El Niño no actúa solo: el océano Índico puede mdificar sus efectos sobre las lluvias de primavera en Chile
El Niño no actúa solo: el estado del océano Índico también puede modificar la forma en que sus efectos llegan hasta Chile.

En Chile, El Niño suele favorecer cambios en la circulación atmosférica durante invierno y primavera, aumentando la probabilidad de precipitaciones en buena parte de la zona centro-sur. Esta relación climática está bien documentada y guía los pronósticos estacionales del país.
La atmósfera no responde a un solo factor. Aunque El Niño esté bien establecido, su impacto en Chile puede verse modificado por otros patrones climáticos. Uno de ellos es el Dipolo del Océano Índico, capaz de alterar la circulación del hemisferio sur y cambiar la señal sobre Sudamérica.
Cuando dos océanos empujan la atmósfera al mismo tiempo
El Dipolo del Océano Índico, o IOD, es un modo de variabilidad caracterizado por diferencias de temperatura entre los sectores occidental y oriental del Índico tropical. En su fase positiva, las aguas tienden a estar más cálidas de lo normal hacia el oeste y más frías hacia Indonesia; durante su fase negativa ocurre aproximadamente lo contrario.
Esas alteraciones pueden propagarse a grandes distancias mediante teleconexiones atmosféricas. Cambios en la convección tropical generan ondas atmosféricas que atraviesan el hemisferio sur y son capaces de modificar la circulación incluso sobre Sudamérica.
El Niño actúa de una manera similar desde el Pacífico tropical, por lo que cuando ambos fenómenos están activos al mismo tiempo, sus señales pueden encontrarse en el camino.

Y ese encuentro no tiene por qué producir simplemente una señal más intensa. Dependiendo de la región, las respuestas asociadas a ENSO y al IOD pueden reforzarse, debilitarse o incluso interferir entre sí, modificando la posición y la intensidad de los centros de alta y baja presión que finalmente controlan parte de la respuesta de temperatura y precipitación sobre Sudamérica.
Por eso, conocer únicamente el estado del Pacífico no siempre basta para anticipar cómo se manifestará El Niño en cada región. El contexto del Índico también puede importar, y esa interacción se vuelve especialmente interesante cuando miramos qué ocurre con las lluvias de primavera en Chile.
La señal de El Niño puede intensificarse cuando el Índico acompaña
En primavera, un evento de El Niño por sí solo (asumiendo que no hay otro modo de variabilidad actuando) suele asociarse con más precipitaciones sobre los Andes extratropicales de Chile y Argentina. Pero esa señal puede cambiar cuando, al mismo tiempo, el Dipolo del Índico atraviesa por una fase positiva.
Sin embargo, esta interacción no funciona como una simple suma. Cuando ENSO e IOD actúan simultáneamente, sus efectos pueden reforzarse en algunas zonas y competir en otras, lo que modifica la distribución espacial de las lluvias sobre el sur de Sudamérica. Además, la intensidad relativa de ambos fenómenos importa: cuando uno es claramente más fuerte que el otro, su señal tiende a dominar la respuesta final.
Las fases negativas, con La Niña e IOD negativo, provocan cambios en la precipitación sobre los Andes, pero con mucha menos consistencia. Por eso, la señal más robusta es la de las fases positivas: una primavera de El Niño no necesariamente se comportará igual que otra si el océano Índico está empujando la atmósfera en la misma dirección.
Referencia de la noticia
Andrian, G., Osman, M., Vera, C.. (2026). How the Indian Ocean Dipole modulates ENSO effects over South America during austral spring.