Para entender cómo ha cambiado El Niño, el equipo examinó los núcleos de corales modernos y antiguos de las islas Galápagos, en el océano Pacífico oriental. Similar a como los anillos de árboles pueden dar datos sobre la lluvia del pasado, los corales pueden hablar de la temperatura.

El estudio examinó las capas de carbonato de calcio de los corales de las islas Galápagos para obtener un historial de la temperatura del mar. Crédito: Greg Asner
El estudio examinó las capas de carbonato de calcio de los corales de las islas Galápagos para obtener un historial de la temperatura del mar. Crédito: Greg Asner

Estas especies crecen entre uno y dos centímetros al año, formando capas de carbonato de calcio, que entregan un registro de la temperatura del agua de mar en la que crecieron.

Los investigadores sumaron estos datos al análisis de la proporción de isótopos de oxígeno, que también funciona como un termómetro del pasado, y lograron construir el historial de variaciones de la temperatura en las Galápagos, una zona particularmente afectada por la fase cálida de El Niño.

Los corales antiguos conservan un registro de la temperatura del océano que se remonta a milenios. Crédito: Julia Cole.
Los corales antiguos conservan un registro de la temperatura del océano que se remonta a milenios. Crédito: Julia Cole.

Observaron que los eventos de El Niño más intensos ocurrieron en los últimos 40 a 50 años, mientras los anteriores mostraron un patrón consistente de menor intensidad.

La peligrosa combinación El Niño + cambio climático

El Niño es un fenómeno natural que, cada pocos años, provoca que el Pacífico tropical se caliente más de lo habitual. Esto desata una reacción en cadena que termina afectando la circulación atmosférica a escala global, con zonas golpeadas por fuertes lluvias e inundaciones mientras otras enfrentan sequías e incendios forestales, entre otros impactos. Su comportamiento natural, sin embargo, está siendo alterado por el cambio climático.

El Niño altera la circulación atmosférica a escala global, intensificando las tormentas y las sequías.
El Niño altera la circulación atmosférica a escala global, intensificando las tormentas y las sequías.

Esta nueva investigación utilizó modelos climáticos para examinar si los procesos naturales podrían haber provocado intensificaciones similares de El Niño durante los últimos mil años, y la respuesta fue negativa. Los modelos no detectaron grandes cambios que sugirieran que los procesos naturales pudieran generar tales variaciones.

Según los investigadores, el calentamiento global está intensificando El Niño, y si esto es así, se agravarán las pérdidas ecológicas, de infraestructura y humanas debido a los fenómenos climáticos extremos que provoca.

“Ningún país cuenta con los recursos necesarios para protegerse completamente de estos impactos. Esta es una razón más por la que debemos abandonar los combustibles fósiles, la raíz del problema”, sostuvo Cole.

“La cuestión no es si el actual fenómeno de El Niño se producirá, sino cuán grave será y cuáles serán sus consecuencias”, afirmó la investigadora.

Esta particularmente intensa versión de El Niño se suma al calentamiento global y es probable que intensifique el aumento de temperatura de este año, advierten los investigadores. Hay pronósticos que indican que podrían alcanzarse hasta 1,7 o 1,8 °C por encima de las temperaturas preindustriales.

Referencia de la noticia

Cole, J. E., Thompson, D. M., Dyez, K. A. et al.. (2026). Recent strengthening of eastern Pacific ENSO is unprecedented in the last millennium paleorecord.
Met Office. (2026). An ‘unprecedented’ El Niño and its implications for the weather forecast.
Universidad de Michigan. (2026). El Niños more intense over last 40 years than previous 1,000, according to U-M study.