La ONU alerta: El Niño podría ser el más intenso en 75 años: así afectó a Chile el último gran episodio
La Organización Meteorológica Mundial advierte que El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes hacia diciembre de 2026. Sin embargo, el último gran episodio dejó una sorpresa en Chile: pese a su fuerza, no consiguió revertir la megasequía.

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y las últimas proyecciones internacionales anticipan un escenario extraordinario. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas, advierte que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde 1950, con efectos climáticos que se extenderían hasta 2027.
La posibilidad de un evento histórico vuelve a poner la atención sobre Chile; sin embargo, lo ocurrido durante el último gran episodio de 2015-2016 demuestra que un calentamiento excepcional del Pacífico no garantiza precipitaciones abundantes. ¿Qué pasó entonces y qué podemos esperar del fenómeno actual?
El Niño podría superar el récord de 2015-2016
En su comunicado del 8 de octubre, la OMM informó que El Niño continuará intensificándose hasta alcanzar su máximo previsto alrededor de diciembre de 2026, impulsado por temperaturas excepcionalmente elevadas en el Pacífico ecuatorial.
Según las proyecciones del organismo, la anomalía media de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 podría alcanzar aproximadamente +3,7 °C durante el trimestre octubre-diciembre, superando el récord anterior de +2,6 °C registrado entre noviembre de 2015 y enero de 2016.

La NOAA también confirma el fortalecimiento del fenómeno. En su actualización del 8 de octubre, el organismo estadounidense informó que el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +2,1 °C y que existe una probabilidad superior al 83 % de que El Niño mantenga una intensidad fuerte o muy fuerte durante enero-marzo de 2027.
Estas cifras sitúan al episodio entre los más extraordinarios de las últimas décadas, aunque todavía se trata de proyecciones y no de un récord confirmado. La OMM advierte que el calentamiento del océano podría alterar las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del planeta, aumentando el riesgo de sequías e inundaciones.
El último gran El Niño dejó una sorpresa en Chile
Para comprender lo que podría ocurrir en nuestro país, es necesario recordar el episodio de 2015-2016, conocido internacionalmente como El Niño Godzilla debido a su extraordinaria intensidad.

A pesar de las expectativas de lluvias abundantes, Chile central no experimentó un invierno excepcionalmente lluvioso en 2015. Si bien se registraron episodios de precipitaciones, estos fueron insuficientes para revertir la megasequía que afectaba a gran parte del territorio.
Un análisis del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) , elaborado por René Garreaud y Diego Campos, compara este fenómeno con el intenso El Niño de 1997-1998.
Durante el invierno de 1997, la configuración atmosférica favoreció el ingreso de sistemas frontales y ríos atmosféricos hacia la zona central, provocando lluvias abundantes, especialmente en junio.
En cambio, durante 2015, la circulación atmosférica presentó una configuración diferente que desplazó las trayectorias de las tormentas, reduciendo su llegada al territorio nacional.
¿Por qué un El Niño intenso no siempre deja más lluvias en Chile?
Aunque El Niño modifica la circulación atmosférica del Pacífico y generalmente favorece una mayor probabilidad de precipitaciones en Chile central durante el invierno, su influencia depende de cómo interactúa con otros patrones climáticos.
Entre ellos destacan la posición de los sistemas de altas y bajas presiones, las trayectorias de los frentes y la Oscilación Madden-Julian (MJO), un fenómeno tropical que puede modificar temporalmente la circulación atmosférica y favorecer la llegada de lluvias a nuestras latitudes.

El CR2 explica que la relación entre El Niño y las precipitaciones de Chile central se ha debilitado desde comienzos de este siglo. Por lo tanto, incluso un evento extraordinariamente intenso puede coincidir con condiciones deficitarias.
Esta diferencia es fundamental para interpretar las proyecciones actuales. La intensidad de El Niño se mide principalmente a partir de las anomalías de temperatura del Pacífico ecuatorial, no por la cantidad de lluvia que finalmente recibe Chile.
¿Qué podría significar para Chile durante 2027?
El fortalecimiento de El Niño podría influir en las temperaturas y en la circulación atmosférica durante los próximos meses, pero todavía es prematuro determinar cómo se comportarán las precipitaciones del invierno de 2027.
En Chile central, la señal histórica de El Niño suele ser más relevante durante la temporada invernal, mientras que el máximo de intensidad proyectado para el fenómeno actual ocurriría entre la primavera y el verano austral.
Además, las condiciones atmosféricas que determinen la llegada de sistemas frontales durante 2027 todavía no pueden establecerse con suficiente certeza.
Por eso, aunque la advertencia de la ONU merece especial atención, no significa que nuestro país enfrentará necesariamente un próximo invierno de lluvias históricas, inundaciones o aluviones. La evolución del fenómeno y las futuras actualizaciones climáticas serán fundamentales para evaluar sus posibles efectos.