Paleontología: las aves primitivas habrían tenido dientes "carnosos" en el paladar

Un nuevo estudio publicado en la revista The Innovation anuncia la incorporación de un nuevo Archaeopteryx al registro científico.

Reconstrucción artística del Archaeopteryx, incluyendo las papilas orales en el paladar. Crédito: Ville Sinkkonen.
Reconstrucción artística del Archaeopteryx, incluyendo las papilas orales en el paladar. Crédito: Ville Sinkkonen.

Volar es un medio de transporte que consume mucha energía y requiere muchas calorías, lo que significa que las aves han tenido que desarrollar métodos especializados para encontrar y digerir alimentos de manera más eficiente.

Características únicas

Un nuevo estudio del ave más antigua conocida, el Archaeopteryx, ha demostrado que tenía una boca muy singular, con una punta de pico sensible, huesos adicionales en la lengua y "dientes" carnosos en el paladar. Estas características, que aún se conservan en algunas aves actuales, sugieren que eran muy hábiles para encontrar, capturar y procesar su alimento, una habilidad clave para la supervivencia de un animal volador.

Las aves, que viven hoy en día, son el único grupo de dinosaurios que sobrevivió a la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años, siendo el Archaeopteryx el dinosaurio más antiguo conocido que también se clasifica como ave. Habría convivido con otros pequeños dinosaurios con plumas, también emparentados con las aves, pero que no eran aves ni capaces de volar.

Según los paleontólogos, puede ser difícil distinguir entre ambos grupos. “Durante mucho tiempo, ha habido muy pocos elementos que pudieran caracterizar la transición de los dinosaurios terrestres a los dinosaurios voladores con forma de ave”, afirmó Jingmai O’Connor, conservadora asociada de reptiles fósiles en el Museo Field de Chicago y autora principal de un estudio. “Estas peculiares características en la boca del Archaeopteryx, que también se encuentran en las aves actuales, nos brindan nuevos criterios para determinar si un fósil de dinosaurio pertenece a un ave o no”.

El Archaeopteryx llegó al Museo Field en 2022 y aún no había sido preparado. Un equipo de preparadores de fósiles, liderado por Akiko Shinya, dedicó más de un año a retirar la capa superior de piedra caliza del espécimen.

“La única razón por la que se encontraron estas estructuras en la boca del Archaeopteryx es gracias al trabajo meticuloso que realizaron nuestros preparadores con este fósil”, afirmó O’Connor.

Si los tejidos blandos se conservan en las rocas, brillan bajo luz ultravioleta. “El equipo utilizó luz ultravioleta en etapas intermitentes de la preparación del fósil para asegurarse de no dañar ningún tejido blando”, explicó O’Connor. “Además, algunos de estos tejidos blandos y fragmentos óseos son realmente diminutos; es muy fácil pasarlos por alto a menos que se busquen específicamente”.

Durante la preparación, Shinya y su colega Connie Van Beek observaron características inusuales en el cráneo del ave. “Recuerdo que me llamaron y me dijeron: ‘Jingmai, encontramos algo extraño, ven a verlo’”, contó O’Connor. “Me mostraron unos puntitos diminutos y brillantes, y no tenía ni idea de qué eran”.

Consultó un libro de anatomía de aves y se topó con una ilustración de papilas orales en la sección sobre la boca.

“Imagínate que la carne del paladar tuviera hileras y hileras de pequeños conos carnosos; eso es lo que tienen las aves, y se llaman papilas orales”, explicó O’Connor. Estas estructuras cónicas y carnosas parecen dientes y ayudan a las aves a comer, guiando el alimento hacia la garganta.

Primeros ejemplos en el registro fósil

El equipo comparó la apariencia y la posición del tejido conservado en la boca con las papilas orales de las aves modernas y determinó que probablemente habían descubierto los primeros ejemplos de papilas orales del Archaeopteryx en el registro fósil.

También descubrieron otras características en el cráneo que no se habían visto antes en esta especie, incluyendo un pequeño fragmento de hueso que correspondía a un hueso de la lengua. Las lenguas humanas no contienen huesos, pero la mayoría de las aves tienen un conjunto de huesos que forman la parte central de la lengua. Estos huesos proporcionan puntos de inserción muscular adicionales, lo que permite a las aves tener una lengua más flexible para alcanzar y manipular el alimento.

Primer plano del cráneo de un Archaeopteryx de Chicago bajo luz ultravioleta. Crédito: Delaney Drummond, © Field Museum.
Primer plano del cráneo de un Archaeopteryx de Chicago bajo luz ultravioleta. Crédito: Delaney Drummond, © Field Museum.

“Este diminuto hueso es uno de los más pequeños del cuerpo e indica que el Archaeopteryx tenía una lengua muy móvil, como muchas aves actuales”, afirmó O’Connor.

Mediante tomografía computarizada, el equipo descubrió que la punta del pico del Archaeopteryx contenía pequeños túneles, vestigios de nervios. Algunas aves modernas poseen un órgano en la punta del pico, una zona sensible que les ayuda a encontrar alimento.

La evidencia de papilas orales, órganos en la punta del pico y huesos de la lengua en el Archaeopteryx sugiere que las primeras aves desarrollaron múltiples estrategias para encontrar y tragar alimento de manera eficiente, lo cual iba de la mano con la capacidad de volar.

“Estos descubrimientos muestran un cambio muy claro en la forma en que se alimentaban los dinosaurios cuando comenzaron a volar y tuvieron que satisfacer las enormes demandas energéticas del vuelo”, explicó O’Connor. “Las aves tienen un sistema digestivo sumamente eficiente: todo está modificado para maximizar la eficiencia de la alimentación y las calorías que pueden extraer de los alimentos. Y el sistema digestivo comienza en la boca”.

Referencia de la noticia

- Avian features of Archaeopteryx feeding apparatus reflect elevated demands of flight: The Innovation. O’Connor, J.K., Clark, A.D., Kuo, P.-C., Wang, M., Shinya, A., Van Beek, C. and Chang, H. 2 febrero 2026.

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