Glaciar Echaurren Norte ha perdido el 65% de su superficie en 70 años

Estudio de la Universidad de Chile analizó la acumulación de hielo en el glaciar de la Región Metropolitana, uno de los más importantes para el monitoreo glaciológico en el hemisferio sur.

Glaciar Echaurren Norte en abril de 2023. Crédito: Jorge Huenante/WGMS
Glaciar Echaurren Norte en abril de 2023. Crédito: Jorge Huenante/WGMS

El glaciar Echaurren Norte, ubicado en la cuenca del río Yeso, en el Cajón del Maipo, es uno de los pocos en todo el cordón andino en ser monitoreado de forma permanente. Desde la primavera de 1975 que existe registro de su balance de masa anual, la diferencia entre la nieve que acumula y el hielo que pierde en un año.

Antes de eso, las fotografías aéreas conseguidas por el Instituto Geográfico Militar (IGM) en 1955 muestran cómo era el glaciar hace 70 años: un solo cuerpo con una extensión continua de 0,52 km². Hoy está dividido en tres: Echaurren Norte, Echaurren Norte A y Echaurren Norte B, que suman apenas 0,18 km².

Así lo constata un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile, que analizó la trayectoria del Glaciar Echaurren Norte. De acuerdo a sus resultados, los impactos del cambio climático y la megasequía han reducido su superficie en un 65 %.

La evolución de un glaciar que desaparece

En 70 años, el glaciar Echaurren pasó de ser una masa de hielo activa a un cuerpo de hielo muy pequeño y cubierto de escombros, con lo que ha perdido gran parte de su dinámica original.

Comparación del retroceso del glaciar Echaurren Norte en 1989 y 2023. Crédito: Glaciologia.cl
Comparación del retroceso del glaciar Echaurren Norte en 1989 y 2023. Crédito: Glaciologia.cl

¿Cómo ocurrió? El estudio, publicado en Annals of Glaciology, detalla que el glaciar pasó de ser un solo cuerpo en 1955 —con 0,52 km² de extensión y el 58 % de su superficie ligeramente oscurecida por una cubierta de detritos— a dividirse en dos en 1996, con un área de 0,41 km² y el 99 % de su superficie con áreas parcial o totalmente cubiertas de escombros.

De 0,52 a 0,18 km² en menos de 70 años: el glaciar se fragmentó y hoy está completamente cubierto de detritos.

Para 2009, el área ya se había reducido a 0,33 km² y el glaciar se fragmentó en tres. Solo el 12 % (0,03 km²) de su superficie conservaba hielo limpio visible. En 2021 continuó encogiéndose hasta alcanzar 0,20 km², con solo un 7 % de hielo limpio, y en 2023 alcanzó su tamaño mínimo histórico con 0,18 km². Por primera vez desde que se tiene registro, se observó completamente cubierto de detritos.

Según el estudio, la división en tres fragmentos interrumpió la conectividad hidrológica entre las subsecciones y expuso nuevas zonas de hielo a mayor derretimiento.

La masa de hielo está en una clara trayectoria de degradación criosférica y “es muy probable que los fragmentos más pequeños del glaciar Echaurren Norte desaparezcan en las próximas décadas, si no en años”, sostienen. Esto ya se ha observado en otras 200 masas de hielo nacionales, según el último inventario de glaciares (2019).

El impacto de la megasequía y el cambio climático

La megasequía y los impactos del cambio climático están entre las causas que han acelerado la degradación del glaciar Echaurren Norte. Según el estudio, desde el inicio de la megasequía (2010), el derretimiento durante el verano (ablación) ha superado sistemáticamente la acumulación de nieve en invierno, lo que ha provocado que el glaciar se quede sin un área de acumulación neta.

Además del déficit de precipitaciones, también ha impactado el cambio en la línea de altitud de equilibrio que se ha situado de forma constante por encima de la máxima elevación del glaciar (4038 msnm).

La megasequía además interrumpió la influencia climática de El Niño, cuya fase cálida históricamente traía precipitaciones invernales superiores a la media, lo que permitía que el glaciar recuperara masa. Sin embargo, desde 2010 este patrón se rompió y el glaciar comenzó a registrar acumulaciones invernales promedio o incluso deficitarias, incluso durante fases muy intensas del fenómeno.

La acentuada falta de nieve, el calentamiento atmosférico y el oscurecimiento del glaciar —debido a la acumulación de escombros en su superficie— provocan que absorba más radiación solar, lo que incrementa su sensibilidad climática y acelera aún más las tasas de derretimiento.

El glaciar Echaurren Norte, junto al Zongo (Bolivia), son los únicos glaciares de referencia para el Servicio Mundial de Monitoreo de Glaciares (WGMS) en el hemisferio sur, ya que poseen los registros más largos. “Si este glaciar desaparece, perderíamos una enorme oportunidad para el entendimiento de las fluctuaciones glaciares en la región”, dijo Felipe Ugalde, investigador del Departamento de Geología de la Universidad de Chile y uno de los coautores del estudio.

En su texto señalan que es pertinente definir un nuevo glaciar de referencia, para lo que proponen al glaciar Bello, ubicado a 20 km en la misma cuenca, pero mucho más grande (3,84 km²) y mayormente libre de escombros. Aunque solo cuenta con monitoreo continuo desde 2014.

Referencias de la noticia:

McPhee J, Carrion D, Ugalde F, et al. A 70 year chronicle of the evolution of Echaurren Norte Glacier, Central Andes of Chile. Annals of Glaciology. 2026;67:e16.

Departamento de Geología, FCFM - Universidad de Chile. Nota de prensa. Glaciar Echaurren Norte pierde más de la mitad de su superficie en 70 años.

World Glacier Monitoring Service (WGMS). Echaurren Norte, Andes.

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