Las nubes que brillan de noche: ¿por qué este fenómeno polar se está haciendo cada vez más común en el mundo?

Las nubes noctilucentes, visibles tras el atardecer, están aumentando en frecuencia y extensión en ambos hemisferios. Científicos advierten que su expansión podría estar ligada al enfriamiento de la mesosfera y al aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera superior.

Nubes noctilucentes iluminando el cielo tras la puesta del Sol. Este fenómeno se produce en la mesosfera, a más de 80 km de altitud, cuando diminutos cristales de hielo reflejan la luz solar, convirtiéndose en un indicador sensible de los cambios en la atmósfera superior.
Nubes noctilucentes iluminando el cielo tras la puesta del Sol. Este fenómeno se produce en la mesosfera, a más de 80 km de altitud, cuando diminutos cristales de hielo reflejan la luz solar, convirtiéndose en un indicador sensible de los cambios en la atmósfera superior.

En algunas noches despejadas, cuando el Sol ya se ha ocultado hace horas bajo el horizonte, puede aparecer un resplandor azulado y plateado que dibuja formas onduladas en el cielo. No se trata de auroras ni de reflejos de ciudades lejanas: son nubes noctilucentes, uno de los fenómenos atmosféricos más altos, delicados y enigmáticos del planeta.

Las nubes noctilucentes no solo iluminan el cielo nocturno: también revelan cambios profundos y silenciosos en la atmósfera más alta de la Tierra.

Durante mucho tiempo, estas nubes fueron observadas casi exclusivamente en altas latitudes del hemisferio norte. Sin embargo, en las últimas décadas su presencia ha comenzado a registrarse también en el hemisferio sur, despertando un creciente interés científico y ayudando a comprender mejor los cambios que ocurren en las capas más altas de la atmósfera.

¿Qué son las nubes noctilucentes?

Las nubes noctilucentes, también conocidas como nubes polares mesosféricas, son las nubes más altas de la atmósfera terrestre. Se forman en la mesosfera, a unos 80 a 85 kilómetros de altitud, muy por encima de las nubes que habitualmente vemos desde la superficie.

Las capas de la atmósfera terrestre y los fenómenos que ocurren en cada una: nubes, aviones, meteoros y nubes noctilucentes, que se forman en la mesosfera.
Las capas de la atmósfera terrestre y los fenómenos que ocurren en cada una: nubes, aviones, meteoros y nubes noctilucentes, que se forman en la mesosfera.

A esa altura, el aire es extremadamente delgado y seco. Sin embargo, bajo condiciones muy específicas, se forman minúsculos cristales de hielo, tan pequeños que apenas alcanzan unas pocas décimas de micrómetro.

Estos cristales reflejan la luz solar cuando el Sol ya está bajo el horizonte, lo que permite que las nubes brillen en plena noche, especialmente durante el crepúsculo. De ahí su nombre: noctilucentes, literalmente, “las que brillan de noche”.

Cristales de hielo… en la parte más fría del cielo

Aunque parezca contradictorio, estas nubes se desarrollan en una de las regiones más frías de toda la atmósfera. La mesosfera puede registrar temperaturas cercanas a los -120 °C, incluso más frías que las de la superficie antártica.

Para que las nubes noctilucentes se formen, se requiere la combinación de:

  • Temperaturas extremadamente bajas.

  • Presencia de vapor de agua.

  • Pequeñas partículas que actúan como núcleos de congelación, como polvo de origen meteórico.

El vapor de agua se congela alrededor de estas partículas y da origen a los finos cristales de hielo que componen estas nubes, tan delicadas que pueden desaparecer rápidamente ante cualquier cambio en la circulación atmosférica.

¿Por qué su aumento interesa tanto a la ciencia?

Uno de los aspectos más llamativos es que las nubes noctilucentes han aumentado en frecuencia, extensión y visibilidad, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur. Este comportamiento estaría estrechamente vinculado a cambios en la temperatura y composición de la atmósfera superior.

Las nubes noctilucentes se forman en la mesosfera y su aumento en frecuencia y extensión está vinculado a los cambios en la temperatura y composición de la atmósfera superior, influenciados por el aumento de gases como el CO₂.
Las nubes noctilucentes se forman en la mesosfera y su aumento en frecuencia y extensión está vinculado a los cambios en la temperatura y composición de la atmósfera superior, influenciados por el aumento de gases como el CO₂.

Mientras el calentamiento global eleva las temperaturas cerca de la superficie, en la mesosfera ocurre el efecto opuesto: esta capa se está enfriando. El aumento de gases de efecto invernadero, como el CO₂, favorece la pérdida de calor hacia el espacio, creando condiciones ideales para la formación de cristales de hielo.

Por esta razón, las nubes noctilucentes podrían considerarse un indicador sensible del cambio climático, una especie de termómetro natural de lo que ocurre en las capas más altas y menos visibles de la atmósfera.

Un espectáculo hermoso… con mensaje oculto

Las nubes noctilucentes son, sin duda, uno de los fenómenos más bellos del cielo nocturno. Su apariencia etérea y luminosa contrasta con su fragilidad y con el mensaje que transmiten.

Nubes noctilucentes iluminando el cielo crepuscular: un fenómeno tan bello como frágil que revela los cambios silenciosos que ocurren en las capas más altas de la atmósfera.
Nubes noctilucentes iluminando el cielo crepuscular: un fenómeno tan bello como frágil que revela los cambios silenciosos que ocurren en las capas más altas de la atmósfera.

Detrás de su brillo silencioso hay una señal clara: la atmósfera está cambiando, incluso en los rincones más altos, fríos y aparentemente lejanos del planeta.
Observarlas es un privilegio. Comprenderlas, una necesidad.

Referencias de la noticia

OMM. Nubes noctilucentes (nubes mesosféricas polares).

Vaonis. Nubes noctilucentes: ¡un fenómeno raro que ocurre este verano!