Las lluvias despiertan el Desierto Florido y cambian las rutas de abejas y otros polinizadores
Las lluvias de este invierno podrían traer una gran floración al norte de Chile y, de paso, cambiar la forma en que abejas y otros insectos recorren el desierto.

Por unas semanas, un paisaje acostumbrado a los tonos ocres puede llenarse de amarillos, violetas, blancos y rosados. Es el Desierto Florido, uno de los fenómenos naturales más llamativos del norte de Chile, que este año podría volver con una extensión poco habitual.
Las lluvias de julio y agosto dejaron humedad suficiente para activar semillas y otras estructuras que permanecen bajo tierra durante largos períodos. Las primeras flores podrían aparecer durante las próximas semanas, mientras que el período de mayor intensidad se espera entre fines de septiembre y mediados de octubre.
Las proyecciones apuntan a más de 200 especies de plantas, con posibles floraciones en sectores de Atacama, Coquimbo y Antofagasta. Pero la lluvia está provocando otro cambio, mucho menos visible: también modifica el movimiento de los insectos entre las plantas.
Un desierto con muchas más flores para visitar
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de La Serena comparó períodos secos y lluviosos en Caldera, Huasco y Coquimbo. En total, registraron más de 7 mil interacciones entre plantas y 27 especies de polinizadores.
Las abejas fueron las visitantes más frecuentes, acompañadas por moscas, hormigas y escarabajos. En los sectores menos áridos destacaron las abejas solitarias de mayor tamaño; en los más secos aumentó la participación de abejas pequeñas, hormigas y escarabajos.

Así, una lluvia que para nosotros puede significar un paisaje lleno de flores también cambia las opciones que encuentra un insecto cuando sale a buscar alimento.
Este año el espectáculo podría ser especialmente grande
El Desierto Florido necesita algo que en Atacama escasea durante buena parte del año: agua.
Las precipitaciones permiten que semillas y estructuras vegetales que permanecen bajo tierra comiencen a desarrollarse. Después llegan las flores y, con ellas, una fuente de alimento que puede permanecer disponible durante un período relativamente breve.

Las condiciones de este invierno hacen pensar que 2026 podría ofrecer una de las floraciones más destacadas de los últimos años. Incluso se ha planteado que podría acercarse, por su extensión, a temporadas excepcionales como la registrada en 1997.
Todavía no está dicho. La temperatura y la humedad de las próximas semanas serán claves para saber hasta dónde llegará finalmente la floración.
Pero una abeja puede llevar polen donde no corresponde
Que haya más flores y más visitas no significa que todo sean buenas noticias para las plantas. Al pasar de una especie a otra, los insectos pueden transportar polen y depositarlo donde no corresponde, dificultando la formación de semillas y frutos.
Eso también apareció en la investigación: durante los períodos lluviosos aumentó el transporte de polen entre especies diferentes. La floración reorganiza así las relaciones entre plantas e insectos, no solo el aspecto del paisaje.
Con cada nueva flor llegarán también abejas, moscas y escarabajos que recorrerán el desierto en busca de alimento, en un ir y venir de aleteos y zumbidos. Durante unas semanas, el paisaje más árido del mundo se llenará de colores y de una actividad que durante meses permaneció casi invisible.
Referencia de la noticia
Salinas F.. (2026). Lluvias en el Desierto de Atacama cambian las relaciones entre plantas y polinizadores.
Diario El Día. (2026). El desierto florido promete ser uno de los más extensos de las últimas décadas.