La parte más árida del desierto de Atacama es millones de años más antigua de lo que se creía

Nuevo estudio sostiene que, si bien el levantamiento de los Andes y la influencia de la corriente de Humboldt son importantes para la historia del desierto, en realidad, intensificaron y expandieron las condiciones secas existentes, en lugar de originarlas.

La zona más seca del desierto de Atacama ha permanecido con esas condiciones por más de 45 millones de años. Crédito: Benedikt Ritter-Prinz | Universidad de Colonia
La zona más seca del desierto de Atacama ha permanecido con esas condiciones por más de 45 millones de años. Crédito: Benedikt Ritter-Prinz | Universidad de Colonia

En la zona más árida del desierto de Atacama, desde un poco al sur del río Loa hasta el norte de Pisagua, llueve menos de 2 milímetros al año. La escasez de humedad es tal y se ha prolongado por tanto tiempo, que se han formado costras de yeso que cementan el suelo, protegen el paisaje contra la erosión y son refugio para la vida frente a la extrema radiación.

En la zona más seca del desierto llueve menos de 2 mm al año. Crédito: Ritter-Pinz et al. (2026).
En la zona más seca del desierto llueve menos de 2 mm al año. Crédito: Ritter-Pinz et al. (2026).

Se cree que estas condiciones se formaron entre 10 y 20 millones de años atrás (a principios o mediados del Mioceno), y que en ello influyó el bloqueo climático provocado por el levantamiento de la cordillera de los Andes —que no deja pasar la humedad desde el Amazonas— y la aparición de la corriente de Humboldt, tan fría que limita la formación de nubes de lluvia.

Sin embargo, un nuevo estudio acaba de demostrar que la hiperaridez en el desierto nortino ya estaba establecida hace 45 millones de años, lo que adelanta su origen en más de 20 millones de años.

Evidencias de la zona hiperárida más antigua del mundo

Para reconstruir la historia de esta zona del desierto, el equipo liderado por investigadores de la Universidad de Colonia, Alemania, usó un método basado en el impacto de los rayos cósmicos sobre las rocas expuestas en la superficie.

Imágenes del sitio de estudio en la parte más árida del desierto de Atcama. Crédito: Ritter-Prinz et al. (2026)
Imágenes del sitio de estudio en la parte más árida del desierto de Atcama. Crédito: Ritter-Prinz et al. (2026)

Al interactuar con ciertos minerales, las partículas cósmicas generan isótopos inusuales, como el neón-21, el cual se va depositando en las partículas de cuarzo. Cuanto más tiempo una roca permanece sin sufrir alteraciones (ser enterrada o arrastrada, por ejemplo), mayor concentración del isótopo.

De acuerdo a los investigadores, el nivel de neón-21 detectado en las muestras de cuarzo del desierto es excepcionalmente elevado, lo que indica que han permanecido inalteradas durante decenas de millones de años.

Por ello, proponen un ajuste a la historia climática del desierto de Atacama. Si bien confirman que se requirió el levantamiento de la cordillera de los Andes y las aguas frías de la costa para que la hiperaridez se mantuviera, estas condiciones también se dieron antes del surgimiento de la corriente de Humboldt.

¿Qué es la hiperaridez?
Es un estado de sequía extrema donde la lluvia es un evento prácticamente inexistente.

Los investigadores sugieren que el verdadero origen fue un enfriamiento global producido después del llamado Óptimo Climático del Eoceno Temprano (entre hace 52 y 50 millones de años), un periodo en que las temperaturas promedio globales fueron entre 10 °C y 14 °C más cálidas que en la actualidad.

¿Cómo un periodo más frío pudo causar hiperaridez? La clave está en la humedad. Cuando la temperatura del planeta bajó, también se redujo la humedad en la región, que ya era semiárida, convirtiéndola en un desierto. Que la cordillera siguiera ganando altura y la costa se volviera fría selló su destino por millones de años.

¿Cuándo se formó el desierto de Atacama?

El estudio sugiere que, aunque aún no se había originado la corriente de Humboldt —que arrastra aguas frías por la costa desde el sur al norte y desde las profundidades a la superficie—, sí existía una "proto-corriente" alimentada por aguas frías originadas en el Polo Sur. De esta forma, el efecto era el mismo.

Compilado de fragmentos de rocas utilizadas en el estudio. Crédito: Ritter-Prinz et al. (2026).
Compilado de fragmentos de rocas utilizadas en el estudio. Crédito: Ritter-Prinz et al. (2026).

Con ello, la sequía se intensificó y se expandió progresivamente hacia el este (la Precordillera y el Altiplano), siendo la zona más cercana a la cordillera de la Costa la que se ha mantenido hiperárida por más tiempo, a pesar de no ser el desierto más antiguo del mundo, título que tiene el Namib, con unos 55 millones de años.

“Esto la convierte en una de las regiones secas continuas más extensas de la Tierra y nos obliga a replantearnos cómo y cuándo se desarrollan entornos tan extremos”, afirmó Benedikt Ritter-Prinz, profesor del Instituto de Geología y Mineralogía de la Universidad de Colonia, y líder del estudio.

Además de ayudar a comprender la evolución y estancamiento de esta zona del desierto, su estudio permite investigar, por ejemplo, la deposición de nitratos y yeso en el suelo, "así como la forma y el momento en que la vida biológica se adaptó o tuvo que adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes”, sostiene Ritter-Prinz.

Referencias de la noticia

Ritter-Prinz, B., Binnie, S.A., Stuart, F.M. et al. Evidence for Eocene aridification of the Atacama Desert’s hyperarid core. Nature Communications 17, 4520 (2026).

Universidad de Colonia. Comunicado de prensa: Extreme Aridity in the Hyperarid Core of the Atacama Desert Began Around 45 Million Years Ago.