La zona sísmica de Alaska que desconcierta a los geólogos: no hay rastro de fluidos que lubrican los grandes terremotos

Una falla “silenciosa” en Alaska está obligando a replantear cómo se producen algunos grandes terremotos: los geólogos esperaban encontrar fluidos, pero los datos muestran algo muy diferente

Alaska forma parte del famoso Anillo de Fuego del Pacífico, un cinturón con una alta actividad sísmica y volcánica.
Alaska forma parte del famoso Anillo de Fuego del Pacífico, un cinturón con una alta actividad sísmica y volcánica.

Las grandes regiones sísmicas del planeta todavía esconden numerosos misterios y uno de los más recientes acaba de aparecer en Alaska, donde un grupo de investigadores ha descubierto algo inesperado en una de las áreas tectónicas más estudiadas del Pacífico Norte.

El hallazgo se centra en el llamado Shumagin Gap, una sección relativamente tranquila de la zona de subducción de Alaska-Aleutianas. Es ahí donde los científicos esperaban encontrar abundantes fluidos subterráneos capaces de reducir la fricción entre placas tectónicas. Sin embargo, las mediciones muestran que esos fluidos prácticamente no están presentes.

Una falla “silenciosa” en pleno cinturón sísmico del Pacífico

La región de Alaska forma parte del conocido Anillo de Fuego del Pacífico, una de las áreas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.

En este sector, la placa del Pacífico se hunde bajo la placa norteamericana, generando enormes tensiones tectónicas capaces de provocar terremotos gigantescos y tsunamis, pero no todos los segmentos de estas fallas se comportan igual.

Mientras algunas áreas acumulan tensión durante décadas y liberan energía de forma explosiva, otras se deslizan lentamente de manera continua, un fenómeno conocido como creep tectónico.

La teoría que ahora está en duda

Durante años, muchos modelos geológicos asumieron que las fallas lentas se mantenían estables gracias a fluidos a alta presión atrapados entre las rocas.

La idea era sencilla: estos fluidos actuarían como una especie de lubricante natural que reduce la fricción y evita grandes rupturas sísmicas.

Pero el nuevo estudio rompe parcialmente esa explicación. Utilizando técnicas de imagen electromagnética marina, los investigadores analizaron unos 120 kilómetros del fondo oceánico y encontraron muy poca presencia de fluidos con unas presiones normales.

¿Cómo lograron ver lo que ocurre bajo el océano?

Para estudiar la falla, los científicos emplearon sensores capaces de medir cómo conducen la electricidad las rocas bajo el lecho marino. Este método resulta especialmente útil porque el agua salada conduce muy bien la electricidad, detectando con mayor facilidad las zonas con fluidos. aunque en el Shumagin Gap ocurrió justo lo contrario.

Por tanto, si los fluidos no explican el comportamiento estable de esta región, tiene que haber algo más. Los investigadores creen ahora que la clave podría estar en una combinación de factores.

  • Una superficie de falla muy irregular.
  • Diferencias de resistencia entre materiales geológicos.
  • Pequeñas zonas con fluidos dispersos.
  • La propia geometría tectónica del margen de Alaska.

En otras palabras, la estabilidad sísmica podría depender de de mecanismos mucho más complejos de lo que inicialmente se pensaba.

La complejidad tectónica del Shumagin Gap

Este caso del Shumagin Gap demuestra y pone a debate que la Tierra todavía guarda procesos difíciles de explicar, incluso en zonas muy estudiadas.

Lo que parecía una falla estable “lubricada” por fluidos podría ser en realidad un sistema tectónico mucho más complejo, y eso cambia una idea fundamental que se tenia hasta la fecha.

Referencia de la noticia

Li, Y., Naif, S., Key, K. et al. Electromagnetic imaging reveals insufficient fluids to explain shallow megathrust creep at the Shumagin Gap. Nat Commun (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-71176-7

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