La contaminación del aire afecta profundamente las capacidades cognitivas de los niños, según un estudio

Un estudio publicado en Environment International destaca el impacto potencial de la contaminación del aire relacionada con el tráfico en las carreteras en el desarrollo de la capacidad de atención en niños de entre 4 y 8 años.

filas de vehículos en calles expeliendo gases contaminantes
Un estudio reciente vincula la exposición a la contaminación del aire por dióxido de nitrógeno con la menor capacidad de atención de los niños.

La contaminación del aire es un grave problema ambiental de gran riesgo para la salud pública. La exposición a corto y largo plazo a los contaminantes del aire se ha asociado con diversos impactos en la salud.

Los efectos de la contaminación del aire sobre la salud son, de hecho, muy graves y han sido ampliamente documentados en estudios recientes.

El aire que respiramos está cada vez más contaminado peligrosamente y afecta, sobre todo, a personas ya frágiles de salud, con enfermedades preexistentes o en grupos de riesgo. Los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y las personas económicamente más vulnerables se encuentran entre las poblaciones más sensibles a los impactos de la contaminación del aire.

De hecho, una serie de estudios recientes han revelado que la exposición a la contaminación del aire, especialmente durante el embarazo y la infancia, puede tener un impacto negativo en el desarrollo del cerebro. Sin embargo, muy pocos estudios han evaluado estas dos etapas de exposición juntas para identificar períodos de exposición susceptibles.

madre e hija en una calle llena de contaminación atmosférica, cubriendo sus bocas con mascarillas
Un estudio muestra que niveles más altos de exposición al NO2 dan como resultado una reducción de la capacidad de atención en niños de entre 4 y 6 años.

Ahora un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) aporta nuevos datos. El estudio concluye que la exposición al dióxido de nitrógeno (NO2) durante los dos primeros años de vida se asocia con una reducción de la capacidad de atención, especialmente en los niños. El NO2 es un contaminante que proviene principalmente de las emisiones del tráfico en carreteras.

El estudio, publicado en la revista Environment International, muestra que niveles más altos de exposición al NO2 dan como resultado una reducción de la capacidad de atención en niños de 4 a 6 años. Además, este impacto es más persistente en los niños de 6 a 8 años.

Exposición prolongada al dióxido de nitrógeno

El grupo de investigadores utilizó datos de 1.703 madres y niños de cuatro regiones españolas, recopilados en el marco del Proyecto INMA, un proyecto de investigación español que tiene como objetivo estudiar el papel de los contaminantes ambientales durante el embarazo y las primeras etapas de la vida y sus efectos en el crecimiento y desarrollo de los niños.

Utilizando la dirección de las mujeres embarazadas, los investigadores pudieron estimar la exposición diaria al NO2 durante el embarazo y los primeros 6 años de la infancia.

Paralelamente, evaluaron la capacidad de atención (la capacidad de elegir a qué prestar atención y qué ignorar) a los 4-6 años y a los 6-8 años, y la memoria de trabajo (la capacidad de retener información temporalmente) a los 6-8 años.

niña en medio de un bosque con un cartel escrito en inglés que dice ama tu madre tierra
Un estudio destaca la necesidad de tomar medidas inmediatas para reducir la exposición a contaminantes nocivos.

Al analizar los niveles de exposición al NO2 y las pruebas cognitivas realizadas, los investigadores de este estudio ofrecen una valiosa visión integral de los efectos a largo plazo de este contaminante.

Esta investigación se basa en una serie de hallazgos previos del Proyecto INMA, que vincularon la exposición al NO2 durante el embarazo y la primera infancia con una menor capacidad de atención en los niños pequeños.

Periodos de mayor susceptibilidad a la contaminación del aire

El estudio concluye que la exposición al NO2 entre los 1,3 y 2,2 años de edad se asoció con déficits cognitivos específicos, como tiempos de reacción más lentos y omisiones más frecuentes en pruebas que evalúan la atención.

"Estos hallazgos resaltan el impacto potencial del aumento de la contaminación del aire relacionada con el tráfico rodado en el retraso en el desarrollo de la capacidad de atención y resaltan la importancia de realizar más investigaciones sobre los efectos a largo plazo de la contaminación del aire en los grupos de mayor edad".Anne-Claire Binter, coautora del estudio e investigadora postdoctoral en ISGlobal.

La capacidad de atención es crucial para el desarrollo de las funciones ejecutivas del cerebro, que gestionan y controlan acciones, pensamientos y emociones para lograr una meta o propósito.

La corteza prefrontal, responsable de las funciones ejecutivas del cerebro, madura lentamente y es muy vulnerable durante la infancia. Esto lo hace susceptible a la exposición a la contaminación del aire, que en estudios con animales se ha relacionado con la inflamación, el estrés oxidativo y el metabolismo energético, dañando el cerebro.

"En los niños, la asociación entre la exposición al NO2 y la capacidad de atención puede durar más porque el cerebro madura más lentamente, lo que puede hacerlos más vulnerables".
Anne-Claire Binter.

Las implicaciones del estudio son de gran alcance y sugieren que la primera infancia es un período crucial para implementar medidas preventivas contra la contaminación del aire, destacando, por un lado, la necesidad de actuar inmediatamente para reducir la exposición a contaminantes nocivos y, por otro lado, la urgencia de continuar la investigación sobre los efectos de los factores ambientales en el desarrollo infantil.


Fuentes y referencias de la noticia:

- Crooijmans, K., Iñiguez, C., Withworth, K. et. al. (2024). Nitrogen dioxide exposure, attentional function, and working memory in children from 4 to 8 years: Periods of susceptibility from pregnancy to childhood. Environment International. Volume 186, 2024, 108604.
- Proyecto INMA