Ni toda la humedad trae lluvia, ni toda la lluvia nace igual: descubren el "código oculto" de las tormentas en Chile

Nuevo estudio revela que Chile tiene dos "motores" de lluvia radicalmente distintos. Mientras en el norte las tormentas dependen de una "explosión" de humedad local, en el sur los ríos atmosféricos generan precipitaciones incluso sin vapor extremo.

Las lluvias dependen del contenido de vapor de agua, pero esta relación no es tan sencilla. Tener más vapor de agua disponible no significa necesariamente que habrás más lluvias.
Las lluvias dependen del contenido de vapor de agua, pero esta relación no es tan sencilla. Tener más vapor de agua disponible no significa necesariamente que habrás más lluvias.

Tener más vapor de agua en el aire no siempre significa que vaya a llover más. Aunque parezca ir en contra de toda lógica, la atmósfera nos presenta una paradoja: mientras el aire del norte de Chile puede contener mucha humedad sin dejar caer una sola gota, en la zona sur se producen lluvias torrenciales con una cantidad de vapor de agua significativamente menor.

Nuestro país funciona con dos leyes físicas radicalmente distintas cuando se trata de la lluvia. Depende drásticamente de la latitud, la altitud y del régimen atmosférico de cada lugar.

No existe una regla única para fabricar lluvia

Se puede estar en un lugar increíblemente húmedo y que no llueva nunca si hay un anticiclón encima, como ocurre en el norte de Chile. En ciudades costeras como Iquique o Antofagasta, durante el verano la atmósfera puede acumular cantidades de vapor de agua dignas de la selva tropical (hasta 40 mm de agua precipitable). Sin embargo, llueve muy poco.

El Anticiclón Subtropical del Pacífico actúa como una "tapa invisible" (fenómeno de subsidencia) que empuja el aire hacia abajo, impidiendo que la humedad suba, se enfríe y se condense en nubes.

Pero hacia la cordillera, la situación cambia y allí rige una relación no lineal entre el vapor de agua y la lluvia: a medida que aumenta el vapor de agua, la precipitación lo hace más rápidamente.

Los sistemas convectivos se vuelven más eficientes para generar precipitación a la misma cantidad de vapor de agua. En estos eventos, suele acumularse mucha energía y, cuando se supera un umbral crítico del vapor de agua, la lluvia es explosiva e inmediata.

El sur: una cinta transportadora de agua

En la Patagonia es otro mundo atmosférico. Si bien hay mucha menos humedad disponible (entre 6 y 18 mm, en promedio), llueve mucho más. ¿Cómo es posible?

El sistema en el sur no necesita "explosiones" de energía, sino constancia. Funciona como una cinta transportadora: continua y eficiente. La lluvia aquí es estratiforme, impulsada por frentes y ríos atmosféricos que transportan humedad desde el océano de forma incesante.

A diferencia del norte, en el sur la precipitación aumenta con el vapor de agua hasta cierto punto y luego se estabiliza. Aunque haya más vapor de agua en el aire, la lluvia no aumenta de forma explosiva, como en la cordillera del norte. Es como si el sistema tuviese una capacidad máxima de procesamiento.

El vapor de agua se concentra de forma desigual en la atmósfera y los ríos atmosféricos son los principales responsables de su transporte desde los trópicos hacia latitudes medias.
El vapor de agua se concentra de forma desigual en la atmósfera y los ríos atmosféricos son los principales responsables de su transporte desde los trópicos hacia latitudes medias.

Esta relación se rompe pasajeramente cuando, al sur, un río atmosférico intenso lo afecta. En esos “eventos monstruo”, se provocan lluvias tan intensas que superan cualquier escala de saturación prevista por la estadística. Se trata de eventos de "rebase" (overshooting) en los que la cantidad de agua transportada supera la tendencia habitual.

Estas relaciones teóricas son importantes de conocer, sobre todo en el contexto del calentamiento global. Nos hablan de forzantes dinámicos, como los ríos atmosféricos que transportan humedad, y de forzantes termodinámicos, como la cantidad de vapor de agua, que controlan las lluvias.

Referencia de la noticia

Valenzuela, R., Jara, J., & Martinez‐Villalobos, C. (2025). Atmospheric water vapor and precipitationcoupling in southwestern South America. Geophysical Research Letters, 52, e2025GL119095.