Montemar, cuna de rayas y tiburones: liberan 86 ejemplares nacidos tras rescatar huevos varados

Científicos de la Universidad de Valparaíso liberaron los últimos ejemplares de una camada completa nacida en cautiverio, hito que cierra un ciclo que comenzó con cientos de huevos rescatados en la orilla.

En la zona protegida de Montemar, biólogos marinos devolvieron al océano las últimas cuatro rayas de un proceso que combinó rescate científico, educación ambiental y conservación de tiburones y aves costeras. Créditos imagen: Chondrolab, UV.
En la zona protegida de Montemar, biólogos marinos devolvieron al océano las últimas cuatro rayas de un proceso que combinó rescate científico, educación ambiental y conservación de tiburones y aves costeras. Créditos imagen: Chondrolab, UV.

El mar deja señales en la arena. Entre algas y restos de conchas, a veces aparecen pequeñas cápsulas oscuras, del tamaño de una billetera. Son huevos de rayas y tiburones, que normalmente no sobreviven cuando las corrientes los arrastran fuera del agua.

En la costa de Montemar, Región de Valparaíso, este fenómeno se repite cada temporada. Las hembras depositan allí sus cápsulas, pero algunas terminan varadas y el ciclo se interrumpe.

Para evitar esa pérdida, investigadores de la Universidad de Valparaíso (UV) impulsaron en 2025 un programa de rescate e incubación que permitió devolver al mar 86 rayas costeras de cola corta (Sympterygia brevicaudata), cuya última liberación se realizó el 30 de enero.

El problema empieza en la orilla

Lo que parece un simple objeto arrastrado por el oleaje es, en realidad, una cría en desarrollo que puede tardar hasta nueve meses en formarse completamente.

La doctora Ana Guzmán-Castellanos, codirectora del Laboratorio de Biología y Conservación de Condrictios (Chondrolab), explica en un comunicado de la UV que Montemar es una zona reproductiva estratégica.

“Aquí las hembras depositan sus cápsulas. Muchas varan por efecto de las corrientes, y si no se recuperan, se pierden”.

En 2025 el equipo recibió cerca de 120 cápsulas. De ellas, nacieron 86 rayas que permanecieron en laboratorio entre uno y dos meses, tiempo suficiente para asegurar su desarrollo inicial antes de volver al océano.

Por qué importa proteger a rayas y tiburones

Las rayas no tienen el carisma de un lobo marino ni la espectacularidad de una ballena. No aparecen en documentales con música épica. Pero hace rato que algo no anda bien con ellas.

A nivel global, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) advierte que más de un tercio de los tiburones y rayas del mundo están amenazados de extinción.

En Chile, la información es fragmentada, pero lo que se sabe no es alentador: son especies de crecimiento lento, madurez tardía y pocas crías. Presiones como la sobrepesca histórica, la captura incidental y la degradación de hábitats costeros afectan directamente sus poblaciones.

Cuando se pierde un depredador marino, el efecto se transmite como una cadena: aumentan ciertas especies, disminuyen otras y el equilibrio se altera.

El doctor Francisco Concha y estudiantes de Biología Marina realizaron la liberación final en un bosque de huiro palo (Lessonia trabeculata), hábitat natural donde estas especies encuentran refugio y alimento. Créditos imagen: Chondrolab, UV.
El doctor Francisco Concha y estudiantes de Biología Marina realizaron la liberación final en un bosque de huiro palo (Lessonia trabeculata), hábitat natural donde estas especies encuentran refugio y alimento. Créditos imagen: Chondrolab, UV.

“Nuestro objetivo central es la conservación: identificar las especies, determinar su sexo, acompañar su crecimiento inicial y, sobre todo, devolverlos al mar para que puedan desarrollarse en su ambiente natural, reproducirse y contribuir a la mantención de sus poblaciones”, sostuvo Guzmán.

Por eso recuperar 86 huevos que, de otro modo, no habrían eclosionado, significa reforzar una población local en un punto reproductivo clave.

Un laboratorio al aire libre: ciencia que deja huella

La mañana de la liberación no fue solo para el equipo. Invitaron a familias, a niños y a cualquiera que quisiera ver.

Mostraron cápsulas reales, esqueletos y mandíbulas para explicar cómo se desarrollan estas especies.

La psicóloga Jessica Ortega señaló en el comunicado de la UV que “ver, tocar y observar estas especies genera una memoria imborrable tanto en niños como en adultos y nos abre una mirada distinta sobre el cuidado del mar”.

Esas pequeñas rayas, si la fortuna las acompaña, crecerán, se reproducirán y tal vez, en unos años, sus propias crías sean las que vuelvan a la misma orilla. Porque la conservación, como el mar, es un círculo que solo se rompe cuando dejamos de cuidarlo. Y por ahora, en Montemar, el círculo sigue intacto.

Referencias de la noticia

Pamela Simonetti (2026). Biólogos marinos finalizaron programa de conservación de rayas costeras con la liberación de los últimos cuatro ejemplares en Montemar. Comunicado publicado en la web de la UV.

UICN. (2009). Un tercio de los tiburones oceánicos están amenazados de extinción. Nota publicada en la web de la institución.