¿La sopa de pollo realmente ayuda con el resfrío? Esto dice una especialista de la Universidad de Chile

La sopa de pollo no cura el resfrío, pero puede contribuir a la hidratación, aportar nutrientes y aliviar temporalmente molestias como la congestión. Una especialista de la Universidad de Chile explica sus beneficios y límites.

La sopa de pollo puede contribuir a la hidratación y aliviar temporalmente molestias como la congestión, gracias a su aporte de líquidos, calor y vapor.
La sopa de pollo puede contribuir a la hidratación y aliviar temporalmente molestias como la congestión, gracias a su aporte de líquidos, calor y vapor.

Durante el invierno aumentan los cuadros respiratorios y también regresan los clásicos consejos familiares. Entre ellos, la sopa de pollo ocupa un lugar especial, pero ¿realmente ayuda a aliviar los síntomas o se trata solo de una tradición?

Cuando aparecen la congestión, la tos, la mucosidad o el malestar general, muchas personas recurren a preparaciones calientes para sentirse mejor. La sopa de pollo es una de las más populares, aunque sus beneficios no deben confundirse con una cura ni con una forma de prevenir el contagio de virus respiratorios.

No cura el resfrío, pero sí puede aliviar algunas molestias

Según explicó Consuelo Burgos, nutricionista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile, la sopa de pollo puede ser útil principalmente por su aporte de líquido, su temperatura y la posibilidad de incorporar distintos nutrientes en una sola preparación.

La sopa de pollo caliente aporta líquidos y nutrientes que pueden favorecer la hidratación durante cuadros respiratorios. Además, su vapor podría aliviar temporalmente la congestión nasal y facilitar la respiración.
La sopa de pollo caliente aporta líquidos y nutrientes que pueden favorecer la hidratación durante cuadros respiratorios. Además, su vapor podría aliviar temporalmente la congestión nasal y facilitar la respiración.

Durante un resfrío, una influenza u otra infección respiratoria, mantener una hidratación adecuada es fundamental. Al estar compuesta principalmente por agua, la sopa ayuda a reponer líquidos y puede favorecer que las secreciones sean menos espesas, facilitando la eliminación de mucosidad.

El calor también podría entregar un alivio temporal. El vapor que se desprende de la preparación puede contribuir a disminuir momentáneamente la sensación de congestión nasal y facilitar la respiración, de una manera similar a lo que algunas personas experimentan después de una ducha caliente.

La sopa de pollo no previene el contagio ni evita los virus respiratorios, pero puede ayudar a aliviar molestias y acompañar la recuperación.

Sin embargo, la especialista aclara que no existe evidencia científica suficientemente sólida para afirmar que tomar sopa de pollo evite el contagio o reduzca el riesgo de adquirir un virus respiratorio. Su función sería principalmente acompañar la recuperación y ayudar a manejar algunas molestias.

La preparación casera puede marcar la diferencia

La recomendación es privilegiar una sopa preparada en casa, ya que permite controlar mejor la cantidad de sal, grasas y otros ingredientes. Los caldos instantáneos, en cambio, pueden contener más sodio y aditivos.

Para una alternativa más equilibrada, se puede utilizar pollo sin piel e incorporar verduras como cebolla, ajo y zanahoria. También es aconsejable mantener una consistencia más líquida que espesa cuando el objetivo principal es favorecer la hidratación.

Ingredientes recomendados para una sopa de pollo casera: pollo sin piel, caldo, verduras y carbohidratos opcionales como arroz, papa o fideos.
Ingredientes recomendados para una sopa de pollo casera: pollo sin piel, caldo, verduras y carbohidratos opcionales como arroz, papa o fideos.

Agregar arroz, papas o fideos es opcional y dependerá del apetito y de las necesidades de cada persona. En quienes viven con diabetes, se recomienda prestar atención a la cantidad total de carbohidratos incluidos en la preparación.

Además, durante un cuadro respiratorio conviene mantener el consumo de frutas, verduras y líquidos, ya que aportan nutrientes importantes para el funcionamiento general del organismo y del sistema inmune.

En conclusión, la sopa de pollo no reemplaza un tratamiento médico ni elimina una infección, pero puede ser una aliada reconfortante durante los días de enfermedad. Hidrata, aporta calor, puede aliviar temporalmente la congestión y facilita el consumo de alimentos cuando disminuye el apetito. En este caso, la tradición familiar sí tendría una explicación bastante razonable.

Referencia de la noticia

Universidad de Chile. (2026). ¿Mito o alivio real? Especialista U. de Chile analiza los beneficios de la sopa de pollo en cuadros respiratorios.