El retroceso del glaciar que se derrite más rápido en la Antártida es por causa humana

El calentamiento global está empujando el derretimiento del glaciar Pine Island, y una nueva investigación confirma que las emisiones provocadas por los humanos intensificaron considerablemente su retroceso durante el siglo XX.

Glaciar Pine Island, en la zona occidental de la Antártica, es responsable de más de un tercio de la pérdida de hielo en el continente. Crédito: NASA.
Glaciar Pine Island, en la zona occidental de la Antártica, es responsable de más de un tercio de la pérdida de hielo en el continente. Crédito: NASA.


El glaciar Pine Island, situado al oeste de la Antártida, se ha convertido en una pieza clave en el contexto del cambio climático. Por sí solo es responsable de más de un tercio del hielo que pierde toda la región cada año. En las últimas décadas ha retrocedido varios cientos de metros por año, un ritmo extraordinariamente rápido comparado con su tasa natural, que había sido de 33 metros promedio durante los últimos 15.000 años.

La causa, según un nuevo estudio, es humana. El cambio climático antropogénico aceleró el derretimiento del glaciar Pine Island y lo ha convertido en uno de los principales responsables del aumento del nivel del mar a escala mundial.

Un retroceso acelerado por el calentamiento del océano

El estudio, liderado por investigadores del King’s College de Londres y del British Antarctic Survey, señala que el glaciar Pine Island comenzó a retroceder rápidamente en la década de 1940, probablemente debido a la subida de agua oceánica cálida bajo su plataforma de hielo.

El retroceso del glaciar Pine Island es el primero que se logra atribuir al cambio climático en la Antártica. Crédito: NASA
El retroceso del glaciar Pine Island es el primero que se logra atribuir al cambio climático en la Antártica. Crédito: NASA

Pero los datos muestran que desde la década de 1960 este proceso se ha acelerado, lo que coincide con el momento en que se cree que comenzó el calentamiento oceánico provocado por el ser humano.

Para demostrarlo, los investigadores utilizaron simulaciones computacionales del comportamiento de los glaciares a partir de los cambios observados en su espesor, el que se ajusta según el retroceso real del hielo. Luego, compararon escenarios con y sin el calentamiento global provocado por el ser humano.

Sin calentamiento global, el retroceso de la línea de contacto con el lecho marino debía ser de aproximadamente 4 km en 2015. Menos de una quinta parte del retroceso observado en el glaciar.

La huella humana en la Antártida y el reto de determinarla

Los cálculos finales demuestran que las emisiones humanas son responsables directas de al menos el 18% de todo el retroceso sufrido por el glaciar desde el inicio de la era industrial.

Esto se traduce en que la actividad humana empujó al glaciar a perder 4,3 kilómetros extra de terreno, haciendo que se despegue de la roca del fondo marino y comience a flotar a la deriva mucho antes de lo que dictaba su ciclo natural.

Este es el primer estudio que atribuye el retroceso de un glaciar antártico a la influencia humana. Si bien la ciencia que estudia la vinculación de los eventos extremos con la actividad humana (atribución) se ha consolidado en el caso de las olas de calor, las inundaciones e incluso los glaciares de montaña, su aplicación a las capas de hielo de la Antártida ha resultado hasta ahora mucho más difícil.

La razón: el retroceso del hielo antártico no responde a una sola causa moderna, sino a una combinación compleja de elementos.

El estudio señala que existen evidencias de un retroceso lento y natural que viene ocurriendo desde el Último Máximo Glacial (hace unos 25.000 años), además de retroalimentaciones internas del propio hielo y del océano, y eventos climáticos naturales anómalos. Por ello, separar la influencia humana reciente de la “memoria” histórica y la variabilidad natural de la región es complicado.

A ello se suman dificultades técnicas y la falta de datos de siglos pasados; sin embargo, el equipo científico ha logrado separar por primera vez la variabilidad natural de la región de la influencia humana reciente.

Confirmada esta responsabilidad en el rincón más remoto del planeta, el destino del glaciar Pine Island —y el de las costas de todo el mundo— depende de las medidas que se tomen para frenar las emisiones globales.

Referencia de la noticia

Bradley, Alexander T., Bett, David T., Williams, C. Rosie et al.. (2026). Detection and attribution of the role of anthropogenic climate change in industrial-era retreat of Pine Island Glacier.
King's College London. (2026). Human activity has driven retreat of Antarctica's fastest melting glacier.
Bristish Antarctic Survey. (2026). Human activity has driven retreat of one of Antarctica’s most important glaciers.