Marte puede ser demasiado pequeño para albergar vida

El tamaño del planeta rojo puede tener relación con la posibilidad de ser habitable. Un grupo de investigadores sugiere que su dimensión reducida no le permite retener agua, transformándolo así en un planeta frío y seco.

Marte
Según la NASA, Marte es un planeta seco y sin atmosfera.

Un nuevo estudio sugiere que el reducido tamaño de Marte puede ser la razón fundamental por la que el planeta rojo no logre retener grandes cantidades de agua, como lo hacía en el comienzo de su historia.

En la actualidad, Marte no tiene agua líquida en su superficie, siendo que en su mayoría se encuentra en el subsuelo. Sin embargo, estudios anteriores mostraron que Marte habría sido un planeta rico en agua, pero que perdió su mayor parte, y todo esto tendría relación con su tamaño. 

Fotografías, de la década de 1970, de la superficie marciana, muestran indicios de formaciones geológicas que estarían asociadas a la presencia de grandes cantidades de agua en el pasado de Marte.

Las evidencias de que Marte ya fue un planeta húmedo se remontan a varias décadas. Las misiones Viking enviaron orbitadores -sondas concebidas para circular alrededor de un planeta o satélite- a Marte a finales de los años 1970, captando imágenes de formaciones geológicas que indicaban la presencia de grandes cantidades de agua en el pasado de este planeta.

En la misma época, científicos que estudiaban meteoritos marcianos, encontraron evidencias de agua. Lo que haya ocurrido con toda el agua en cuestión, es aún tema en boga en la ciencia.

Una teoría ampliamente aceptada es que, al perder Marte su escudo magnético, su espesa atmósfera y agua, simplemente, escaparon hacia el espacio. La pregunta es: ¿fue Marte capaz de retener agua por tiempo suficiente para que se originara vida en el planeta?

Un grupo de investigadores abordó esta interrogante en un nuevo estudio publicado recientemente por la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America)

Es probable que haya un límite en los requisitos de tamaño de los planetas rocosos para retener agua suficiente, y así permitir la habitabilidad y placas tectónicas, con una masa superior a la de Marte.

La explicación de los investigadores

Kun Wang, profesor asistente del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de Washington en St. Louis, junto a su grupo, utilizaron isótopos estables de potasio (K) para estimar la presencia, distribución y abundancia de elementos volátiles (elementos químicos presentes en la estructura geológica o atmósfera de un planeta o luna), en diferentes cuerpos planetarios.

Los investigadores midieron las composiciones de isótopos de potasio de 20 meteoritos marcianos, descubriendo que Marte perdió más potasio y otros elementos volátiles que la Tierra, durante su formación, pero que retuvo más que la Luna o el asteroide 4-Vesta -dos cuerpos mucho más pequeños y secos en comparación a estos dos planetas.

Cratera de Jezero
Imagen orbital del cráter de Jezero muestra el delta del rio fósil. Los colores indican diferentes materiales que fueron alterados químicamente por el agua. Fuente: NASA/JPL/JHUAPL/MSSS/BROWN UNIVERSITY.

El porqué de esta cantidad menor -de elementos volátiles y sus compuestos- en planetas diferenciados de que la encontrada en meteoritos primitivos indiferenciados ha sido una interrogante persistente

La correlación encontrada entre la composición isotópica de K con la gravedad del planeta es un descubrimiento con aplicaciones cuantitativas importantes para discriminar cuándo y cómo los diferentes planetas recibieron o perdieron sus elementos volátiles. 

Midiendo los isótopos de elementos moderadamente volátiles, como el potasio, se puede inferir un grado de agotamiento volátil de planeta en masa, y hacer comparaciones entre los diversos cuerpos del sistema solar. 

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Aunque algunos modelos estimen que en sus comienzos Marte podría haber tenido más agua que la Tierra, Kun Wang no cree que este sea el caso. Sin un campo magnético, el terreno marciano habría perdido su atmósfera hace millones de años. Como resultado, el planeta se transformaría en un desierto frío y seco, en lugar de permanecer como un mundo habitable, húmedo y cálido.