¿Qué revelan los primeros grabados rupestres encontrados en Magallanes?
Grabados encontrados en rocas al noreste del Parque Nacional Torres del Paine son hasta ahora los más australes de Chile.

Durante décadas, el arte rupestre de Magallanes parecía tener una sola forma de expresión: la pintura, con ejemplos en Cerro Benítez, el archipiélago Madre de Dios o la isla Picton.
Esta idea, sostenida por años de investigación arqueológica, acaba de cambiar radicalmente con el reciente registro de grabados rupestres en Sierra Baguales, una zona de estepa ubicada al noreste del Parque Nacional Torres del Paine, cerca de la frontera con Argentina. El hallazgo no solo introduce una nueva técnica, sino también nuevos símbolos y preguntas sobre quienes habitaron el extremo sur del continente.
Marcas en la roca: qué se grabó y cómo
El estudio, publicado en la revista de arqueología Comechingonia y desarrollado por investigadores de Antropología de la Universidad de Magallanes, identifica tres motivos grabados en roca arenisca. Si bien no existe una datación directa —por falta de depósitos arqueológicos asociados en el mismo estrato— , se estima que podrían haber sido realizadas entre 4.800 y 300 años antes del presente.

Los grabados se distribuyen en dos sectores distintos, conocidos como OG1 y OG2, ambos emplazados en soportes de roca arenisca. En el primero, ubicado junto al río Baguales, se identificaron dos motivos no figurativos: un círculo de 6,8 cm de diámetro y un esquema tridígito continuo (una figura que tiene tres trazos o ramificaciones) de entre 15 y 20 mm de ancho, similar a una secuencia de huellas de ave.

De acuerdo a los autores, los surcos, relativamente anchos, sugieren el uso de técnicas de piqueteo (tallar golpeando la superficie) y raspado, aunque la presencia de líquenes dificulta una observación más precisa.
El sitio OG2 presenta un solo motivo: una figura posiblemente antropomorfa grabada sobre un bloque aislado y fracturado cerca de la villa Cerro Guido. Aquí, las marcas parecen haber sido realizadas únicamente mediante piqueteo, y la rotura de la roca impide reconstruir completamente la figura original.
Conexiones con la Patagonia argentina y otros territorios
Los grabados no están solos en el paisaje. Uno de los aspectos reveladores del hallazgo es su relación con otros elementos arqueológicos del entorno. El sitio OG1, por ejemplo, se encuentra 200 metros al norte de una extensa área de talleres líticos y a unos 500 metros del chenque Cerro Guido 3, una estructura funeraria indígena. Esta proximidad, de acuerdo al estudio, sugiere que el acto de grabar la roca formaba parte de un territorio intensamente utilizado, donde se cruzaban actividades cotidianas, logísticas y rituales.
Además, presentan similitudes con otras muestras de arte rupestre de la Patagonia, como las encontradas en petroglifos del Campo Volcánico Pali Aike, en el límite con Argentina, y sectores del norte patagónico como Morro Vilcún (Región de Los Lagos). Estas coincidencias apuntan a la existencia de tradiciones gráficas compartidas o, al menos, de una circulación de ideas y códigos visuales entre grupos humanos que se desplazaban a través de ríos, estepas y pasos cordilleranos, mucho antes de las fronteras actuales.
Más preguntas que respuestas
¿Quiénes hicieron estos grabados? Es algo que no se sabe con certeza, pero los investigadores señalan que podrían asociarse a las sociedades cazadoras-recolectoras terrestres de la estepa patagónica, como el pueblo Aonikenk, la rama más austral de los Tehuelche.
Tampoco existen aún interpretaciones simbólicas cerradas sobre el significado de los grabados, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre tecnología, movilidad, comunicación visual y uso del espacio en la Patagonia austral.
Los grabados de Sierra Baguales no dicen exactamente “qué pensaban” quienes los hicieron, pero sí revelan que las sociedades que habitaron Magallanes fueron más diversas, creativas y complejas de lo que el registro arqueológico permitía ver hasta ahora.
Referencias de la noticia
- Víctor Sierpe, Cristóbal Palacios. Primer registro de grabados rupestres en Magallanes: localidad de Sierra Baguales, Patagonia, Chile. Comechingonia, Vol. 29, tomo III.