Los incendios forestales están contaminando el aire mucho más de lo previsto, según nuevo estudio

Nuevas investigaciones científicas advierten que los incendios forestales contaminan el aire mucho más de lo pensado. Sus emisiones invisibles pueden viajar grandes distancias, persistir durante días y agravar la calidad del aire, especialmente en zonas urbanas y durante olas de calor.

Imagen satelital muestra extensas nubes de humo de incendios forestales
Imagen satelital muestra extensas nubes de humo de incendios forestales desplazándose a gran escala, evidenciando cómo la contaminación puede viajar cientos de kilómetros y afectar regiones lejanas. Créditos: Copernicus Sentinel data (2025), procesado por ESA / EFE.

Cuando pensamos en incendios forestales imaginamos bosques arrasados y cielos grises. Sin embargo, nuevas investigaciones revelan que su impacto en la contaminación del aire es mucho mayor de lo pensado y puede persistir durante días o viajar miles de kilómetros.

Durante años, las emisiones de incendios se calcularon considerando gases conocidos como el dióxido de carbono. Un estudio reciente revela que existía contaminación “invisible” no contabilizada, lo que indica que el aire durante incendios podría ser mucho más tóxico de lo estimado.

El humo que no vemos… pero respiramos igual

El nuevo trabajo, difundido por ScienceDaily y publicado en la revista Environmental Science & Technology de la American Chemical Society, se enfocó en medir con mayor precisión los compuestos orgánicos que liberan los incendios forestales.

Los investigadores descubrieron que los fuegos emiten grandes cantidades de compuestos orgánicos volátiles (COV), intermedios (IVOC) y semivolátiles (SVOC). Estos nombres suenan complejos, pero su efecto es muy concreto: en la atmósfera, estos gases se transforman en partículas finas, especialmente el famoso PM2.5, uno de los contaminantes más dañinos para la salud humana.

Los incendios forestales estarían liberando hasta un 21 % más de contaminación orgánica de lo estimado, superando 140 millones de toneladas anuales en la atmósfera.

Lo más preocupante es que estas emisiones habían sido subestimadas hasta ahora. Según el estudio, los incendios forestales podrían estar liberando alrededor de un 21 % más de contaminación orgánica de lo que indicaban las estimaciones previas. En cifras globales, eso equivale a más de 140 millones de toneladas al año flotando en la atmósfera.

¿Por qué estas partículas son tan peligrosas?

El PM2.5 es diminuto —tan pequeño que puede ingresar directamente a los pulmones e incluso al torrente sanguíneo— y está asociado a problemas respiratorios, cardiovasculares, crisis asmáticas y aumento de la mortalidad prematura. Y aquí viene el giro inquietante: el humo de los incendios no se queda donde se originó.

El horizonte de Manhattan cubierto por neblina y humo de incendios forestales provenientes de Canadá. 2023.
El horizonte de Manhattan cubierto por neblina y humo de incendios forestales provenientes de Canadá, deteriorando la calidad del aire en Nueva York (junio 2023). Crédito: Mike Segar / Reuters.

Las corrientes atmosféricas pueden transportar estas partículas a cientos o miles de kilómetros. Eso explica por qué, en algunos veranos, ciudades enteras amanecen con aire irrespirable aunque el incendio esté lejos. En otras palabras, el fuego puede estar en el bosque, pero la contaminación llega a tu ventana.

Además, estos compuestos no desaparecen rápidamente. A diferencia del humo visible que se disipa con el viento, los contaminantes secundarios pueden mantenerse en suspensión por varios días, afectando la calidad del aire mucho después de que el incendio fue controlado.

Incendios + ciudades: una mezcla peligrosa

Otro punto clave del estudio es que, en muchas regiones del mundo, la contaminación de los incendios se suma a la generada por actividades humanas, como el transporte, la industria o la calefacción residencial. Este “efecto combo” hace que los episodios de mala calidad del aire sean más intensos y difíciles de manejar.

El humo de incendios, sumado a la contaminación urbana, intensifica los episodios críticos de mala calidad del aire en las ciudades.
El humo de incendios, sumado a la contaminación urbana, intensifica los episodios críticos de mala calidad del aire en las ciudades.

En zonas urbanas, esta mezcla puede generar episodios críticos de contaminación, obligando a suspender actividades al aire libre, cerrar colegios o emitir alertas sanitarias.

Los incendios no solo son consecuencia del calentamiento global: también lo agravan, contaminando el aire y alterando procesos climáticos, en un círculo vicioso que la ciencia recién comienza a comprender.

Y con el cambio climático, intensificando las olas de calor y las sequías, los incendios forestales son cada vez más frecuentes y extensos, lo que agrava aún más el problema.

¿Qué nos deja este estudio?

Este nuevo enfoque obliga a repensar cómo se modela la contaminación del aire a nivel global y cómo se diseñan las políticas de salud pública y prevención. No se trata solo de apagar incendios, sino de entender que sus efectos en la atmósfera son profundos, complejos y duraderos.

Para países como Chile, donde los incendios forestales se han vuelto recurrentes en verano, estos resultados son una señal de alerta clara: proteger los bosques también es proteger el aire que respiramos. Porque aunque no siempre lo veamos, el humo deja huella… y se queda mucho más tiempo del que imaginábamos.

Referencias de la noticia

ScienceDaily. Los incendios forestales están contaminando el aire mucho más de lo que se pensaba.

Huang. L, Zhao. B, He. Y, Chang. X, Ma. M, Yin. D, Wu. Q y Wang, S. Emisiones mundiales de compuestos orgánicos de volatilidad total por incendios forestales de 1997 a 2023.