El Niño llegará fortalecido al verano: ¿qué puede significar para las lluvias del norte de Chile?
El Niño llegará fortalecido al verano austral, una época clave para las lluvias del norte de Chile, donde su influencia puede actuar de maneras muy diferentes.

El Niño continuará intensificándose durante los próximos meses y debería llegar al comienzo del verano austral como uno de los más intensos de la historia. Ese momento del año es especialmente importante para el extremo norte de Chile.
Por eso, la evolución de este El Niño abre una pregunta particularmente interesante: ¿cómo puede influir un Pacífico tropical tan cálido sobre las lluvias estivales del norte de Chile?
La respuesta no es tan directa como podría parecer. En esta región, la precipitación depende de distintos mecanismos atmosféricos y del origen de la humedad, por lo que el efecto de El Niño puede adoptar formas muy diferentes según dónde y cómo se manifieste.
El Niño suele reducir las lluvias en el Altiplano
Durante el verano, las lluvias del Altiplano dependen en gran medida de la llegada de humedad desde el interior de Sudamérica. Cuando predominan los vientos del este en niveles medios y altos de la troposfera, esa humedad puede subir hacia la meseta andina y favorecer el desarrollo de tormentas sobre el norte de Chile.
El calentamiento de la troposfera tropical aumenta el contraste térmico con latitudes subtropicales y favorece una intensificación de los vientos del oeste asociados al jet subtropical sobre los Andes centrales. Ese flujo más intenso desde el oeste dificulta el transporte de humedad desde el interior de Sudamérica hacia el Altiplano.
Por eso, los veranos asociados a El Niño presentan, en promedio, menos precipitaciones en el Altiplano, mientras que durante La Niña ocurre habitualmente lo contrario. Esta relación es especialmente clara en el sector occidental del Altiplano, precisamente el más cercano al extremo norte de Chile.
Sin embargo, la relación no es perfecta. No todos los eventos de El Niño producen veranos secos ni todas las temporadas lluviosas coinciden con La Niña, porque la precipitación también depende de cómo evolucionan los vientos y la circulación regional durante cada episodio.
Y aquí aparece una particularidad importante: la humedad que alimenta las lluvias del norte de Chile no siempre tiene que llegar desde el este. Bajo ciertas condiciones, el Pacífico también puede convertirse en una fuente relevante de humedad.
Pero el Pacífico también puede aportar humedad
La historia cambia al mirar hacia el oeste de los Andes. Durante algunos episodios de verano, aire muy húmedo puede desplazarse hacia el sur desde el Pacífico tropical, avanzando frente a las costas de Perú y del norte de Chile, favorecido por el aumento de la temperatura superficial del mar en la costa sudamericana.

Cuando esta humedad alcanza el desierto de Atacama, la circulación que se desarrolla durante el día sobre la ladera occidental de los Andes puede transportarla hacia sectores más elevados. Allí, el ascenso del aire favorece la formación de nubosidad y precipitaciones sobre la Precordillera.
Este transporte de humedad desde el norte, conocido como moist northerlies, aparece con frecuencia durante los días de lluvia en el Atacama y puede aportar una parte importante de la precipitación que cae durante el verano.
El Niño podría modificar este mecanismo. Un Pacífico tropical oriental anormalmente cálido contiene más vapor de agua disponible y, cuando la circulación atmosférica permite transportarlo hacia el continente, puede contribuir a intensificar las precipitaciones. Algo similar ocurrió durante el excepcional episodio de lluvias de marzo de 2015 en el norte de Chile. El que coincidió con el comienzo de El Niño 2015-2016.
Así, mientras El Niño puede dificultar la llegada de humedad desde el este hacia el Altiplano, un Pacífico oriental muy cálido puede aumentar la humedad disponible desde el oeste. El resultado dependerá, finalmente, de cómo se organice la circulación atmosférica durante el verano.
Referencia de la noticia
Garreaud, R., Aceituno, P.. (2001). Interannual Rainfall Variability over the South American Altiplano.
Vicencio-Veloso, J., Böhm, C., Schween, J., Löhnert, U., Crewell, S.. (2024). The Overlooked Role of Moist Northerlies as a Source of Summer Rainfall in the Hyperarid Atacama Desert.