Certezas e incertidumbres sobre el futuro de El Niño

Son muchas las preguntas difíciles de responder sobre el evento de El Niño que se está desarrollando. Muchas de ellas asocian un alto grado de incertidumbre. Acá las revisamos.

Pronóstico de temperatura superficial del mar para el trimestre junio-agosto de 2026 según el modelo ACCESS-S2. Fuente: BoM Australia.
Pronóstico de temperatura superficial del mar para el trimestre junio-agosto de 2026 según el modelo ACCESS-S2. Fuente: BoM Australia.

La discusión sobre el desarrollo de El Niño en 2026 ha sido intensa. Si bien en muchos aspectos hay consenso entre especialistas y centros de pronóstico internacionales, en otros aún persisten grandes incertidumbres.

Son tres aspectos los que probablemente agrupan la mayor atención con respecto al fenómeno:

i) Cuándo se establecerá
ii) Cuál será su intensidad
iii) Cuáles serán sus impactos

Cuándo se establecerá El Niño y cuál será su intensidad

Actualmente, los principales centros internacionales de monitoreo climático coinciden en que el ENSO está en fase neutral, aunque el Pacífico ecuatorial continúa mostrando un calentamiento progresivo. La NOAA de Estados Unidos estima una rápida transición hacia condiciones de El Niño en los próximos meses, mientras que el Bureau of Meteorology (BoM) de Australia mantiene una vigilancia activa ante señales crecientes de acoplamiento entre el océano y la atmósfera. Por su parte, Copernicus de la Unión Europea también identifica un aumento de las anomalías cálidas en el Pacífico tropical y un aumento sostenido del contenido de calor oceánico subsuperficial.

En un tono más enfático, el APEC Climate Center (APCC) de Corea del Sur sugiere que ya estamos en condiciones de El Niño, siendo el primer gran centro climático en posicionarse en esta categoría.

Esta primera capa de información, la del monitoreo observacional, ya muestra cierta divergencia. Y es que la definición operacional de El Niño dependerá de cada centro. Algunos usan indicadores atmosféricos, como el BoM; otros usan índices relativos (como la NOAA y el BoM); y otros se basan exclusivamente en las anomalías de la temperatura superficial del mar (como el APCC).

Más allá de estas diferencias operacionales, el Pacífico presenta un calentamiento muy cercano a los valores típicos de El Niño y los pronósticos muestran una altísima probabilidad de que El Niño se establezca en las próximas semanas. Para NOAA, la probabilidad de El Niño en lo que resta del trimestre MJJ es de ~80%; para el BoM, la probabilidad de que el umbral de El Niño se supere en junio es del 100%. La mayoría de los modelos de Copernicus indican que el establecimiento de El Niño ocurrirá antes de que termine mayo y para el APCC eso ya ocurrió.
La llegada de El Niño es inminente y ocurrirá en las próximas semanas.

Pronóstico de ENSO de diferentes para los próximos meses según NOAA (arriba izquierda), BoM Australia (arriba derecha), Copernicus (abajo izquierda) y APCC (abajo derecha).
Pronóstico de ENSO de diferentes para los próximos meses según NOAA (arriba izquierda), BoM Australia (arriba derecha), Copernicus (abajo izquierda) y APCC (abajo derecha).

En cuanto a la intensidad, la incertidumbre es mayor. Mucho se ha hablado de la posibilidad de que este sea un "Super Niño" o "El Niño más intenso de la historia". Estos pronósticos se basan en el rápido y intenso calentamiento predicho por los modelos para los próximos meses. Sin embargo, se debe mantener cierta cautela, dado que la incertidumbre entre los modelos sigue siendo grande.

Para NOAA, la probabilidad de un evento muy fuerte a fin de año es del 37%. Esta cifra ha ido creciendo con cada actualización del pronóstico y, si sumamos la probabilidad de un evento fuerte, hay un 67% de que este sea fuerte o muy fuerte. Por contrapartida, para NOAA, la probabilidad de que el evento sea débil o moderado es de un 33%.

Lo más probable es que el evento no sea débil en su peak a fin de año, pero aún hay incertidumbre sobre la intensidad exacta y hay muchos procesos que pueden hacer cambiar este pronóstico en los próximos meses.

¿Cuáles serán sus impactos?

Esta es probablemente la pregunta más difícil de responder y la que asocia el mayor grado de incertidumbre. Y es que los impactos dependerán del lugar del mundo y del momento del año.

Para Chile, por ejemplo, los impactos durante el invierno no solo dependen de la intensidad del calentamiento del Pacífico, sino también del acoplamiento con la atmósfera y de los cambios en la circulación de gran escala en el Pacífico Sur. Según los modelos, en junio la atmósfera ya mostraría señales de acoplamiento, pero el desarrollo del patrón de teleconexión con Chile aún no es evidente en los pronósticos climáticos.

A pesar de esto, la última actualización del pronóstico estacional de la Dirección Meteorológica de Chile muestra una mayor probablidad de condiciones lluviosas durante la primera mitad del invierno en gran parte de Chile, consistente con el establecimiento de El Niño. Cabe mencionar que El Niño, durante el invierno, transicionará de una intensidad débil a moderada, aún lejos del evento fuerte previsto para finales del año.

Además, y por si fuera poco, el cambio climático aporta un ingrediente totalmente nuevo. Este evento ocurrirá en un clima mucho más cálido que el de los eventos intensos de El Niño pasados. Lo que abre la puerta a grandes incertidumbres respecto de sus impactos.
Entramos en terreno desconocido.

Así, si resumimos lo que se sabe y su grado de certeza, podríamos decir que hay una alta probabilidad de que El Niño se establezca pronto. La intensidad prevista más probable es de fuerte a muy fuerte durante su peak a finales de 2026, pero aún hay incertidumbres con respecto a su intensidad exacta. Con respecto a los impactos, estos son aún más inciertos, pero los pronósticos climáticos ya muestran un patrón lluvioso para el invierno en Chile central consistente con El Niño.

Referencias para la nota:

- Official NOAA CPC ENSO Strength Probabilities, edición de mayo de 2026.
- Southern Hemisphere Outlooks del BoM Australia, edición de mayo de 2026.
- Climate Copernicus seasonal forecasts, edición de mayo de 2026.
- Sea Surface Temperature and ENSO Outlook del APCC, edición de mayo de 2026.

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