Fósil de atún descubierto en Arrábida revela un patrimonio gastronómico que proviene de la prehistoria
Con 20 millones de años, el ejemplar descubierto en la región de Setúbal es la evidencia más antigua de la identidad marítima portuguesa en el Atlántico.

Un grupo de investigadores emprendió una mañana soleada un paseo entre el cabo Espichel y la playa de Meco, en la región de Setúbal. No tenían un destino definido ni seguían ninguna pista específica.
La mayoría de las expediciones no arrojan resultados. Sin embargo, esta vez dieron en el blanco. En los depósitos miocenos de Arrábida, encontraron un fósil oculto entre sedimentos marinos, formado hace millones de años.
Al ver la vértebra que sobresalía de los escombros, comprendieron de inmediato que se encontraban ante algo extraordinario. La robustez y el tamaño del hueso indicaban claramente que pertenecía a un gigante marino.
El hallazgo representa la primera presencia confirmada de un atún (Thunnus) en el registro fósil portugués. Con 20 millones de años de antigüedad, el espécimen nos permite contar la historia de esta especie, tan popular en la gastronomía portuguesa.
Relevancia nacional e internacional
Los ancestros del atún moderno ya nadaban en las aguas atlánticas que bañaban la región durante el Mioceno. Este descubrimiento, según los autores, sitúa a Portugal junto a otros importantes yacimientos del Mioceno en Europa, Norteamérica y Sudamérica, que también conservan fósiles de esta especie.
La investigación, publicada en Comunicaciones Geológicas, la revista científica del LNEG, revela que el animal medía más de 2,8 metros de largo. Por lo tanto, es comparable al gran atún rojo que, siglos después, formaría parte de la identidad cultural, gastronómica y económica portuguesa.
El papel histórico de una especie de 20 millones de años
Este descubrimiento es especialmente importante porque, como sabemos, el atún tiene un papel histórico profundamente arraigado en Portugal. Su pesca y salazón en el sur del país se remontan a la ocupación romana.
El atún secado al sol, ahumado o fresco ha permitido a las personas afrontar periodos de escasez, sustentando a comunidades enteras. Su captura requiere un profundo conocimiento del mar y trabajo colectivo: una sabiduría que se ha transmitido de generación en generación y que sigue presente en la pesca artesanal hasta nuestros días.

Dentro del país, el Algarve es la región con mejores condiciones hidrográficas para la pesca, ya que se encuentra en la ruta hacia el Mediterráneo y de regreso al Atlántico.
Las técnicas de pesca evolucionaron desde las antiguas trampas (laberintos de redes) hasta una gran industria conservera en el siglo XX, que prosperó con la migración del atún. Entre las décadas de 1940 y 1960, Portugal fue uno de los mayores productores de atún enlatado de Europa.
La relación de Portugal con el atún es, por lo tanto, muy antigua, pero este descubrimiento revela que este vínculo se remonta a la prehistoria . La identificación del fósil demuestra que la conexión entre el territorio que hoy constituye Portugal y el atún se remonta a las primeras etapas de la evolución de los ecosistemas modernos en el Atlántico Nororiental .

El registro fósil portugués de peces pelágicos, especialmente el atún, es extremadamente escaso, según los autores del estudio. El ejemplar hallado en Arrábida confirma la presencia de grandes depredadores oceánicos en el Mioceno portugués, lo que contribuye a la reconstrucción de la paleogeografía atlántica del Neógeno, que comenzó hace 23 millones de años y finalizó en el Pleistoceno, hace 2,58 millones de años.
Reconstruyendo la historia de los mares en el Mioceno.
Según la investigación, el ejemplar muestra que los ecosistemas marinos del Mioceno eran mucho más ricos y complejos de lo que se pensaba, lo que lo convierte en una pieza clave para reconstruir la historia paleoambiental de la región de Arrábida.
Estas características coinciden, hasta cierto punto, con las condiciones que durante milenios sustentaron la pesca del atún en Portugal , desde las almadrabas del Algarve hasta la industria conservera, que prosperó en ciudades como Olhão, Setúbal, Vila Real de Santo António y Matosinhos.
Un testimonio de la identidad marítima portuguesa.
El descubrimiento de este atún del Mioceno, sin embargo, trasciende el ámbito estrictamente científico. El fósil hallado en Arrábida constituye ahora un vínculo directo entre el patrimonio geológico de Portugal, no siempre reconocido, y la identidad marítima del país.

Esta no solo es una contribución notable a la comprensión de la evolución de los grandes depredadores oceánicos. También llena un vacío en la historia que narra la larga coexistencia entre las aguas portuguesas y el atún.
El ejemplar está, pues, disponible para la investigación y podrá, en el futuro, ser incluido en exposiciones que muestren al público la sorprendente continuidad entre el pasado geológico profundo y la identidad marítima portuguesa.
Referencia de noticias
Carlos Neto de Carvalho, Silvério Domingues Figueiredo y Pedro Marrecos. La primera aparición del atún Thunnus sp. (Familia Scombridae) en el registro fósil del Mioceno de Portugal . Comunicaciones geológicas. Laboratorio Nacional de Ingeniería y Geología (LNEG).