Más peligrosos que la lava: la ciencia de los lahares que amenazan los valles de Chile
En Chile, el mayor peligro volcánico no siempre es la lava. Los lahares, avalanchas de lodo formadas por agua y material volcánico, pueden avanzar rápidamente por valles y ríos, destruyendo todo a su paso incluso horas después de una erupción.

Cuando se piensa en una erupción volcánica, la imagen más común es la de ríos de lava avanzando lentamente por las laderas. Sin embargo, en Chile existe un peligro mucho más silencioso y letal: los lahares volcánicos. Estas avalanchas de lodo pueden desplazarse a gran velocidad, recorrer decenas de kilómetros y alcanzar zonas pobladas incluso horas después de terminada una erupción.
Los lahares no son lava ni simples aluviones. Se trata de flujos densos compuestos por agua, ceniza volcánica, rocas y sedimentos, que se comportan como un cemento líquido. Su principal característica es su enorme capacidad destructiva, ya que pueden arrasar puentes, viviendas, caminos y todo lo que encuentren a su paso.
¿Cómo se forman los lahares?
Uno de los mecanismos más peligrosos de formación de lahares ocurre cuando una erupción volcánica provoca el deshielo repentino de nieve o glaciares ubicados en la cima o laderas del volcán. El calor liberado por el magma, los flujos piroclásticos o incluso la caída de ceniza caliente derrite grandes volúmenes de hielo en muy poco tiempo.
#CienciasdelaTierra | Los #lahares son uno de los fenómenos más peligrosos después de la erupción de un #volcán.
— Ciencia UNAM (@Ciencia_UNAM) July 17, 2025
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Esa agua liberada no baja sola. Al mezclarse con cenizas recientes, fragmentos de roca y material volcánico suelto, se transforma rápidamente en una avalancha de lodo espeso. Este flujo aprovecha quebradas, ríos y cauces naturales, descendiendo con gran velocidad hacia los valles.
En volcanes cubiertos de nieve o glaciares —como varios de la zona centro-sur de Chile— este proceso puede ocurrir incluso sin una erupción explosiva mayor. Basta un aumento brusco de temperatura en el cráter o una emisión importante de material caliente para detonar el fenómeno.
¿Por qué son más peligrosos que la lava?
A diferencia de la lava, que suele avanzar lentamente y da tiempo para evacuar, los lahares pueden desplazarse a velocidades superiores a los 50 km/h, dependiendo de la pendiente y la cantidad de agua involucrada. Además, pueden recorrer largas distancias, afectando zonas muy alejadas del volcán.
Otro aspecto crítico es que los lahares no siempre ocurren de inmediato. Pueden generarse horas después de una erupción, o incluso sin una explosión evidente, cuando el material caliente entra en contacto con hielo acumulado. Esto los convierte en una amenaza engañosa, especialmente para comunidades que creen que el peligro ya pasó.

Históricamente, los lahares han sido responsables de algunas de las mayores tragedias volcánicas del mundo, precisamente porque llegan rápido, sin mucho aviso y con una fuerza difícil de detener.
Chile: un país especialmente vulnerable
Chile reúne varias condiciones que aumentan el riesgo por lahares. Es uno de los países con mayor cantidad de volcanes activos del mundo y muchos de ellos poseen nieve permanente o glaciares en sus cumbres, especialmente en la zona centro-sur.
Además, numerosos centros poblados se ubican en valles fluviales, que funcionan como verdaderas autopistas naturales para estos flujos de lodo. Ríos, esteros y quebradas que normalmente parecen inofensivos pueden transformarse en corredores de destrucción en cuestión de minutos.

La combinación de volcanes activos, relieve montañoso, presencia de hielo y asentamientos humanos cercanos hace que el monitoreo y la planificación sean claves para reducir el riesgo.
Señales de alerta y monitoreo
Los sistemas de vigilancia volcánica ponen especial atención a variables como la temperatura del cráter, la actividad sísmica, las emisiones de gases y la acumulación de nieve o hielo. Un aumento repentino de temperatura o una erupción con material caliente puede ser suficiente para activar alertas por lahares.
En muchos casos, los protocolos de emergencia contemplan evacuaciones preventivas, incluso cuando la erupción no parece particularmente violenta. La experiencia ha demostrado que subestimar este tipo de amenazas puede tener consecuencias graves.
Entender cómo se forman y por qué son tan peligrosos es clave para dimensionar el riesgo real que representan los volcanes en Chile. Más allá del espectáculo natural de una erupción, los lahares recuerdan que el mayor peligro muchas veces no está en la lava visible, sino en el lodo invisible que baja por los valles.