MIM y Fundación Beelove se unen para impulsar la protección de las abejas en Chile
El acuerdo busca activar proyectos educativos, investigación y participación ciudadana para acercar la biodiversidad a las personas y promover una nueva relación con estos polinizadores.

Hay sonidos que pasan desapercibidos hasta que dejan de existir. El zumbido de una abeja es uno de ellos. En silencio, estos insectos sostienen buena parte de los ecosistemas y de los alimentos que llegan a nuestra mesa.
En ese contexto, la educación ambiental aparece como una herramienta urgente. No solo para entender su rol, sino para cambiar la forma en que nos relacionamos con ellas, dejando atrás el miedo y acercándonos desde el conocimiento.
Con esa idea, el Museo Interactivo Mirador (MIM) y la Fundación Beelove firmaron un convenio que busca transformar la divulgación científica en una experiencia concreta y cotidiana.
Un museo que sale al encuentro de la naturaleza
El MIM, conocido por sus 350 módulos interactivos que despiertan la curiosidad científica en grandes y chicos, suma ahora un nuevo pilar a su misión: la conservación activa.
Pero, ¿por qué un museo se preocupa por los insectos? Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los polinizadores son responsables de aproximadamente el 35 % de la producción mundial de cultivos.
Sin su labor de traslado de polen, la diversidad de nuestra dieta colapsaría. Por eso, esta alianza busca que la educación ambiental sea una herramienta de acción concreta.
Transformar fobia en fascinación: el cambio de chip
Una de las barreras más grandes que enfrenta la protección de estas especies es cultural. El zumbido de una abeja suele activar alarmas humanas, cuando en realidad, su objetivo no es atacar, sino recolectar alimento.
La idea, añade, es “tocar esos corazones para defender a las abejas y, por supuesto, a la biodiversidad”.
Para lograr ese viraje emocional, el museo planea usar su lenguaje favorito: la experiencia directa. A través de actividades educativas y divulgación científica, los visitantes podrán comprender la complejidad social de estos insectos, comparable a una metrópoli perfectamente organizada donde cada habitante tiene una misión vital.
El desafío de unir ciencia y comunidad para generar acción
Ubicado en la comuna de La Granja, el MIM ha sido históricamente un puente para acercar el conocimiento a las comunidades. Este acuerdo refuerza su rol como un espacio vivo de generación de saber. Las iniciativas específicas se irán definiendo en acuerdos complementarios, lo que permitirá adaptar las acciones a distintos contextos y necesidades.
“El convenio se alinea con la misión de acercar la ciencia y la cultura a la comunidad”, señaló Enrique Rivera, director ejecutivo del museo en un comunicado oficial.
La colaboración permitirá “integrar la investigación y la divulgación como herramientas fundamentales para enfrentar los desafíos en torno al cuidado de la naturaleza”, añade.
Con esta alianza, el MIM y Fundación Beelove apuestan por algo más que informar: buscan que ese sonido deje de pasar desapercibido y se convierta en una señal de alerta, pero también de conexión con el entorno que habitamos.
Referencias de la noticia
MIM. (2026). El mim firma convenio con Fundación Beelove para promover la educación ambiental y la protección de las abejas. Comunicado publicado en la web oficial de la institución.
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