El Niño podría predecirse con un año de anticipación, según estudio
Un nuevo estudio revela que el estado del Océano Pacífico actúa como una ventana fiable para anticiparlo, pero depende de la fase inicial de ENSO en que se realiza la predicción.

Sequía en Centro y Sudamérica, una intensa temporada de huracanes en el Pacífico, pero un mínimo récord en el Atlántico, inundaciones en Chile y parte del cono sur del continente están entre las consecuencias del actual fenómeno de El Niño.
La presencia de la fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), que todavía no llega a su punto máximo, solo fue confirmada a mediados de este año, mientras que en agosto la OMM anunció con casi el 100% de probabilidad que persistirá hasta febrero de 2027.

Hasta ahora, las predicciones más fiables de la fase de ENSO que afectará a gran parte del planeta solo se logran con cerca de seis meses de anticipación, lo que para muchas comunidades puede ser demasiado tarde. ¿Podría proyectarse con más tiempo? Un equipo de investigadores del CSIRO y la Universidad de Melbourne, Australia, plantea que sí.
La clave está en el punto de partida
La investigación, publicada en Science Advances, identificó las condiciones que permiten predecir si se producirá la fase cálida (El Niño) o fría (La Niña) de la Oscilación del Sur con hasta un año de antelación.
De acuerdo con el estudio, el estado del océano Pacífico al comienzo del pronóstico es fundamental, pero a menudo es pasado por alto a la hora de determinar si las predicciones a largo plazo del fenómeno serán precisas.

Los científicos analizaron más de 7.500 pronósticos históricos de ENSO de modelos climáticos desarrollados en nueve países y descubrieron que saber si el Pacífico se encuentra en un estado de El Niño, La Niña o neutral cuando se inicia un pronóstico puede proporcionar pistas valiosas sobre la fiabilidad del pronóstico un año después.
El análisis reveló que, si la predicción se inicia durante las condiciones de La Niña, es posible predecir eventos ENSO con un año de antelación, mientras que, si partían de condiciones neutrales, eran mucho menos fiables.
“El hecho de que las predicciones a un año que parten de La Niña funcionen bien en los nueve modelos probados sugiere que hay algo en las condiciones de La Niña que hace que el sistema del Pacífico tropical sea más predecible durante el año siguiente”, señaló Mandy Freund, coautora del estudio.
¿Por qué las condiciones de La Niña ofrecen mayor precisión?
Según el estudio, es una combinación de procesos físicos oceánicos y ventajas en el proceso de inicialización de los modelos. Durante La Niña hay menor ruido atmosférico, lo que permite que los modelos simulen la evolución del sistema con mayor claridad.

A diferencia de El Niño, las aguas frías de La Niña se extienden hasta la primavera, manteniendo un fuerte contraste de temperatura que permite a los modelos superar la época de mayor incertidumbre (la barrera de primavera). A esto se suma que la atmósfera presenta menos perturbaciones caóticas y que en las profundidades del Pacífico se acumula un gran volumen de agua cálida, proporcionando a los modelos una señal física lenta y constante.
Gracias a esta estabilidad física, añadir datos del mundo real a los simuladores aporta un beneficio que supera cualquier error de inicialización. Con ello, los modelos logran predecir la transición de La Niña hacia El Niño con una precisión superior al 70%.
El valor de anticiparse a los eventos extremos
Si bien la fase de El Niño suele alcanzar su punto máximo alrededor de diciembre, hay lugares donde su impacto se siente antes. En Chile, las alteraciones en los patrones de precipitación y, con ello, las amenazas al sector agrícola y los riesgos de inundaciones en la zona centro-sur comienzan a mediados del año, cuando El Niño aún no ha sido confirmado al 100%.
Contar con un margen de predicción de hasta doce meses podría transformar la capacidad de respuesta de los gobiernos, los sectores productivos y las comunidades vulnerables, permitiendo optimizar la gestión hídrica, prevenir desastres y mitigar los costos económicos y sociales de la crisis climática.
“Aún estamos a algunos pasos de aplicar nuestros hallazgos a los modelos que utilizan en la práctica las agencias de predicción, pero estos resultados son prometedores para poder comunicar alertas tempranas sobre eventos futuros”, aseguró Nandini Ramesh, autora principal del estudio.
Referencias de la noticia
Nandini Ramesh et al.. (2026). Using initial states to identify successful El Niño–Southern Oscillation forecasts 1 year in advance.
Universidad de Melbourne. (2026). Scientists find key to predicting El Niño 12 months ahead.